VIDEODROMO

EL HOMBRE LOBO

10 Febrero 2010 · 1 comentario

A veces el destino es cruel. Sólo podrá ser liberado por alguien que le ame realmente.

Maleva- “El hombre lobo”

Este viernes llega a nuestras pantallas una versión inspirada de todo un clásico dirigido en 1941 por George Waggner a partir del guión original de Curt Siodmak, convirtiéndose en una de las famosas películas de monstruos de Universal en una época propensa a imaginar criaturas de pesadilla. Me refiero a “EL HOMBRE LOBO” que todos habéis tenido la ocasión el pasado Halloween de rescatarlo tanto en pantalla grande como en la pequeña gracias al canal temático SCI-FI. El encargado de esta puesta al día ha sido Joe Johnston del que dos habéis visto “Jumanji” partiendo del guión escrito mano a mano por Andrew Kevin Walker y David Self, que se adentran en el original con sumo respeto así la  historia se vuelve a centrar en la figura de Lawrence Talbot, que su infancia se acabó bruscamente la noche que murió su madre. Se marchó de su pueblo, Blackmoor, y tardó décadas en recuperarse e intentar olvidar. Cuando Gwen Conliffe, la prometida de su hermano, le encuentra y le ruega que la ayude a buscar a su amor, que se encuentra desaparecido, Lawrence Talbot regresa a casa. Entonces se entera de que algo brutal, salvaje, con una sed insaciable de sangre ha matado a muchos campesinos. Empieza a encajar las piezas del sangriento rompecabezas y descubre que existe una antigua maldición que convierte a las víctimas en hombres lobo las noches de luna llena. Para acabar con la carnicería y proteger a la mujer de la que se ha enamorado, Lawrence Talbot debe destruir a la temible criatura que se esconde en los bosques cercanos a Blackmoor. Este hombre sencillo con un pasado doloroso sale en busca de la bestia y descubre que él también tiene un lado primitivo que ni siquiera podía imaginar.

Pero Johnston que es muy listo se ha rodeado de grandes figuras, así que podréis disfrutar del vestuario de la gran Milena Canonero, de una banda sonora de lujo a cargo de Danny Elfman, un montaje ágil del gran Walter Murch y unos efectos especiales de lujo de Rick Baker. Todos ellos conocen muy bien a Oscar. Pero hay más porque los también oscarizados Benicio Del Toro y Anthony Hopkins cogen el testigo de Lon Chaney Jr.Claude Rains respectivamente, arropados por una maravillosa Emily Blunt y los siempre eficaces Hugo Weaving o Geraldine Chaplin.

Sin temor a equivocarnos podemos decir que posee una factura excelente, nadie puede decir que es mala a la salida. Es muy respetuosa con el original y respira un gran aire clásico, que en estos tiempos de ordenador y adolescentes hormonados hasta las trancas es un soplo de aire fresco. La recomiendo a pesar de que sea previsible el final, máxime si habéis visto el original, porque las jóvenes generaciones podrán descubrir lo que es un montaje fuera de los cánones del videoclip, y los adultos que quieran pasar un buen rato y no ver como sus euros se van por el desagüe esta es una buena opción para acudir a las salas oscuras.

Para que terminéis de haceros una idea de lo que da de si esta cinta. “El hombre lobo” es al mito de la licantropía lo que supuso en los ochenta el Drácula de Coppolla al vampirismo. Es decir, ahonda tanto en las leyendas gitanas como en el mito de la bella y la bestia, pero sus guionistas se encargan de aderezarlo con otro tan mítico como es el retorno del hijo pródigo, haciéndose reales los fantasmas familiares del pasado, dando una vuelta de tuerca al original. Como os conozco se que en breve comenzarán a surgir como champiñones post de “buscando las siete diferencias” entre ambos largometrajes. Con esto quiero decir que original no es, hasta ahí lleagmos todos, pero como diría biosfofó “esto es cine de calidad”, y hay que tener mucho valor para decir que este largometraje es malo, cuando tenemos lunas nuevas y demás esperpentos dando vueltas por las carteleras.

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EL PADRASTRO

9 Febrero 2010 · 3 comentarios

El viernes pasado se ha estrenado el primero de la gran oleada que nos llegarán de nuevas versiones sobre grandes clásicos del terror, se llama “EL PADRASTRO”. Este remake nos narra las desventuras del problemático adolescente Michael, que al volver a casa después de un año en una escuela militar, ¡pobrecito! Se encuentra a su madre enamorada del que pronto será su padrastro, David, que se ha mudado a su casa. David dice que quiere formar la familia perfecta. Pero conforme empiezan a conocerse entre ellos, Michael rápidamente se convence de que David está lejos de ser tan perfecto como aparenta. El clásico de 1987 dirigido por Joseph Ruben era el gran Terry O’Quinn, ahora más conocido como John Locke, quien daba vida a este temible padrastro. Por ese motivo envié al gran Victor Guybrush para que os contara si merece o no la pena ver esta nueva versión, yo lo tengo claro, no hay nada como un buen clásico.

La historia de El padrastro se centra en los dos personajes masculinos: por un lado tenemos a Davis Harris, interpretado por Dylan Walsh, un madurito interesante y una especie de hombre perfecto que se dedica a viajar por Estados Unidos seduciendo a madres de familia sin pareja. Cuando éstas, rendidas a sus pies, le abren las puertas de sus casas, no se imaginan que realmente están dejando pasar a un asesino despiadado. Tras finiquitar a una familia en Salt Lake City nuestro amigo se traslada a Portland, Oregon, donde rápidamente se compromete con una madre separada. Poco antes de la boda regresa al hogar el hijo mayor, interpretado por Penn Badgley (Gossip Girl) quien se dará cuenta, mucho antes que su madre, de que su nuevo y apolíneo padre de ojos azules no es trigo limpio.

Como su propio título indica, El padrastro es un sufrimiento total. Funciona bastante bien como película cómica pero de inquietar, aterrar o aportar algo nuevo no hay ni rastro. Es ahora cuando se echan de menos películas como La huérfana, en la que también un nuevo miembro se unía a una familia incompleta (según sus propios miembros) y al final resulta ser peor el remedio que la enfermedad. La película de la adopción sabía crear tensión y motivaba al espectador a quedarse al sorprendente final, cosa que El padrastro no puede o no quiere hacer. La ventaja de este padrastro respecto a los que salen en los dedos es que el dolor dura dos horas como mucho, si no es que huyes de la sala del cine antes.

El padrastro es una película estupenda para todo aquel que quiera tener una referencia sobre cómo no se hacen diálogos si no quieres que tu público se parta la caja en lugar de sentirse intimidado o inquieto en una película sobre un asesino en serie. Algunas de las líneas de esta cinta están a la altura de subproducctos de serie B como Troll 2 o Shark Attack 3: Megalodon por lo que no sería de extrañar que dentro de unos años algún tipo, en el foro más recóndito de Internet, rescate El padrastro como un hito del cine casposo de principios del siglo XXI. Se harán pases especiales en los que cuarenta o cincuenta cinéfilos de Portland, Oregon se dispondrán a disfrutar desde la mofa cada escena de El Padrastro.

Saltarán de la butaca cuando el padrastro saque el tequila y se lo de a su hijastro para ganarselo, gritarán con júbilo cuando Amber Heard hable con teléfono en bragas, con las piernas largas y tersas estupendamente encuadradas en la pantalla (o cuando Penn Badgley vaya sin camiseta por casa), aplaudirán cuando la hermana de la madre intente sacar una sombrilla de la piscina durante una tormenta eléctrica y llorarán de alegría con el desenlace. Se correrá la voz por Internet, se harán montajes con las mejores escenas que se subirán a Youtube para el disfrute de todo aquel que llegue a ellas después de ver el vídeo “Worst Movie Ever” y habrá páginas web (o la evolución lógica de estas, que parecen ser los grupos de facebook) en los que no serás aceptado en el grupo VIP si no te sabes los diálogos al dedillo.

O tal vez no. Tal vez caiga en el olvido y nadie más vuelva a reparar en ella jamás. Tal vez nadie se pregunte por qué el padrastro no sabe desconectar el móvil de sus víctimas y éste sigue sonando en los momentos más inoportunos. Tal vez nadie se pregunte por qué hay gente que puede conducir o casarse sin documento que lo identifique durante años. Ya veremos lo que ocurre de aquí a cinco o diez años pero si alguien me preguntase, no lo dudaría: esta va a ser un clásico de la serie B y protagonizará post en blogs de gafotas con granos (como el mío), quienes recibirán comentarios estilo “guau, tengo que verla, seguro que es la mejor peor película de la historia”. Hasta que eso pase, El padrastro debería haber ido directa a televisión o, mejor todavía, al cubo de la basura.

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LOS INICIOS DE…VIGGO MORTENSEN

8 Febrero 2010 · 7 comentarios

Dedicado a Elena Cantera

El pasado viernes se estrenó el largometraje “LA CARRETERA”. Este trabajo supone el regreso a nuestras pantallas de unos de los actores más venerados y admirados de la blogosfera, hablo obviamente de Viggo Mortensen, actor nacido en la Gran Manzana el 20 de Octubre de 1958. Lo que nadie puede negar es que a sus 51 años está en plena forma. Su físico potente está marcado por ser hijo de padre danés y madre americana. Está familiarizado con el castellano ya que su familia ha vivido muchos años en Venezuela y Argentina. Fue en este último país donde fue miembro del equipo de futbol “San Lorenzo de Almagro”, y sigue usando los complementos deportivos de su equipo, ya que en la premiere en Roma de “Alatriste” compareció ante los medios de comunicación vestido con esa indumentaria. Y otra curiosidad más es que no se lesionó los tobillos hasta el rodaje de la trilogía “El seños de los anillos”.

Estudió arte dramático con Warren Robertson. Comenzó a realizar pequeños papeles en obras de teatro y telefilmes hasta que decidió trasladarse a la costa oeste y asentarse en Los Ángeles, donde saltó a la fama por su intervención en la obra teatral “Bent” por el que obtuvo el premio de la Critica. En 1980 se graduó en la Universidad de St. Lawrence University in Canton, New York en Políticas y Filología Hispánica. Así que para encontrar sus orígenes de este sex symbol debemos bucear en la filmoteca hasta 1985, año en el que debutó de la mano del director australiano Peter Weir en la exitosa película “ÚNICO TESTIGO”.

En este largometraje interpretaba al joven amish Moses Hochleitner, hermano de Daniel, interpretado por el bailarín Alexander Godunov.  Posee una única línea de diálogo pero su papel posee cierta enjundia. Su hermano Daniel está cortejando a Rachel Lapp que acaba de quedar viuda. Ella lleva a su hijo Samuel a la gran ciudad para que la vea, pero allí será el único testigo de un asesinato. Moses posee cuatro apariciones. La primera es nada más empezar la cinta en el velatorio del marido de Rachel Lapp en el que los dos hermanos se ríen con el chiste del testículo.

La segunda es en la famosa y memorable escena de la construcción del granero…

con la comida incluida donde se verá en medio de una lucha de gallitos, todos sabéis a quien me refiero, uno es Harrison Ford que interpreta al detective Book y el otro es Daniel.

La tercera es casi al final del metraje en la escena de la carreta donde un grupo de intolerantes se mete con su hermano Daniel y el le reprocha “Esto es demasiado”.

Y la última es cuando acuden al rescate del detective John Book.

Antes de Aragorn siempre existió Moses Hochleitner. Actualmente es toda una estrella y su nombre en los rótulos de crédito es símbolo de éxito asegurado.

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ENTREVISTA con TODD HAYNES

4 Febrero 2010 · 4 comentarios

El próximo día 19 de febrero se estrenará en nuestro país el nuevo trabajo del inclasificable director norteamericano Todd Haynes llamado “I’m not there”. Debutó con el cortometraje “Superstar: The Karen Carpenter Store” que actualmente es objeto de culto. Luego se pasó al largometraje y realizó joyas como “Poison” o “Lejos del cielo”. Los que hemos visto el filme alabamos la increible labor de la actriz Cate Blanchet, que está recogiendo premios por todos los festivales por donde pasa. Pero hoy os acercaremos un poco a la figura de Haynes a través de la siguiente entrevista que nos ha cedido amablemente la distribuidora del filme:

¿Qué significa Dylan para ti? ¿Crees que la película puede crear un nuevo interés por Dylan y su trabajo en un público más joven?
Todd Haynes: Los logros artísticos de Dylan no necesitan mi reconocimiento. Hay quienes piensan que es el mayor compositor de todos los tiempos y hay a quienes no les importa en absoluto. Pero como influencia capital en la música popular y la cultura de post guerra, Dylan es incontestable, te guste o no. Él, junto a los Beatles, condujo en su mayor parte los años 60, catalizaron la cultura de su generación. Así que para los jóvenes de hoy en día, que pueden asociarle más con la generación de sus padres, espero que “I’m Not There” ofrezca una visión nueva de esa época, y un retrato excitante de su música.

¿Cómo empezaste los preparativos para la película? Es obvio que viste “Don’t Look Back”, la película sobre Newport, y que has leído su autobiografía, “Chronicles”. ¿Hablaste con amigos cercanos de Dylan como Joan Baez y Suze Rotolo?
T. H.: Al preparar “I’m Not There” empleé tanto tiempo estudiando la historia creativa de Dylan como su historia personal, y con historia creativa quiero decir sus canciones, sus escritos, sus entrevistas, sus películas y todas las obras que le inspiraron. Esto no iba a ser un biopic convencional, así que decidí centrarme en los lugares donde su vida creativa y su vida real se entrecruzan o se reflejan. Leí sus biografías, en realidad, casi todos los libros que se han publicado sobre él. Pienso que esos biógrafos en busca del Dylan real siempre fallaron y que uno no puede encontrar esa verdad si no es a través de alguna clase de ficción. Hablé con Suze Rotolo, que había contactado conmigo. Había oído que pensaba hacer una película sobre Dylan y no quería que tuviera una idea equivocada de ella, como le había ocurrido a los biógrafos anteriores. Le pregunté a que se refería, ya que me parece que siempre salió bien parado en las biografías. “¿Qué es lo que se han dejado?”, le pregunté. “La diversión”, me contestó ella.

¿Cuál fue la inspiración para el casting de cada “versión” de Dylan? ¿Cómo escribiste el guión con Oren? ¿De dónde vienen los diferentes hilos narrativos?
T. H.: Descubrí a Dylan en el instituto, pero dejé de escucharlo durante un tiempo. Entonces a finales de 1999, en un cierto momento de mi vida, me descubrí disfrutando con su música de nuevo. Creo que necesitaba volver a esa especie de energía adolescente que una vez él me transmitió. Estaba abandonando Nueva York, donde había vivido los últimos 15 años, para irme a Portland, Oregon, donde vive mi hermana, para escribir un guión. Algo estaba ocurriendo y no sabía lo que era. Simplemente me sumergí más y más en Dylan, descubriendo todo el material inédito y leyendo cualquier cosa sobre él que cayera en mis manos. Y cuanto más leía, más me daba cuenta de cómo el cambio personal, artístico, etc. había definido su vida. Y la única manera de mostrar eso, era escenificarlo, destilar su vida y su obra en una serie de personajes e historias diferenciados. Los 6 personajes que finalmente emergen parecen encarnar las diferentes personalidades e instintos que conforman su vida, aunque todos tengan su raíz en los 60. Así que mientras escribía el guión para mi última película, “Lejos del Cielo”, el concepto básico y las primeras versiones de “I’m Not There” empezaron a tomar forma. Y para el final de ese primer año en Portland, nos aseguramos los derechos de Dylan para poder seguir. Pero la investigación en serio y la escritura del guión no comenzaron de verdad hasta 2002, cuando se acabó “Lejos del Cielo”. Y entonces es cuando llegó Oren. Un gran escritor y alguien en quien confiaba de verdad. Juntos empezamos a darle forma y darle una duración razonable. Fue un proceso duro pero mucho más divertido que hacerlo solo.

La vida de Dylan está ya muy bien documentada, ¿qué esperas añadir con “I’m Not There” para la comprensión del artista? ¿Cómo esperas que sus fans acojan este replanteamiento?
T. H.:
Básicamente espero acabar con cualquier idea preconcebida sobre Dylan, verlo desde dentro y desde fuera, como persona creativa en un momento y lugar específicos y como verdadera personificación de la diversidad americana, sus conflictos, sus rebeliones y sus tradiciones. Los fans más acérrimos de Dylan son una gente muy apasionada, creí que la película les sumergirá en un intenso debate, con euforia y rabia a la vez.

A la luz de trabajos tuyos anteriores sobre la música como “Superstar” y “Velvet Goldmine”, y tu trabajo con Sonic Youth, ¿por qué elegiste a Dylan?
T. H.:
Me sentiría obligado a hacer una película sobre Dylan aunque no me gustara su música. Es una figura demasiado importante y fascinante para que no sea objeto de una película.

¿Cómo elegiste las canciones de Dylan de entre su vasto catálogo?
T. H.: Las canciones de la película no son necesariamente mis favoritas, ni siquiera las mejores. En primer lugar y lo más importante, tenían que servir al propósito creativo de la película. Pero me parecía que era importante combinar grandes obras maestras como “All Along the Watchtower” o “Visions of Johanna” con canciones menos conocidas e incluso raras, como la que le da título, “I’m Not There”. También sabía que quería una mezcla de grabaciones de Dylan con versiones de artistas contemporáneos. Esto nos daba la oportunidad de seguir ampliando su cuerpo de trabajo, darle nueva vida a sus canciones.

¿Por qué hacer esta película ahora?
T. H.: Las muchas razones para hacerla no fueron obvias para mí cuando lo decidí. Pero los años que empleé desarrollándola, investigando y escribiéndola fueron los años de la administración Bush, de la guerra de Irak. En ocasiones me sentía muy cercano al personaje de Claire, quien se encuentra atrapada e impotente en la guerra de Vietnam, desplegada en televisión. Pienso que mi propia rabia y descreimiento se canalizó a través de ese retrato distante de los 60, que en algunos casos tiene paralelismos con la situación actual, aunque la oposición que se veía entonces fue casi inexistente en el culmen de la era de Bush y Cheney. Me sentí como si escribiera sobre una historia perdida y enterrada, la antítesis de donde nos encontrábamos en ese momento. Hoy, en cambio, las catástrofes de la
era Bush han empujado a la gente en una dirección distinta, para algunos hacia el colapso de la era conservadora que comenzó en los 60, una época mucho más propicia para recibir una película como “I’m Not There” como un poderoso recordatorio de lo que está en juego en una sociedad libre, y de lo que se ha perdido por el camino.

¿Que licencias artísticas te tomaste con la vida de Dylan?
T. H.: La película no está concebida como una relación exacta de los acontecimientos de la vida de Dylan, no es una lista de sus infidelidades o de las drogas que tomó. Dicho esto, en la película aparecen todo este tipo de cosas, sus indulgencias, excesos, agresiones, opiniones polémicas, etc. Pero por suerte, su agencia de management nos animó en todo momento a dar nuestra visión del asunto, algo que no ha dejado de sorprenderme y es algo a lo que la película debe su franqueza y su complejidad.

Dylan es muy reservado y esta es la primera película que aprueba sobre su vida. ¿Cómo le presentaste el proyecto? ¿Qué dijo? ¿Ha tenido alguna aportación al proyecto?
T. H.: Durante toda esta aventura, no he hablado con Dylan. Sé que si lo hubiera pedido, se habría organizado un encuentro. Pero no sentí la necesidad de hablar con él directamente. Jeff Rosen, por otra parte, su manager de siempre, ha estado en estrecho contacto con nosotros. Él fue la primera persona con la que hablamos del proyecto, a través de Jessie, el hijo mayor de Dylan, que es un director independiente de Los Angeles. Jeff me aconsejó que escribiera mi proyecto en una sola hoja, sin hablar del genio de Dylan o el asunto de la voz de una generación. El resultado, una propuesta llamada “I’m Not There: Suposiciones sobre una película referente a Dylan”. Acompañada por algunas de mis películas, la propuesta fue enviada a Dylan para su consideración. Unos meses más tarde, sin duda ayudado por los ánimos de Jeff Rosen, recibimos una carta de Dylan en la que decía “sí”.

¿Por qué elegiste como título “I’m Not There”?
T. H.:
Es el título de una canción rara, no editada, de las famosas sesiones del “Basement Tapes”, grabada con The Band en Woodstock en 1967, mientras Dylan se recuperaba de su accidente de moto. La canción aparece en su forma original y versionada por Sonic Youth. Para mí el título evoca el famoso verso de Rimbaud e ilustra el descolocamiento personal y la estrategia de múltiples Dylan que la película utiliza.

¿Cómo elegiste a los actores?
T. H.:
No podría estar más asombrado con los actores de la película, desde los protagonistas a todos los demás. Básicamente elegí a los mejores actores que pude encontrar, Cate Blanchett, Heath Ledger, Christian Bale, Richard Gere, Ben Wishaw, Charlotte Gainsburg, Julianne Moore… El papel de Jude siempre estuvo pensado para una mujer. Me parecía que era la única manera de resucitar lo extraño de la apariencia física de Dylan en 1966. Desde luego se necesitaba una actriz de la inteligencia de Cate y su habilidad para dotar al personaje de la profundidad y sutileza necesarias.

¿Cuánta libertad le diste a los actores en sus papeles? ¿Cómo mantuviste lo que es esencial para ti de Dylan en cada encarnación?
T. H.:
Durante el desarrollo y la preproducción de la película, proporcioné material audiovisual de Dylan y los referentes estilísticos que iba esbozando para cada una de las historias. Además, hice recopilaciones de canciones y entrevistas de Dylan que inspiraron sus papeles. A nadie se le pidió que le imitara, sino que usaran sus cadencias, su mirada, su aspecto, su estilo, ya que se corresponden con determinados momentos de su vida. El resultado es una gama de interpretaciones de Dylan en profundidad, y el aspecto de los actores, maquillaje, pelo, ropa, etc. fue trabajado junto a ellos como manifestación física del espacio y el tiempo en la vida de Dylan en que se sitúan los hechos.

¿Cuál es tu canción favorita de Dylan y por qué?
T. H.:
No tengo una canción favorita. Mi disco favorito es “Blonde on Blonde”, el primer álbum doble de su era eléctrica, cuya modernidad barroca y su melodrama urbano nunca dejan de asombrarme.

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MEL GIBSON EN MADRID

3 Febrero 2010 · 6 comentarios

A Mel Gibson se le notaba pletórico, divertido y muy implicado en la promoción en España de “AL LIMITE” (“EDGE OF DARKNESS” en inglés), la película de Martin Campbell que le recupera como actor después de 8 años sin actuar delante de una cámara. Por la mañana comparecieron en rueda de prensa en el Hotel Villa Magna de Madrid, y por la noche se subieron al escenario del Cine Palafox para que Mel Gibson regalara a los asistentes uno de esos enjundiosos y divertidísimos monólogos que han hecho célebre a un actor de su categoría. Saludó en castellano, alabó el jamón serrano y minutos antes había estado posando en el photocall del cine con su nueva pareja, la rusa Oksana Grigorieva. Y batió desde luego todos los récords en cuanto al número de entrevistas de alfombra roja que hizo en la Premiere. “AL LÍMITE” trata la historia de un veterano oficial de policía de Boston que es testigo del asesinato de su propia hija en la misma puerta de su casa. La investigación le permite descubrir quién et ra realmente ella y enfrentarse a la triste realidad sobre los motivos de su asesinato, lo que habría de ponerle al borde del abismo. España ha sido una vez más el primer mercado europeo donde se presentaba una película internacional importante. Por ese motivo envié a mi estimado Victor Guybrush a cubrir tan magno evento y esta es su crónica…

Mel Gibson ha presentado en Madrid su último trabajo como actor, el thriller policiaco Al límite, adaptación de la serie británica de los ochenta Edge of Darkness. Gibson, que hacía 7 años que no se ponía delante de las cámaras, asegura que fue el guión y la presencia del director Martin Campbell lo que le llevó a protagonizar esta cinta de acción con tintes dramáticos en la que un detective de Boston intenta desentrañar los misterios que rodean a la muerte de su hija, ingeniera nuclear.

La serie de la BBC ahondaba en los peligros de la energía nuclear y en esta versión la crítica se la lleva el gobierno estadounidense, las corporaciones y el desarrollo de armamento nuclear. “Yo era seguidor de la serie, era de lo poco que veía en televisión, y me afectó mucho en su día y por eso he querido hacer esta película. He querido hacer una interpretación creíble y realista. Mi único deseo es hacer las cosas bien. Uno espera que su trabajo sea entretenido, y si es educativo y además elevas el espíritu del espectador, mejor que mejor.”

Aunque el personaje de Gibson se toma la justicia por su mano para descubrir qué le sucedió a su hija el actor tiene clara su postura en este punto “La justicia a veces puede satisfacernos y a veces no, está claro que el sistema tiene carencias pero no defiendo el tomarnos la justicia por nuestra mano, esta película es más bien como una tragedia literaria, no es real, solo una película

A pesar de todo este tiempo alejado de la actuación Gibson asegura que todavía está en forma para seguir haciendo películas de acción. “Después de treinta años haciendo lo mismo me sentía sin ideas como actor pero esta historia me pareció interesante y por eso volví.” A la pregunta de si volveríamos a verlo en un papel como el de Mad Max, Gibson respondió que no lo sabía: “Hago de todo y es posible que en un futuro pudiésemos ver alguna película de este tipo pero ahora mismo tengo muchos proyectos diferentes.”

Dirigir es mucho más placentero que actuar” asegura, y es por ello que uno de sus nuevos proyectos le podrá otra vez tras las cámaras, esta vez para rodar una historia ambientada en la escandinavia antigua. “Hace un tiempo que nos sentamos a hablar de los mitos nórdicos para escribir un buen guión y hacer una película de vikigos que guste, porque yo todavía no he visto ninguna que me guste de verdad.” Después de rodar en hebreo y maya, el nórdico antiguo no será ningún reto para Gibson.

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PRECIOUS

2 Febrero 2010 · 5 comentarios

Bueno ya os contaba desde el otro lado del océano que la productora de cine y televisión, actriz y escritora afroamericana más famosa del universo llamada Oprah Winfrey estrenaba una nueva película en el seno de una noticia que había revolucionado a toda la comunidad de color de Estados Unidos, obviamente hablo del “fin” del contrato de la mega estrella catódica con la NBC. Vamos es como si de hoy para mañana os enteraís que Ana Rosa Quintana finaliza su contrato con T5. Pues más de una ama de casa de este país se le caerían los pelos del sombrajo. UNos decían que habían bajado los rendimientos publicitarios, otros que la cadena quería dirigirse a otro tipo de público en esa franja horaria. Ophra por supuesto decía qu estaba muy, muy, muy cansada. En fin, que cada uno saque sus conclusiones. Ese huracán no afectara en absoluto al rendimiento en cartel de este largometraje en Europa, y que hizo que arrasará en la taquilla de norteamerica, asolando el box office. Pues bien, mi estimado compañero de fatigas Victor Guybrush ha cubierto el pase del nuevo trabajo del director Lee Daniels llamado

Claireece “PRECIOUS” Jones es una chica negra de dieciséis años obesa, analfabeta y que espera a su segundo hijo, quien es, como el primero, hijo de su propio padre. Vive en Harlem con su madre, una tirana maltratadora que la oprime y la odia a partes iguales y a quien tiene que servir como si fuese una esclava. Su único refugio es la escuela donde, a pesar de las burlas y vejaciones a la que le someten sus compañeros, se siente mejor que en casa, hasta que por culpa del segundo embarazo es expulsada del centro. Las únicas alternativas que le quedan son resignarse, aceptar su suerte y acabar mendigando como su madre o asistir a una escuela alternativa para casos extremos como el suyo.

 

Durante casi dos horas la historia de Precious se despliega ante nosotros como si realmente una chica de dieciséis años nos contase su vida, sus emociones, su sufrimiento y sueños. Dicho así puede sonar a dramón, más incluso que la no hace tanto comentada La decisión de Anne, pero nada más lejos. Precious es un drama que no cae en convencionalismos fácilmente, que no va la lágrima fácil y que la dureza de la situación de los personajes llega al espectador de una forma tan desnuda y sin darse importancia que tiene más fuerza que cualquier escena de la niña con leucemia.

 

La película se sustenta en unos personajes interesantes y en la forma de contar la historia que tiene nuestra protagonista, simple, directa y cruda, pero vista a través de los ojos de una chica de dieciséis años que no acaba de comprender el mundo que la rodea y no tanto en la lágrima fácil de otras producciones con premisas iniciales similares.

 

Las actuaciones vienen avaladas por los premios que ha recibido la actriz que encarna a la madre de la protagonista, Mo’Nique y la interpretación de Gabourney Sibide, nuestra protagonista. Cabe también destacar que el resto de los actores están en su sitio, incluyendo al enfermero Lenny Kravitz, cuyo papel no es mucho más que un cameo, y la asistenta social interpretada por una Maria Carey con el pelo sucio, ojeras y ropa nada glamurosa que de tan normal parece hasta guapa.

 

Precious está basada en el libro de 1996 Push, escrito por Sapphire y respeta en forma y fondo la obra en la que se basa. La cinta cuenta además con la aprobación de Oprah Winfrey, productora ejecutiva a la postre, por lo que no extraña las críticas maravillosas que está recibiendo en Estados Unidos y la respuesta del público. De todas formas, aquí en España el poder de convocatoria de Oprah no es ni reseñable pero es el nombre más conocido del equipo en nuestro país (salvando a los dos cantantes metidos a actores) y sin su presencia en los créditos es posible que la cinta hubiese pasado desapercibida para las distribuidoras.

 

En definitiva, Precious merece la pena y es firme candidata al Oscar y a ofrecer algo distinto que dará bastante que hablar y muy mal tiene que ir la cosa para que no veamos al casi novato director Lee Daniels, al guionista Geoffrey Fletcher y a las protagonistas en futuras producciones antes de lo que parece.

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REGALOS DE CINE

1 Febrero 2010 · 18 comentarios

Pues sí amigos, ayer me cayó un año más encima. Gracias a Alberto, Muriel y a Chacal que tiene una memoria prodigiosa. Pero no solo a ellos también a mis amigos y familia que me apoyan y me siento muy querido por ellos. Han conseguido que sea un cumpleaños de cine, a todos gracias.

Han llegado extraterrestres del espacio exterior

 

Mi colección de robots ha crecido…

 

 Voy a vivir un momento “Entre copas”

Y también otro que me recuerda a “El baño turco”

 También ha habido hueco para las series…

También para el cine comercial…

Y para el de autor…

Y también podré ampliar mis conociomientos…

Como podéis ver no me puedo quejar. La celebración ha sido por todo lo alto, acabamos a altas horas de la mañana tomando café con churros y porras. Pero lo más importante es tener familia y amigos con los que compartir esos momentos tan especiales, una vez más… A TODOS…GRACIAS.

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THE HURT LOCKER-EN TIERRA HOSTIL

29 Enero 2010 · 8 comentarios

Como podéis ver esta semana el estreno destacado no es el regreso de Clint Eastwood si no de una realizadora norteamericana que no se prodiga mucho, pero cuando trae algo bajo el brazo es un pelotazo, hablo de Kathryn Bigelow y su “The hurt locker” de difícil traducción y que en nuestro país se llamará  “EN TIERRA HOSTÍL”. Estamos ante una curiosa y muy recomendable película basada en una narración escrita en primera persona por el periodista y guionista Mark Boal, que vivió como enviado especial durante una temporada con una unidad especial de desactivación de bombas.

Si vais a verla os adentraréis en la intensa vida de una brigada de soldados de élite encargados de realizar uno de los trabajos más peligrosos que existen: la desactivación de bombas en zonas de combate. Concretamente la acción se centra en Irak. La llegada del sargento James  pone patas arriba al equipo de desactivación de bombas que tiene a sus órdenes. Los dos oficiales subordinados, Sanborn y Eldridge, deben aprender a seguir su imprudentemente manera de trabajar, encontrándose en medio de un juego mortal que se desarrolla en plena ciudad. James se muestra indiferente ante la muerte y los demás luchan por controlar a su irreflexivo superior mientras la ciudad explota sumida en el caos. La misión que saca a la luz la verdadera personalidad de James cambiará para siempre a todos sus hombres.

Es fascinante este filme bélico por varios motivos. Hay que destacar la forma de narrar de Bigelow que a mis lectores más cinéfilos les recordará a la violencia más explícita de Sam Peckinpah , sólo que sin la cámara lenta y salpicada de efectos de sonidos que os dejarán a todos muertos, haciendo un fresco lo más realista posible. No voy a pasar por alto las magníficas interpretaciones de todo el elenco, desde el verdadero trío protagonista Jeremy Renner, al que todos recordaréis por haber interpretado al soldado Doyle en el filme “28 semanas después”, Anthony Mackie y Brian Geraghty. Estos tres actores desconocidos para la gran mayoría están arropados por unos secundarios de lujo como Guy Pearce, Ralph Fiennes, David Morse o Evangeline Lilly. Pues todos están maravillosos. Algunos deberéis estar atentos porque no les reconoceréis, por las indumentarias o los cortes de pelo. Y para los más cinéfilos de la casa os recomiendo que os fijéis en la labor de los montadores Chris Innis y Bob Murawski porque le dan el ritmo y suspense a partes iguales, sabe de dotarle del tono adecuado en cada momento.

Pero hay más amigos y lectores. Parece mentira pero es una realidad, Estados Unidos es un país que vive en un permanente estado de guerra. Ahora tiene dos frentes abiertos el iraquí que hasta agosto de este año no lo va a cerrar y el de Afganistán. Como os contaba en mis crónicas del año pasado desde el país norteamericano, uno acudía al cine y podía ver anuncios para alistarse. Algunos de los alumnos se incorporaban a filas para sufragarse para poder pagarse la universidad. A dónde quiero llegar os estaréis preguntando. Muy sencillo. Esta película no deja de reflejar a través de algunos personajes que están deseando que se acabe la rotación para volver a casa. Aunque lo más curioso es que Bigelow explora el rincón más oscuro de los que acuden al frente en busca de emociones adrenalínicas. Es muy curiosa esa vertiente narrativa.

Así que esta semana todos a ver “En tierra hostil”, es de lo mejorcito como habéis podido leer a lo largo de la semana. Es un gran largometraje bélico. Hacía tiempo que no veía nada parecido. Lo tiene todo, así que esta es para disfrutarla sala oscura. No os la perdáis.  

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LA CUARTA FASE

28 Enero 2010 · 6 comentarios

Últimamente la heroína postapocalíptica Milla Jovovich parece estar más de moda que nunca, porque esta semana vuelve a nuestras pantallas con un relato basado en hechos reales escrito y dirigido por Olatunde Osunsanmi, llamado “LA CUARTA FASE”. En octubre de 2004, durante un viaje a Carolina del Norte para encargase de la posproducción de su última película: La Caverna. Allí, durante una cena escuchó una conversación que originó la chispa de lo que posteriormente terminaría siendo el comienzo de este largometraje. En este caso Milla Jovovich da vida a la terapeuta Abbey Tyler. Sus pacientes bajo hipnosis reflejaron comportamientos que sugerían encuentros con seres no-humanos. Antes de dormir, todos ellos aseguraban haber visto un búho que les observaba desde fuera de la ventana. Y despertaban completamente paralizados, escuchando ruidos terroríficos que provenían de fuera de la habitación justo antes de que un atacante desconocido les sacara gritando de la habitación. Los recuerdos posteriores se sumían en la oscuridad. La doctora descubrió que la desaparición de personas y sucesos extraños en la región se remontaban a los años 60. Cuanto más profundizó en su investigación, más creyó en que las historias de sus pacientes no eran falsos recuerdos, sino evidencias de abducciones alienígenas.

El director norteamericano trata de ir un paso más allá a la verosimilitud de todo y mezcla el material recreado con otros completamente inéditos y reales procedentes de la investigación llevada a cabo por la psiquiatra. Olatunde Osunsanmi trata de generar un relato aterrador plagado de terroríficas revelaciones realizadas por múltiples testigos que aseguran haber sido visitados por alienígenas, pero carece de ritmo. Trata de seguir la estela de otras producciones al uso como “Encuentros en la tercera fase” pero no posee la fuerza ni la energía de esas cintas, eso es porque carece de ritmo. He de reconocer que el momento mejor rodado es cuando uno de los pacientes hace ir a su casa en medio de la noche a la terapeuta, la imagen rodada mezclada con la real es ciertamente impactante. Pero otro de los múltiples problemas de Osunsanmi es la propia protagonista que al no ser una actriz de carácter eso se deja traslucir en los momentos más dramáticos del largometraje, no consigue hacer verosímil su composición de la doctora Abbey, pero  además es incapaz de dar una réplica a sus compañeros de reparto, los actores Elias Koteas o Will Patton que  están mucho mejor que ella.

Con este filme este director novel se quiere sumar a la nueva moda de películas de terror rodadas con bajo presupuesto y con altas dosis de realismo, como “Paranormal Activity”. Creo que si Erich von Däniken o J.J Benitez vieran esta película entrarían en extasis. Así que sólo me queda decir una cosa, esta película a aquellos que sean fans de Iker Casillas y su rollito de objetos voladores no identificados, o bien que andéis todavía enganchados a Expediente X o el Libro Azul. El resto huir de esta película como se puede huir de la peste.

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INVICTUS

27 Enero 2010 · 12 comentarios

Esta semana se estrena el nuevo trabajo del prolífico director norteamericano Clint Eastwood, y por ese motivo hoy hacemos una sesión doble. Para mi ha sido un enorme placer, y él lo sabe, contar en este caso con mi estimado Eulez que regenta el blog “Las historias eulerianas para acudir al cine Proyecciones de Madrid para cubrir el pase de prensa, porque es un gran conocedor de la figura y la filmografía de Easwood.

Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.
Nelson Mandela-Invictus.

SINOPSIS:
El recién elegido Presidente Mandela sabe que, tras el apartheid, su país sigue dividido racial y económicamente.  Con la confianza de que puede reconciliar a su pueblo mediante el lenguaje universal del deporte, Mandela se une al débil equipo sudafricano de rugby cuando, de forma inesperada, consigue llegar a la Final de la Copa del Mundo de Rugby de 1995.

ARGUMENTO:
Eulez: El argumento me ha parecido, sencillamente, una castaña moralista y simplona. En fin, se supone que hay que desarrollar esto ¿verdad? Veamos, la historia y la película están basadas en la novela “El Factor Humano” de John Carlin que trata acerca de como Nelson Mandela (Morgan Freeman) logra, gracias a su influencia, carisma, personalidad y habilidades políticas, que la selección de rugby de Sudáfrica gane la Copa del Mundo que se organizaba en el país africano en 1995. Es decir, se encumbra a Mandela a la categoría de semidios. Tal y como afirma el propio Carlin en una entrevista, acerca de encontrar algo “malo” en la figura de Nelson Mandela: “En esto fracasé: me habría gustado encontrar más datos malos sobre él, pero hasta a la extrema derecha se le cae la baba cuando habla de Mandela”. Es decir, la película muestra a Mandela como (literalmente de Carlin) “la antítesis absoluta de Hitler” porque logró unir a blancos y a negros, que acaban de salir del apartheid. Y lo logró, según el propio Carlin, gracias a que Sudáfrica ganó la Copa del Mundo de rugby. En este sentido se puede decir que Clint Eastwood se limita a mostrar en cine lo que Carlin afirma en su novela. Y no se complica más. No hay ningún tipo de dilema moral en la película, algo tan propio de las películas de Clint. No hay dudas (y apenas sombras) acerca de la figura de Mandela, no hay dudas acerca de la influencia del presidente surafricano en la victoria de los Springboks contra todo pronóstico, no hay dudas acerca de que algo tan banal como un partido de rugby pueda unir a un país que había sufrido durante años una radical y xenófoba segregación racial. Puedo entender que desde el punto de vista literario esta historia sea interesante de contar. Especialmente si, a la vez, se habla de la vida de Mandela, de la situación de la población negra en Sudáfrica, de la situación política, etc. Hay multitud de detalles que probablemente den mucho interés a la novela pero que se pierden en la adaptación cinematográfica. Desde luego, la historia, tal y como está planteada en la película, no encaja con las últimas obras de Eastwood.

Alfie: Es curiosa la aproximación a la realidad sudafricana que plantea en su nuevo trabajo Clint Eastwood. Pero es tan ambicioso el argumento que hace aguas. Anthony Peckham no apuesta por una línea argumental única y desarrolla en paralelo tres historias, desde donde el espectador puede analizar y ver cómo era la sociedad que hereda Mandela.  Personalmente la que más me gustó es la aproximación a la figura del Presidente a través del rugby, pero considero totalmente prescindible la protagonizada por los dos guardaespaldas, así como la de los “intentos” de acabar con la vida del presidente recién electo, por considerarlas reiterativas y efectistas. Otra de las cosas que me ha llamado la atención del argumento es el uso del deporte como propaganda. Es algo que ya descubrieron los antiguos dirigentes romanos, ya sabéis “pan y circo”. Es una pena que para unificar espiritualmente un país haya que darle “pan y circo”, independientemente de que se llama: rugby, futbol, etc. Me fascina ver como todos, y cuando digo todos me da igual que hablemos de Sudáfrica que de España, aparcamos las diferencias ante el deporte.

  

SECUENCIA:
Eulez: La única secuencia que me parece mínimamente llamativa en la película es aquella en la que el capitán de las selección sudafricana (Matt Damon) visita la celda de la cárcel que ocupó Mandela durante veintitrés años. En esa secuencia se superponen escenas de Damon en la celda junto con otras de Mandela cuando estaba encarcelado, como si este fuese un fantasma y estuviese viendo al capitán para darle su apoyo. Da la impresión de que el recuerdo fantasmoso de Mandela no tenía otra cosa en que pensar, mientras picaba piedras, salvo en el capitán de los Springboks del futuro. Por cierto, Morgan Freeman recordaba en esta escena al inolvidable “Red” de “Cadena Perpetua”.

Alfie: Por mi parte me quedo con la secuencia inicial con la que Eastwood arranca el largometraje. Me parece un prodigio de presentación. Es donde se nota la mano de este artesano del séptimo arte. La forma en la que plantea la gran problemática social en torno a la que van a girar las dos horas restantes de metraje. Sólo con un movimiento de cámara, una panorámica, y un picado podemos apreciar las grandes diferencias raciales. Eso por no hablar del uso  de los recursos como esa carretera que separa ambos bandos y le ayuda a plantear la metáfora, o del sonido y la música, que como siempre la compone él mismo, de ahí que antes le calificara de artesano. Es posiblemente lo mejor de toda la película. Es uno de esos comienzos a guardar en la memoria.

PLANO:
Eulez: Alguno de la secuencia anterior. Especialmente en el que aparece el recuerdo fantasmoso, sentado y encorvado por la falta de espacio, leyendo un libro delante de Matt Damon.

Alfie: De quedarme con un plano me quedo con el momento en el que Matt Damon cierra la celda se le ve de espaldas y aprecias lo angosto que es el espacio en el que ha estado encarcelado Nelson Mandela. Es un plano que inspira multitud de sentimientos, desde pena hasta rabia, todo ello porque Clint Eastwood es uno de los pocos maestros que nos quedan y hace maravillas, y sabe como escarbar en el cuore del respatable. Es uno de esos planos sencillos pero a la vez magistrales, que sólo directores como este saben crear.

PERSONAJE:
Eulez:
Ninguno. En serio. Ninguno. Han sido alabadas las interpretaciones de Morgan Freeman y de Matt Damon. Sobre la interpretación que hace Morgan Freeman de Mandela más bien parece una imitación. Veamos, hagamos una clase práctica de interpretación morganiana de Mandela: Estimados lectores de Videodromo, metan las comisuras de sus labios hacia adentro, muérdanse el labio inferior mostrando los dientes, muevan ligeramente la barbilla hacia arriba, inclinando ligeramente la cabeza y desplacen esta despacio pero constantemente arriba y abajo. Para finalizar, y mientras mueven la cabeza, emitan el sonido siguiente: “gñññeeeee”. Ya son Mandela en versión morganiana. Un poco de betún por la cara, en caso de ser blancuchos, y perfecto. Por cierto, me da la impresión de que una de las posibles razones por las que Eastwood haya rodado esta película es para concederle un papel oscarizable por actor principal a su buen amigo Freeman. Lo de Matt Damon es más complicado. Primero hay que pasar varios meses en el gimnasio poniéndose cuadrado. O bien tomar anabolizantes. Por lo demás, el nivel de la actuación de Damon está muy por debajo del de cualquiera de las película de “Bourne”. Sobre los secundarios, mejor no hablamos. Irrelevantes como poco, pero eso es seguramente culpa del guión.

Alfie: Pues yo voy a romper una lanza por el personaje de Francois Pienaar interpretado por Matt Damon. Clint Eastwood que es un gran director de actores sabe sacarle lo mejor del actor norteamericano y lo moldea a lo largo de toda la cinta, y podemos apreciar en él una evolución. Puede que sea hasta el momento su mejor personaje y su mejor interpretación. Porque para dar saltos en plan Bourne los da mejor un canguro. Así que discrepo de mi estimado Eulez. A medida que avanza el metraje podemos apreciar como se va distanciando de las posturas racistas, tanto de su familia real como deportiva, y como poco a poco a través de los hechos acaba mostrándoles a todos que otra realidad es posible.

LO MEJOR:
Eulez:
A pesar de lo que pueda decir aquí, la película está bien realizada. Clint domina el arte de dirigir películas y lo que podría ser un pufo insoportable se convierte en algo, al menos, agradable de ver.

Alfie: Como bien dice mi estimado Eulez el filme se deja ver, pero eso no significa que sea bueno. Yo creo que su resultado global es un tanto irregular, pero como no puede ser de otra manera hay momentos llenos de brillantez como la escena del avión, que no os cuento de que va, pero que es realmente inquietante, está magníficamente planteada y funciona con la misma perfección que el mecanismo de un reloj suizo.

LO PEOR:
Eulez: Lo que ya he contado. Además del argumento simplón, y de las interpretaciones básicas de Damon y Freeman, habría que añadir que el resto de personajes no aportan absolutamente nada, que no se profundiza ni en la figura de Mandela ni en la situación del país, etc, etc. Que en definitiva, la película es muy aburrida y totalmente previsible. La escena del partido de rugby de la final se hace insufrible por larguísima: además de las obligadas escenas deportivas de los musculados y testosterónicos jugadores, nos encontramos con interminables planos, una y otra vez, de gente con la boca abierta y los ojos llenos de emoción delante del televisor como si fuesen subnormales. Mención aparte las escenas del estadio donde se celebra la final, en donde el público asistente solo sabe  cantar lo de “Olé, olé, olé” y moverse como si se tratasen de las figuras de cualquier simulador deportivo por ordenador. Aunque supongo que aquellos que sean apasionados  del rugby lo encontrarán todo emocionante y magnífico. Ah! También les gustará a aquellos que todavía se emocionen con las aventuras épico-deportivas de “Oliver y Benji”.

Alfie: Lo tengo claro que lo peor es que Clint Easwood no se haya cogido el guión de Peckham y lo haya pulido un poquito, porque para contar tanto en tan poco y conseguir que no se le mueva la lentilla al respetable mientras visiona el metraje es un enorme reto. Que obviamente no consigue superar con este “INVICTUS”. Hacía mucho que no hacía un largometraje tan mediocre, y que posee tufillo a telefilme de cuatro de la tarde desde el minuto quince hasta el final, convirtiendo lo que podía haber sido un gran biografía en un pastelón, porque Clint Eastwood se rinde por completo ante las dos figuras, la deportiva y al política, y no les saca ni un defecto. Y qué queréis que os diga, alguno tendrían porque humanos son.

CALIFICACIÓN:
Eulez: y por ser generoso. Me parece la peor película de Eastwood de la última década. Desde “Cowboys del Espacio” el director norteamericano no había hecho nada tan obviable.

Alfie:

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