LA PESCADILLA QUE SE MUERDE LA COLA

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Tras sucesivos retrasos por parte de su distribuidora Warner Bros España, cuestión que ha dado que pensar a más de uno sobre la calidad del producto, llega a nuestras pantallas el nuevo film de Clint Eastwood “BANDERAS DE NUESTROS PADRES”, en la que vuelve a colaborar con Paul Haggis, sociedad que le reportó grandes beneficios dado que ganaron unas estatuillas gracias a “Million Dollar Baby”, y encima se arrima a la sombra del todo poderoso Steven Spielberg para poner en pie una película de guerra, pero no una cualquiera, ha elegido la batalla de Iwo Jima, en la que participaron 6.766 soldados estadounidenses y 18.000 japoneses, en la que la práctica totalidad de las fuerzas desplegadas, perdieron la vida. La extraordinaria dureza de los japoneses en la lucha inclinó la balanza a favor del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima para conquistar Japón. Con el final que todos conocéis de sobra.
flags1.jpg Para ello, ha adaptado la novela homónima de James Bradley, hijo de uno de los protagonistas de la trama, que se centra en la imagen más indeleble de la Guerra del Pacífico en la que cinco Marines y un sanitario de la Marina levantan la bandera de EE.UU. en el monte Suribachi, pocos días después de comenzar la encarnizada batalla por la guarnición japonesa de Iwo Jima, una isla desierta de playas de arena volcánica y cuevas de azufre. Para aprovechar la ola de sentimiento que la foto inspira, los “izadores de la bandera” son sacados del combate y enviados a casa para continuar sirviendo a su país – no en el campo de batalla, sino entre multitud de fervorosas masas reunidas para estar cerca de “verdaderos héroes” y extender unos talones extremadamente necesarios para financiar el esfuerzo bélico.

Es una cinta compleja dado que posee varios estratos, baza que la podría encumbrar pero que en este caso no acaba de ligar la mayonesa, generando un producto tan apasionante como irregular en sus estratos argumentales.
Por un lado realiza lo que se podría denominar un relato antibelicista, en los mismos parámetros en los que ya se adentró ya en su momento Steven Spielberg con “Salvar al soldado Ryan”, con la que mantiene sospechosas similitudes, fotografía, crudeza (llegando en algunos momentos a ser no apto el visionado para estómagos sensibles) e inclusive su final.
Por otro, trata de hacer un alegato contra el fenómeno de propaganda, y más concretamente lo que los estudiosos del tema han dado en llamar “la propaganda científica”, que es el pilar del actual sistema, del que todo el mundo que se acerque de refilón a un mass media o sufra unas elecciones, bien sean generales o autonómicas sufre en sus propias carnes. Convirtiendo este punto en el eje central del argumento, adentrándose en sus diferentes variantes del citado fenómeno, retratando tanto el frente interior, exterior, así como los de contrapropaganda. No quiero adentrarme más en este apartado porque destriparía los momentos sublimes y más acertados de todo el metraje.
flag2.jpg Para enredar más el argumento, trata la figura del héroe, su creación, su razón de ser, si es que la tiene, y hasta aquí os puedo leer, como diría Mayra Gómez Kemp, sin volver a revelar nada de la trama. Es aquí nuevamente donde se enreda, porque a mi parecer no tiene claro hacia donde ir, o hasta dónde el público norteamericano estaría dispuesto a escuchar y ver, sin que el producto se viera resentido en su posible carrera a los Globos de Oro, y nuevamente a la del tío Oscar. Creando los veinte minutos más deslavazados y edulcorados, típicos de su primera época como director.
Pero lo sorprendente de todo, es la vigencia del análisis del fenómeno propagandístico, dado que actualmente, la adolescente sociedad norteamericana se haya inmersa en una guerra, que es especial porque tiene diversos focos, Irak, Afganistán, y posiblemente, Somalia e Irán, y para ello tienen que hacer dos cosas, primero cohesionar las miles de mentes que viven a lo largo y ancho del continente, y segundo lugar, obtener fondos para mantener tanto al contigente humano como al material, que precisan para dotar todos los frentes abiertos en lo que los propios norteamericanos han dado en llamar la “guerra contra el terrorismo”, que es como la pescadilla que se muerde la cola, sin industria armamentística no son nadie, pero sin guerras donde dar rienda suelta a todos sus cacharritos sofisticados tampoco, y encima para sostener todo precisan del amado Sr. Dólar.
La factura del metraje es insuperable, tanto en efectos especiales como sonoros, música como siempre a cargo del propio Eastwood, que en este caso de aleja de sus característicos acordes jazzies, para jugar con sintetizadores y acordes más clásicos. En cuanto al reparto coral, todos están estupendos, destacando si es que se puede destacar alguno a Ryan Philippe que parece alejarse de su etapa teen, para elegir películas con cierta enjundia.
Así que este filme seguro que a algunos les pude resultar indigesto por las imágenes crudas, que las hay para todos los gustos, llegando en algunos planos al rozar el gore, a otros les puede aburrir, si no les apasiona el mundo de la propaganda, y a otros les puede llegar apasionar por lo bien que retrata la batalla y la estrategia que adoptaron los norteamericanos para hacerse con la isla, dado que la explica con pelos y señales.
Particularmente, no es la mejor de su filmografía, no es “Bird” o “Medianoche en el jardín del bien y del mal”, pero tampoco es “Deuda de Sangre”, “Duro de pelar” o “El sargento de hierro”, aunque en algunos momentos, sobre todo en los citados veinte minutos finales, quede un tufillo amargo al citado filme en el cerebro del espectador. Se me olvidaba un pequeño detalle, esta es la primera de dos películas, la segunda versa sobre la misma batalla pero desde el punto de vista japonés, que en estos momentos está en fase de rodaje. A mí, me despierta un morbo increíble y estoy deseando verla. Pero me temo, que las bazas para que me defraude son muchas, porque no creo que tenga como eje central dramático la propaganda de guerra.

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6 Respuestas a “LA PESCADILLA QUE SE MUERDE LA COLA

  1. la tengo en casa en Dvd con una calidad excelente, verla será sólo cuestión de tiempo

  2. Ya me dirás. Cuando menos es curiosa. Yo creo que a ti te va a gustar.

  3. Sabes que ayer le han entregado un globo de orete al Clin por la otra penicula y no esta pecisamente. Todos estamos artos hasta la ingle de las guerras pasadas presentes y futuras. Ya tenemos lo nuestro con lo k vemos y vivimos. No pienso gastar ni un euro, ni un penique, ni un dólar. ni un dracma en verla, cuando la pongan en la tele me lo pensaré porque como es de acción será para verla en pantalla grande. En fín quieroooooo exijoooooo buen cine. Por cierto voy a ver una que has recomendado ya te contaré k tal.

  4. Según pasan los días desde que la vi me gusta más, e insisto en que sí que se pone en evidencia un mensaje bastante antibelicista, aunque no me gusta mucho ese final meloso.

  5. Es imperfecta, sí; pero atesora los suficientes momentos de buen cine como para que no caiga en saco roto. Clint no llega, pero nos deja a la espera de la segunda… ¡que llegue pronto!

    Un saludo!

  6. Totalmente de acuerdo, Rosenrod, eso es lo que quería transmitir. A la espera de la segunda parte de este díptico, que muchos ríos de tinta generará.

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