Archivo mensual: noviembre 2006

LA ERÓTICA DEL PODER

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Hoy, desde el videodromo, queremos acercaros a una historia muy singular. Esta comienza contándonos las desventuras de una poderosa editora de una importante revista de moda de Nueva York, Miranda Priestly. Por diversas circunstancias, contrata una nueva asistente, Miranda, que es una chica de provincias y este será su primer puesto de trabajo tras acabar la universidad, y durante todo el metraje la veremos como intenta sobrevivir en un mundo artificial, a la par que intenta satisfacer todos los deseos de la tirana de su jefa, que es la insatisfacción hecha mujer.carteldiablo.jpgAsí empieza la película “EL DIABLO VISTE DE PRADA”, basada en la novela homónima escrita por Lauren Weisberger, que se ha traducido a 27 idiomas, y que también ha participado en la elaboración del guión. Su director, David Frankel, es un desconocido en nuestro país salvo para los seguidores de la exitosa serie de televisión “Sexo en Nueva York”, porque ha dirigido varios capítulos o por haber guionizado dos de “Roma”, que el pasado invierno emitió el canal Cuatro. Así pues, estamos ante su salto a la gran pantalla y ha elegido un proyecto en el que, como todos podéis apreciar, se siente cómodo. Es así, hasta tal grado, que las imágenes trascienden la novela y de ese mundillo que debe ser la moda, para realizar todo un retrato de la erótica del poder. Es muy recomendable esta salvaje comedia, ácida, de un humor negro recalcitrante, para todos aquellos que hayan estado en un puesto de comunicación relacionado con el poder, en serio, bien sea político, del campo empresarial, etc. Hollywood está este año muy crítico con el tema del poder, véase para botón de muestra “Syriana”, que en su momento me impactó, pero que Frankel se aleja del drama, para hacer de él una comedia. Ya lo decía Woody Allen, toda buena comedia surge una situación dramática.¿Qué decir de Meryl Streep? Que borda el papel. Es la ACTRIZ. Se amolda y hace suyo un personaje, con el que hasta llegas en un momento muy delicado de la trama a compadecerte de él, mientras que te has pasado todo el metraje deseándola el mal infinito. Es una de las grandes, de eso no cabe la menor duda. Anne Hathaway, es un caso aparte, parece intentar quitarse de encima ese estereotipo de niña mona emblema de la Disney, que la ha dado de comer hasta ahora, y que ya intentó en “Brokeback Mountain” dando vida a la despiadada mujer sureña de Jack, volver a romperlo y hacerse una actriz madura. Pero, digamos que teniendo enfrente a la diosa de la actuación, todos sus esfuerzos son vanos, quedando su trabajo correcto. Pero su elenco no queda ahí. Stanley Tucci, actor y director indie por excelencia, interpreta un personaje para el que nuestro Javier Cámara luchó en el casting, para dar vida a un crítico de moda que es la mano derecha de la despiadada jefa, y que ambos generan moda y tendencia desde la revista.Si no la habéis visto, intentar verla, bajo esa apariencia de comedia insulsa, se esconde una de las mejores críticas al poder que hemos podido ver, junto con “Syriana” este año, y sobre todo dulcificada por el género elegido, la comedia. Además, Frankel rehusa darnos moralina final, con lo que da al producto un empaque formidable y muy saludable.

LA BONDAD EN TELA DE JUICIO

Hoy en el Videodromo queremos destacar la labor realizada por Edryas en su blog “Losers are wining”. Os he dado debida cuenta de la serie que hizo sobre malos-malísimos, que tuvo un final inquietante. Pues bien, este mes ha dado comienzo a algo que todos deseábamos desde hace ya mucho tiempo, es su nueva serie “Buenos, buenísimos”. La periodicidad de las entregas es mensual. Este mes el personaje en cuestión, es…mejor, no os lo digo y entrar de lleno en la videoarena y descubrir por vosotros mismos quien es el personaje en cuestión. Os prometo muchas risas e ingenio, cosa de la que anda sobrada nuestra amiga y estimada lectora Edryas. Sólo quiero daros una pista es negro, de ojos redondos y de pequeño tamaño. Así que a leer y navegar por los textos del mes de noviembre hasta encontrar el fechado el 2 del presente. Pinchar aquí “LOSERS ARE WINING”.

EN BUSCA DE LA FELICIDAD PERDIDA

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El matrimonio Jonathan Dayton y Valerie Faris trabajan habitualmente para el canal de música MTV, también han realizado vídeos para grupos famosos de la talla de REM, Oasis o Los Ramones. Llevaban mucho tiempo buscando un proyecto para saltar al medio cinematográfico, pero sólo les llegaban moderneces, hasta que cayó en sus manos el guión de “PEQUEÑA MISS SUNSHINE”. Su debut versa sobre la vida de la atípica familia Hoover. Ninguno de sus miembros ha logrado organizar su vida. El padre, Richard, es un conferenciante motivacional desesperadamente optimista, que trata cartelmiss.jpgde vender su programa de “nueve pasos” para lograr el éxito en la vida, el trabajo, etc. Sheryl, la madre, no posee un momento de respiro antes las excentricidades del resto de los integrantes del núcleo familiar. Su hermano acaba de salir del hopital por un intento de suicidio, su hijo Dwayne ha hecho voto de silencio para conseguir ser piloto de aviación comercial y su hija, Olive, es una niña de cuatro años, gordita, que desea ser una belleza reconocida, mientras que el padre de Richard, es un hedonista irredento y vive con ellos porque le han echado de la residencia de ancianos por consumir heroína. Todos se suben a la furgoneta para acudir al certamen de belleza infantil “Miss Sunshine”, al que se presenta Olive, y que por supuesto desea ganar.

Estamos ante un producto atípico, es una ácida comedia, hilarante por segundos, que no da un respiro al espectador. Es una de las mejores comedias que he visto en mucho tiempo. La historia posee como trasfondo una constante critica a la global sociedad en la que vivimos, intenta escudriñar cuales son las claves de la felicidad, tanto individual como colectiva. Porque aunque parezca inverosímil la trama, no deja de poner casos representativos de cuales son las causas que nos llevan a diario hacia la infelicidad. Me imagino que si Eduardo Punset ha visto este film, seguro que coincidirá con las tesis del matrimonio Dayton-Faris, hace falta más un poco de colaboracionismo, cuestión ya tratada por la bióloga Lynn Margoulis o por ejemplo, el olvido de los miedos que generamos nosotros mismos, entre otras cosas.

miss1.jpgTodo el reparto está genial, desde Greg Kinnear y Toni Collette como cabezas del clan Hoover, pasando por Paul Dano y Steve Carell, que dan vida a Dwayne y Frank respectivamente, y por supuesto a esa nueva estrella que ha nacido, hablamos de Abigail Breslin, que da vida de una forma conmovedora a Olive, la pequeña del clan. Los directores encima nos reservan una sorpresa, nos rescatan a Alan Arkin del olvido de la industria, reservándole el atípico abuelo.

Les prometo que como se pierdan esta impresionante comedia, perderán la ocasión única de ver uno de los mejores productos de la industria norteamericana. No piensen que por no ser norteamericanos, eso nos les pasará, recuerden que vivimos en una sociedad global, que posee problemas globales, y que además todos somos humanos, independientemente de nuestra nacionalidad.

A pesar de ser una revisión de las típicas películas de vacaciones familiares, no deja de ser entrañable, conmovedora e hilarante, encima tienen el buen gusto de no caer en maniqueísmos, tratando de forma inteligente al espectador. Ambos directores son honestos y sinceros con el material que tienen, lo tratan de una forma fresca, muy humanista, aportando un nuevo enfoque. Se ríen de la vida con nosotros y no de nosotros.

Durante el metraje, como ocurre en todos los productos del género road movie, verán la transformación de todos los personajes, inclusive hasta de la furgoneta Volkswagen, que se convierte en una metáfora de ese tren que es la vida, en el que cada día hay que montarse e intentar ser lo más feliz posible, las claves las poseemos cada uno, y sólo nosotros tenemos las respuestas a cómo nos va en la vida. No dejen de olvidar que verán un metraje de autor, a pesar de estar firmado por dos personas, pero alejándose de particulares puntos de vista, que a algunos les pueden parecer un tanto sesudos, como por ejemplo, “Bienvenidos a la casa de muñecas”.

PENA, PENITA, PENA

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Ha llegado a Cuatro, una mini serie de tres capítulos llamada “EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS”. Está producida por Bryan Singer, director de “Sospechosos habituales” y productor y creador de la afamada serie de televisión “House” y Dean Devlin, conocido en nuestro país por ser el productor de “Independence day”, “Godzilla” o “Stargate”, que nuestros avezados lectores se habrán dado cuenta a estas alturas del texto que todas tienen en común estar dirigidas por el germano Roland Emmerich. El guión corre a cargo Rockne S. O’Bannon, del que habéis visto en el canal de pago FOX y en Telemadrid “Invasión” conjuntamente con el actor y productor Dean Devlin.Uno de los alicientes que hace que uno vea esta serie es el ramillete de buenos y reputados actores que posee la serie, desde Eric Stolz, pasando por Bruce Davidson o Sam Neill. Pero ese aliciente de diluye por un guión que bien podría haber escrito un alumno de segundo de ciencias de la información. La absurda historia comienza cuando un multimillonario (Sam Neill), preocupado por el alto índice de barcos que está perdiendo en la zona del Triángulo de las Bermudas, reúne a un equipo de profesionales para investigar esta misteriosa región. Este equipo está compuesto por un escéptico periodista (Eric Stolz), un científico apasionado (Michael Rodgers), una ingeniera (Catherine Bell) y un medium (Bruce Davison), embarcados en una misión con fondos económicos ilimitados. Poco después de iniciar su travesía, una serie de acontecimientos inexplicables afectarán la vida de cada uno de los miembros del equipo, por lo que el gobierno decide abrir una investigación por su cuenta, aunque no se sabe si para ayudarles o para intentar que saquen a la luz la verdad. El gobierno comienza a mostrar un alarmante interés en estas investigaciones, y la tripulación se da cuenta de que se enfrenta a algo mucho más peligroso de lo que había creído. La expedición, que partía con la promesa de hacerles ricos en poco tiempo (el empresario les ha prometido 5 millones de dólares a cada uno), pronto se convertirá en un desesperado y frenético intento para detener la tremenda y brutal fuerza del Triángulo de las Bermudas.Esta miniserie al único que le gustará será a Iker Jiménez, presentador del exotérico programa de televisión “Milenio Cuatro”, porque no deja de ser una puesta al día de la película “El experimento Filadelfia” dirigida por Stewart Raffill en 1984, es decir, el que espere un producto novedoso que se olvide porque cuando vean el despropósito que es el último capítulo me dará la razón. Yo me puse a cantar por mi casa aquello de “pena, penita, pena”, y desde luego, prefiero quedarme con el film de Raffill, que me gustó más en el momento, y del que tengo un buen recuerdo. Además, los que sean fanáticos de las películas y series de televisión que versen sobre viajes en el tiempo absténganse del visionado, porque verán que este producto está plagado de paradojas temporales que ni los propios guionistas son capaces de resolverlas, dejando desamparado al pobre televidente.Eso sí, la factura de los efectos especiales es perfecta, pero no acabas de creerte la historia. Una pena porque uno esperaba más de Singer, este chico ya vemos que nos da una de cal y otra de arena, ya saben que toca esta vez. Así que si usted ya ha visto el primer capítulo no pierda más el tiempo que es preferible volver a ver un episodio de “Perdidos” en la Primera, que ver un cuadrado de sandeces. Lo que unos no acaba de entender es que en su estreno en Estados Unidos, en SciFi Channel, obtuvo una audiencia media de 4,2 millones de espectadores por noche, convirtiéndose en la más vista del canal desde que Steven Spielberg presentase Abducidos (serie con la que se la ha comparado, pero que desde luego nada tiene que ver). Además, se convirtió en el programa con mejor rating desde 2003. Estos americanos es que se tragan todo, es la única explicación.

LA SOCIEDAD SIN LIBERTADES

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Adaptaciones al cine de relatos del mítico escritor de ciencia ficción Philip K Dick son diversas, y por supuesto con resultados de taquilla de lo más variopinto. Pues bien, la película en cuestión que vamos a pasar a desmenuzar es “UNA MIRADA EN LA OSCURIDAD”, traducción al castellano de su título en el idioma sajón “A SCANNER DARKLY”. En este caso, el esquizo de Dick nos narra la batalla inútil e interminable que lleva a cabo la sociedad norteamericana contra las drogas, que llega a fundirse con una guerra contra el terrorismo. A pesar de sentir rechazo a estas ideas, el policía secreto, Bob Arctor, interpretado por Keannu Reaves, cumple las órdenes y empieza a espiar a sus cartelscanner.jpgamigos, Jim Barris, Ernie Luckman, Donna Hawthorne y Charles Freck; encarnado respectivamente por Robert Downey Jr, Woody Harrelson, Winona Ryder y Rory Cochcrane. Pues bien, cuando le ordenan intensificar la vigilancia, se ve envuelto en un viaje absolutamente paranoico por un mundo aparente absurdo, donde es imposible identificar las identidades reales y las lealtades.Así da comienzo la propuesta del ecléctico director norteamericano Richard Linklater. Del que puede que mi estimado lector haya visto “Antes del amanecer”, “Waking Life” o “The Newton Boys”. En este caso, como ya hizo en una obra previa, ha utilizado la técnica del Rotoscope, para animar la imagen real previamente rodada. Así da lugar a un mundo cercano al cómic, yendo un paso más allá del que realizó Ridley Scott en “Blade Runner” que se decantaba por una estética muy cercana a comics del tipo “Metal Hurlant”, por el contrario, Linklater quiere acercarse más al universo del dibujante Richard Corben. Aunque se distancie de los apocalípticos escenarios planteados por el dibujante norteamericano, para crear un futuro propio y cercano.

La trama como mi avezado lector habrá deducido, es una más de las críticas contra la actual sociedad norteamericana, su guerra contra el terror y la represión de libertades en pos de una seguridad nunca garantizada. Aderezada con un poco del universo planteado por el yonkie de William Burroughs en su mítica novela beat “El almuerzo desnudo”. Además, la salpica con un sentido del humor muy crítico, ácido como el LSD y negro como el carbón. Todo ello hace que esta propuesta sea singular, y por supuesto no apta para cualquier paladar. Pero si, muy recomendable y saludable. Creo que esta cinta se convertirá en el futuro en una obra imprescindible y de culto, que su taquilla no será la conga, pero que será objeto de múltiples descargas de “la mula”.

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El elenco elegido ha sabido apostar por una cinta singular, hasta el punto que todos rebajaron su salario al mínimo que estipula el sindicato de actores en EEUU. Estando todos fenomenales, estupendos, siendo sabiamente dirigidos por Linklater para incrementar sus gestos, incrementando el efecto cómic a lo largo y ancho de todo el metraje. Incluso algunos dejaron su serie de televisión para rodar con Linklater, ese es el caso de Rory Cochcrane, que dejó “CSI:Miami” para dar vida a Charles Freck. Otros participaron en el proyecto porque se adhirieron amigos suyos ese es el caso de Robert Downey, que participó porque primero aceptó su amigo Harrelson. Generando un ambiente de camaradería que se deja traslucir en cada secuencia.

El director además, ha sabido elegir una banda sonora adecuada a las necesidades del relato, por eso se la encargó al líder de “Radiohead”, Tom Yorke, para que le compusiera los temas principales de la película, siendo el tema estrella “Black swann”, que podríamos traducir como el cisne negro.

La verdad es que la propuesta no defrauda, era lo que prometía y anhelábamos ver desde su pase por el pasado festival de Cannes. Es valiente, comprometida con el momento, y sobre todo honesta, por carecer de maniqueísmos y moralinas edulcoradas.

REALIDAD, PURA Y DURA

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 (Dedicado a Alfredo, ante todo un gran amigo)

Eso es lo que nos ofrece el realizador Cesc Gay en su nuevo trabajo recién estrenado y que recibe el curioso nombre de “FICCIÓ-FICCIÓN”. Todos le recordaréis, parafraseando a Troy Mc Cloure, por la divertida “Krampack” o la interesantísima “En la ciudad”. En este caso la trama muy simple. Alex es un director de cine, casado y que posee dos hijos para más señas, de 9 años y 5 meses. Como tiene problemas para escribir el guión de su nuevo proyecto, decide irse unos días a casa de su amigo Santi que vive en un pueblo pequeño del Pirineo. Imaginaros, el lugar es bucólico y precioso, vamos para inspirar al más pintado. Mientras intenta escribir, conoce a Mónica, que al igual que él está de paso por el pueblo y se aloja en casa de una amiga de Santi, Judith. Pues bien, él no lo consigue. Se pierde entre cenas, paseos a caballo y excursiones a la montaña, lugares que servirán de caldo de cultivo para que nazca el deseo entre Alex y Mónica.

Este es el punto de partida para una sentida película, y cuando digo sentida, es porque incluye o expresa un sentimiento, de forma contundente y sin paliativos. “Ficción” es al cine español, lo que “Los puentes de Madison” es al norteamericano. Es triste, pero no melancólica, es tierna, pero no melosa, es como la vida misma, sin concesiones a la galería.

El film bien podría haberse llamado “Vértigo”, como bien dice Alfredo, no como sensación física, por el contrario como emoción pura y dura, de estar delante de la persona a la que deseas con todo tu ser y sabes que no puedes tocarle. Son personajes que no expresan lo que sienten. Este es el punto en común con sus dos trabajos previos. Habla de sentimientos cercenados de forma consciente y que dirigen a los personajes a un callejón sin salida, regido por la incomunicación, la soledad espiritual, y una enorme infelicidad. A su vez abre toda una serie de debates para después del visionado. Por ejemplo, se es infiel sólo por desear aquella persona que nunca podrás tener porque estas literalmente atado a otra relación. Es un cobarde por no manifestar sus verdaderos sentimientos. Es tolerable o sana esa infidelidad reservada para uno mismo. Cada uno puede responder lo que quiera tras el visionado. Como puede apreciar mi estimado lector esta película no es para ir un día que uno se sienta especialmente triste. Hay que reconocer que Cesc Gay es un director valiente, por tratar un tema como este de forma aséptica, sin tomar ningún partido, sin manifestar ninguna opinión.

Esta es una cinta de actores, todos están sublimes, enormes, desde un Eduard Fernández en pleno estado de gloria, que es puro barro en manos del realizador, para el que deseo un GOYA a la mejor interpretación masculina, por generar con miradas, silencios, o gestos, auténticos estados de ánimo en el espectador. Pero le sigue a la zaga y le da una réplica a la misma altura la actriz Montse Germán, para mi un verdadero descubrimiento, y que por todos los dioses del Olimpo, que la den otro GOYA a la mejor actriz. Ambos se lo merecen de verdad. Cámara por su parte, está como siempre, genial. Además, este humilde espectador durante los primeros veinte minutos agradecía su aparición, porque los edulcoraba, hubo momentos que le eché de menos. Hay que reconocer que la película cuesta al principio, pero merece la pena su visionado. Para que después digan que el cine español está carente de ideas, esta es una película modesta, pero genial en su estructura y diálogos. Además, nos muestra la realidad del nuestros vecinos de la comunidad catalana, son bilingües, así que perderse la versión original no tiene perdón de Dios. 

 

UN FUTURO POSITIVISTA

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Ese podría ser el calificativo que le podríamos dar al último trabajo del cineasta mejicano Alfonso Cuarón. Hablo del film “HIJOS DE LOS HOMBRES”, parábola futurista basada en un relato del mítico escritor de novelas policíacas P.D. James. Situada en el año 2027, fecha cercana a la trascendental obra de ciencia ficción que es “Blade Runner”, recuerde mi estimado lector que su acción transcurría en el año 2019. Muy cercana a la orwelliana “1984” de Radford, pero sólo en estética. Cuarón se distancia por completo de la imaginería más cercana al cómic de Scott para encuadrarse en la nueva ola heredera de la excelente película pero de estética más sucia y realista, aunque posee claves comunes. Obras representativas de esta nueva tendencia están la estupenda y formidable “Código 46” de  Michael Winterbotton o “Hasta el fin del mundo” de Win Wenders, para mi película iniciadora de esta nueva visión.

 

hijos.jpgEn la citada fecha, en todo el globo terráqueo no ha nacido un niño desde hace 19 años. Gran Bretaña es uno de los países que, mediante una política absolutamente restrictiva, intenta mantener lo que queda de la democracia, sus instituciones, ministerios, etc. Pero a cambio tiene que soportar la oleada de inmigrantes que llegan a sus costas. Allí vive Theo, interpretado eficazmente por Clive Owen, que posee un trabajo acomodado dentro del Minsiterio de Energía, que antaño fue activista radical. Su único lazo con aquellos tiempos son las esporádicas visitas que realiza a su viejo amigo Jasper, interpretado por un Michael Caine casi irreconocible, pero que consigue generar un encanto excepcional al personaje. De pronto, un día Theo es secuestrado mientras acude a su puesto de burócrata por su ex-mujer Julian, a la que da vida una Julianne Moore con el carisma al que nos tiene, de sobra, acostumbrados. Sobre este punto de partida el mejicano impregna todo el relato de la dualidad eros-tanatos, así pues la escena más trascendente del film la rueda en el establo de las vacas, donde se las ordeña y mata, en semejante escenario nos muestra la esperanza de la humanidad, esa mujer inmigrante embarazada, objeto de la codicia de los diversos poderes fácticos de la sociedad. Adentrados en este territorio curiosa es la visión que tiene el cineasta sobre el concepto de “democracia”, nos la muestra como lo que es actualmente, una forma más de totalitarismo. Así se aleja de la propuesta del los Wachosky Bros de “V de Vendetta”. Y lo lleva hasta sus últimas consecuencias con la escena final, que no pienso relatar para no destriparlo al respetable, que a estas alturas no haya visionado la cinta.

Así pues, siempre puedes ver el vaso medio lleno o medio vacío, según sea el carácter del espectador. Pero esta formidable propuesta se diluye un poco con batallitas en plan Sarajevo, que no llevan a buen puerto parte del desenlace de la película. Eso por no hablar de aspectos probabilísticos que hacen de ella un cuentecito, sin más. Creo que debería haber arriesgado más y hubiera entrado este film en el escaso reino de las obras cumbres de la ciencia ficción. Pero Cuarón, en un ataque de positivismo futurista edulcora la propuesta hasta extremos que cualquier espectador con dos dedos de frente no llega a creerse. Yo era el que tenía grandes esperanzas en este producto, sobre todo tras su pase por el pasado festival de Cannes celebrado en mayo del presente, que se vieron un poco frustradas, quedándome antes con el visionario film de Winterbotton que con el del mejicano, aunque he de reconocer que esta película en manos de un director norteamericano hubiera sido un producto infumable, cosa que dista del buen quehacer de Cuarón.