Al final de la presente crítica se encuentra la pregunta con la que podeís obtener dos entradas gratis para el Fescinal, ya sabeís son para el primero que responda bien. Ahora vayamos al tajo porque por fin ha llegado el día en el que podemos hablar ya largo y tendido de un controvertido personaje llamado…
¿Podrán volver a lograr los creadores de “Borat” un nuevo éxito con la misma fórmula? Ese es el gran interrogante que se esconde tras “BRÜNO”, la nueva propuesta del showman Sacha Baron Cohen tras “Ali G” y “Borat”. He de reconocer que me partí la caja torácica con las aventuras del periodista kazajo Borat Sagdiyev, y siempre guardaré en un rinconcito de mi iconografía particular ese pedazo de himno con el que finalizó su anterior largometraje, del que destaco una gran frase: “Kazakhstan, Kazakhstan is a very nice place”. Si amigos, uno entró al pase de prensa de la nueva propuesta absolutamente entregado. Esta vez la propuesta argumental es tan simple como que Bruno es un gay obsesionado con la moda, presentador de un ridículo programa nocturno de televisión, centrado en el mundo de la moda, de máxima audiencia en un país de habla alemana… pero que no es Alemania. Tras quitarle el programa se marca una misión en la vida y en su carrera profesional: convertirse en la mayor celebridad austriaca desde Hitler. ¿Su estrategia? Cruzar todo el mundo con la esperanza de encontrar la fama y el amor.
Una vez más, el humor vitriólico vuelve a ser el ingrediente fundamental de esta cinta en la que se disecciona con absoluta crueldad, sarcasmo e ironía tanto la sociedad como cultura occidental. El objetivo de Baron Cohen, Jay Roach y Larry Charles nuevamente es que el público vuelva a reírse y avergonzarse frente a ridículos prejuicios, mediante la provocación sin límites. Obviamente una producción de este calado no puede tener ni un guión cerrado, una planificación estricta, así como conocer y no salirse de los márgenes que marca la ley y desde luego siempre tener un plan B, por si algo fallaba, porque no podían permitirse el lujo de que Sacha Baron Cohen retrasará el rodaje porque estuviera entre rejas, según han reconocido el director y los productores del largometraje. Esto lleva a exigir grandes dosis de improvisación tanto del actor como del director, que debe ir tomando decisiones sobre la marcha, y posteriormente en la mesa de edición a la hora de eliminar material, para que quede un producto mínimamente coherente. He de reconocer que el relato posee coherencia, que es lo mínimo que se le puede exigir, y se nota que tenían claro la premisa básica de la narración tanto Larry Charles como Baron Cohen.

A mi me ha parecido absolutamente irreverente, divertida, ingeniosa, acida, surrealista, descacharante, friki, pero no nos engañemos es un poco más de lo mismo, usan la misma fórmula que en “Borat”, la principal innovación nace de ir un paso más allá, hubo momentos que sentí vergüenza del ser humano, me imagino porque aquí trata temas sexuales, y eso que yo estoy abierto a todas las tendencias y todo me parece bien, pero hay escenas que no son para ser vistas por menores de edad lo reconozco, así que los creadores de “Brüno” no han hecho una comedia familiar, avisados quedan. Para mi lo mejor es el poder camaleónico de este comediante, y sobre todo como se mete en la piel de este personaje, de verdad que le den otro globo de oro, se lo merece. El momento más discutible del film sería, sin el menor atisbo de duda, la secuencia del chalet de encuentros sexuales, y la más divertida es la del combate de boxeo, que me recordó mucho a la secuencia del rodeo de “Borat”, lo que te lleva a pensar el final de la misma, pero a pesar de saberlo casi me muero de la risa, por su planificación y resolución. Y lo peor del largometraje es el desenlace, a diferencia de su anterior film que tenían claro el final, aquí dan cerrojazo sin más de una manera sorprendente, pero que a mi gusto me resultó un tanto flojo.
En síntesis, que no se trata de una obra maestra, es un largometraje resultón, divertido, acido, irreverente, típico producto veraniego que carece de la espontaneidad, frikismo y casposidad de “Borat”, pero funciona, que es de lo que se trata y que se prepare Miss Bullock que le ha salido un duro competidor, y se llama “Brüno” y este si que está llamado a romper esquemas y la recaudación de taquilla este viernes.
Y ahora prestad mucha atención, esta es la pregunta:
Nadie duda a estas alturas de la película que el actor norteamericano Mark Wahlberg es le rey de los remakes, en el año 2001 hizo uno donde interpretó al capitán Leo Davidson, que por un desafortunado viaje temporal acaba en un paraíso lleno de monos y chimpancés. En esa versión el actor que interpretaba a George Taylor en la original acabó convirtiéndose en el Doctor Zaius. ¿Me podrías decir el nombre del citado actor?





























































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