BUCEANDO EN LOS CLÁSICOS

MUY BUENA

Una vez más llega puntual a su cita con nuestras carteleras el director norteamericano Woody Allen. Esta vez con “CASSANDRA’S DREAM”, título que nace del nombre del velero que compran y CASSANDRA’S DREAMrehabilitan, a pesar de los apuros económicos, Ian y su hermano menor Ferry. Con el simple objetivo de acondicionarlo y navegar en él los fines de semana para evadirse de su rutina diaria. Pero, Ian conoce por casualidad a Ángela, una joven y atractiva actriz recién llegada a Londres en busca de un futuro de éxito en el mundo de la interpretación, e inmediatamente se siente fascinado por ella. Por otro lado, la debilidad de Terry por el juego, provocará que ambos confluyan en un callejón sin salida en el que su situación financiera será extremadamente delicada. La aparición de su tío Howard recién llegado de Estados Unidos y con un pasado aparentemente repleto de éxitos económicos, supone un alivio para la economía de los hermanos. Pero todo tiene un precio. Tom les obligará a infringir la ley, poniendo a prueba su catadura moral, y provocando una serie de acontecimientos que darán lugar a consecuencias inesperadas.

Si miramos en su conjunto la filmografía veremos que comenzó con una etapa cómica, que luego pasó acasandra02.jpg ser un cine de marcados tintes existencialistas, muy influido por el director Ingmar Bergman y ahora está en una fase trágica, muy influido por los encantos de la vieja Europa que tanto le quiere y admira, y que devotamente acude a las salas a ver todos sus estrenos. El cambio ha sido muy sutil. Podría decirse que comenzó con “Todos dicen I love you”, un musical rodado en Venecia, con lo que abandonó escenográficamente la ciudad de Nueva York y sus míticos rascacielos. Deja de lado el jazz, y los acordes que marcan sus metrajes ahora son de carácter sinfónico y operístico desde “Macht Point”. Y si en “Melinda, Melinda” de la tragedia surgía la comedia, y ahora estamos en tramas inspiradas en el mundo clásico, abandonando el humor. Allen bucea en los clásicos griegos, de la misma manera que Tarantino revisa su videoclub antes de crear una película. En este particular caso, se inspira en los personajes de Medea y de Orestes, para actualizarlos, mezclarlos, con el fin de dotarles de vida propia. casandra01.jpgAsí Medea y las hijas del rey Pelías acaban siendo masculinizadas. Y uno de ellos acaba sufriendo el síndrome de Orestes, perseguido constantemente por las erinias.

Todo ello le permite construir una plataforma desde donde criticar algunos de los males de la sociedad actual, el arribismo, la cultura del pelotazo, el éxito inmerecido que disfrutan algunos, el fin justifica los medios y los famosos daños colaterales. La rapidez de la vida moderna, la cultura del quiero una pastilla que me haga desparecer estos remordimientos que me consumen, sobre todo tras haber hecho algo malo. Lo que está claro es que todos tenemos un precio, pero la pregunta que surge es ¿estamos dispuestos a pagarlo con el fin de obtener lo que ansiamos?

No llega a estar a la altura de “Match Point”, obra cumbre de la etapa trágica, no se dejen engañar, pero les prometo que tampoco les va a defraudar. Es un film de grandes actores. Todos están formidables, se dejan llevar por la sabia batuta de Allen con disciplina, no saliéndose del registro en casandra03.jpgningún momento. A Ewan McGregor le ha sentado muy bien regresar al viejo continente y dejarse dirigir por un gran profesional del medio. Mención especial para Collin Farrell, que parece haber sido recatado por Allen, tras el injusto trapíes taquillero de “Alejandro Magno”, por componer al perfecto perdedor, llegando a conmoverte al final del metraje. Y Hayley Atwell es el gran descubrimiento de Woody Allen, ya que para esta joven actriz este film supone su salto del medio catódico al cinematográfico. Simplemente, está magnífica y soberbia, convincente en todo momento, además le da un personaje bastante importante, ya que será uno de los motores de la tragedia, labor que también desempeña el actor Tom Willkinson que da vida al tío Howard.

Para finalizar, creo que es todo un acierto el haber elegido al minimalista Philip Glass para la composición de la banda sonora. Es una partitura increíble, que pasa de la ternura a las atmósferas agobiantes con sólo un giro de muñeca.

Así que de nuevo estamos ante una película recomendable. Advertimos que no es cómica, aunque como pasaba en el caso de “Melinda, Melinda”, de vez en cuando brote una leve sonrisa en el espectador de alguna situación sumamente trágica.

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2 Respuestas a “BUCEANDO EN LOS CLÁSICOS

  1. estaba yo dudando de si verla o no ahora me has animado, a ver si saco un rato, para prestarle mi atención y decirte

  2. No sé, yo no creo que sea de tu gusto. A ti no te la recomendaría.

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