NO PROFANARÁS LOS CLÁSICOS

MALA

Últimamente hablo mucho de Sidney Lumet, pero porque se lo merece, es un artesano, es un maestro, y eso nadie me lo puede negar. Pues bien, el nuevo proyecto del director ruso Nikita Mikhalkov, se llama “12” y es una revisitación libre al clásico dirigido por el director norteamericano “DOCE HOMBRES SIN PIEDAD”, que fue premiada con el Oso de Oro del Festival de Berlín en 1957 y obtuvo tres nominaciones al Oscar de la Academia. Lumet se inspiró en el drama teatral escrito por Reginald Rose y que Nikita Mikhalkov puso en escena en una ocasión en la Escuela de Teatro de Shchukinsky. Este drama psicológico nos cuenta la historia de doce personajes. 12 verdades. Ésta es la historia de 12 miembros de un jurado que deben decidir si un chico checheno de 18 años es culpable del homicidio de su padrastro, un oficial del ejército ruso. Para ello los encierran a deliberar en un gimnasio y allí pasan la noche discutiendo y tratando de averiguar de si se ha dicho toda la verdad en el proceso judicial.
Este atropello de guión lo firman el propio director que además se reserva un personaje, el jefe del jurado, acompañado por Vladimir Moiseenko y Alexander Novototsky. La primera gran diferencia es la duración del film 153 minutos, que a más de uno se le antojarán interminables, sobre todo cuando te van contando la misma metáfora visual una y otra vez.
Al igual que en el filme de Sidney Lumet toda la acción del film se desarrolla dentro de un espacio cerrado, aunque establecen una diferencia con el original todos están en una sala de reuniones, aquí es un gimnasio de un colegio que está junto al juzgado donde el jurado llegará a un veredicto. Con ello tratan de mostrarnos la realidad del pueblo ruso que no tienen dinero ni para hacer obras de rehabilitación. Otra de las grandes diferencias es que Mikhalkov y sus compañeros de fechorías nos cuentan una historia típicamente rusa a pesar de que, étnicamente, todos los personajes son diferentes, tanto en tempo, duración, de la que ya hemos hablado y en forma. El discurso que resuena por las paredes de la sala del jurado versa sobre la vida, el alma y el corazón de los presentes, y no únicamente sobre la cuestión de culpabilidad o inocencia del acusado. Así cada personaje va contando una historia personal que ilustra un motivo por el que el acusado es inocente o culpable, así van desgranando el panorama ruso actual, tanto social como político, muriendo los tres guionistas de ambición, porque no acabas de creerte que los doce personajes les ocurran cosas tan peculiares y dispares como las que narran a lo largo del film.
En cuanto al reparto todos firmaron un contrato muy severo, cuya condición principal era que los actores no podrían trabajar en otro proyecto mientras rodaban éste. Me imagino que tuvo que ser extenuante, pero una cosa es innegable este director ruso tiene mucho oficio y sabe sacar todo el rendimiento posible a estos once actores, que están mucho mejor que él, os recuerdo que el completa la docena.
Cuando uno ya está hastiado de tanto metraje, ya han pasado más de dos horas, es el momento en el que deciden hacer un homenaje a Lumet y transforman el decorado, cierran los planos e iluminan la escena como si estuviéramos ante el film norteamericano.
Yo creo, humildemente, que se ha equivocado, que podría haber hecho otra película con la mitad de las historias que tiene entre manos y hubiera quedado mejor. Así esta reflexión sobre la vida actual rusa hubiera a lo mejor llegado a buen puerto, y no hubiera quedado como la suma de doce cortometrajes, donde la capacidad de suspense queda diluida por el cúmulo de imágenes, y uno ya estaba tan cansado que cuando llegó el final sólo tenía ganas de levantarme de la butaca. Yo creo que este fin de semana se estrenan mejores propuestas, y seguro que más de uno tiene películas pendientes de semanas previas como para malgastar el tiempo y el dinero en esta revisitación, para ello os recomiendo que compréis la versión original y disfrutéis de buen cine que te atrapa y te cuenta una historia en un tiempo respetable, aunque sea en casa. Por muy nominada que haya estado a los Oscars de Hollywood o en la Muestra de Venecia me parece un ejercicio pretencioso y muy, pero que muy largo.

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5 Respuestas a “NO PROFANARÁS LOS CLÁSICOS

  1. Olía a truño de lejos. No se pueden hacer reamkes de ciertas cosas.

  2. Pues si, amigo Kike, olía y lo es.

  3. No veo porqué hay que comparar. Lumet es Lumet (y la historia no era suya) y ahora Nikita es Nikita y 12 es la suya. Mirar para atrás, para qué? Adoro el film de Lumet y este me parece espléndido (con reparos), pero bueno. Tanto celo por los clásicos no es bueno. Eso sí, cuando los versionan mal duele más. Cuestión devota, supongo. Pero el riesgo es creatividad y de la creatividad surge el arte. Aunque a veces los truños, efectivamente Don Kike. Pero no por definición.

    Salut i cinema, amics.

  4. Sabias palabras las suyas, pero… me quedo con el clásico.

  5. También yo. Era una defensa del más débil. Digno, pero débil.

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