Archivo mensual: septiembre 2008

EL JUEGO DEL CINE

En Madrid, me imagino que como en el resto de España estamos sufriendo el mismo problema, me explico. Los cines de dentro de la ciudad están desapareciendo, y están surgiendo grandes multisalas dentro de los grandes centros comerciales que se sitúan en la periferia de la gran ciudad. El concepto de cine de barrio

está quedando bastante obsoleto, eso por no hablar de las sesiones dobles, que son cosas del pasado cercano pero pasado es.

Aquí para ir al cine hay varias opciones. La primera es acudir a un gran centro comercial, aquí llamados “Mall”. Concretamente el más cercano a donde resido es el Mansfield Movieplex, son nueve salas bastante pequeñas, o yo todavía no he dado con la grande. Y cuando digo pequeña es con capacidad para unas cincuenta

personas no más. El día que más gente hemos estado viendo una película ha sido el día que vi TROPIC THUNDER y éramos en la sala, si mal no recuerdo, seis en total. La entrada cuesta seis dólares sin descuentos, pero como yo soy otra vez universitario, me sale por cuatro si voy entre semana incluido el viernes. Por cierto aquí son muy estrictos con la edad, pero para todo, vamos que si te quieres tomar una cerveza o entrar en una discoteca has de enseñar tu pasaporte, independientemente que peines canas o no.

Me sorprendió ver a la gente poner los píes sobre la espaldera de la butaca de enfrente, como en las películas. Además, la sala no se oscurece del todo, queda como una luz tenue que ves todo, es extraño o a mi me resulta extraño, porque estoy acostumbrado a que la sala se oscurezca del todo. Las palomitas es lo que más sube el precio de la broma, el paquete pequeño sin Coca Cola sube a 2,5$. Si quieres celebrar tu cumpleaños en el cine, aquí te dejan y te hacen un precio especial, vamos como en el McDonalds.

En estos cines sólo puedes ver películas que ya han sido estrenadas hace un par de semanas en las grandes ciudades, tipo Nueva York, Los Ángeles, etc. Como podéis ver en la foto esta semana iré a ver la última de Neil LaBute y Eagle Spy, que creo que tendrá como siempre en España un rocambolesco título del cual ahora no quiero o puedo acordarme.

Tenemos en el campus otra opción, es un pequeño cine que pone películas de estrenos todos los jueves, sábado y domingos al módico precio de dos dólares con carnet de estudiante y 4 en caso de carecer de tan alto honor. Se llama STUDENT UNION THEATRE. La noche de los viernes programan un film gratuito y que posea una cierta relevancia por su contenido o por su magnitud, por ejemplo la pasada semana se pudo ver “El buen pastor” de Robert DeNiro. Así que como podéis ver los programadores son un poco demócratas.

Existe otra opción que es el CINE STUDIO, que posee su propia web, pero para ello hay que ir a la ciudad más cercana que está a unos veinte o treinta minutos en coche. Para que os hagáis una idea es como ir en Madrid a los Alphaville (me niego a llamarlos Golem, para mi siempre ese será su nombre) o a los Renoir, pero es muy curioso. Ya veréis, imaginaros, de miércoles a sábado te ponen “Regreso a Brideshead” y el domingo te ponen sólo ese día “Harold y Maude” de Hal Ashby, una obra maestra, una comedia soberbia, ¿alguien la recuerda? La primera vez que la vi fue en el programa de José Luís Balbín “La clave” Desde entonces no la he vuelto a ver, pero creo que el 26 de Octubre tengo una cita en Hartford.

Otras películas programadas son “Yo serví al rey de Inglaterra”, esta mezclada con “Los pájaros” de mi tocayo Alfred Hitchcock. Lo malo es el precio ocho dólares adulto, y siete con carnet de estudiante. Se me olvidaba, en este cine está prohibido comer ni beber nada en la sala, así como hablar durante las películas, eso pone un cartel bastante estricto. Próximamente entre el 5 y 9 de noviembre se podrá asistir al EROS FILM FESTIVAL, que ya os podéis imaginar con ese nombre, es el nombre con el que se conoce aquí al Connecticut Gay and Lesbian Film Festival. Otra curiosidad de este cine es que sobrevive gracias a los donativos de productores y directores de cine, os dejo un enlace a la lista de los donantes o amigos como se les llama por aquí.

Bueno si os habéis pispado colegas la Coixet está aquí que se sale porque su último film “Elegy” puede verse hasta en cines de arte y ensayo, ¡Dios mío! Cuanto tiempo hace que no decía esas palabras. Por cierto, os reto a cualquiera a que me diga el nombre de un cine de arte y ensayo que sobreviva por alguna ciudad española. UN, DOS, TRES, RESPONDA OTRA VEZ.

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ESTRELLAS Y CLÁSICOS

No puedo empezar el post de hoy sin hablar de otro que me ha llenado de consternación, acabo de leer en “Los viajes de Juliver” que hemos perdido a otra de las grandes estrellas, hablo del genial Paul Newman. No se prodigaba ya mucho por el mundo del celuloide, pero lo poco que hacía nos llenaba de satisfacción. Hasta en sus peores películas como “El coloso en llamas” no deja de salvar el film y elevar el cine de catástrofes a la categoría de cine de acción interesante. Menuda turra le di con tan sólo siete añitos para verla, creo que todavía le debe doler la cabeza. Estoy de acuerdo con Julia que estamos perdiendo a los iconos culturales. Ahora la meca del cine está llena de seres bizarros que carecen de una brizna de carisma mediático. Bueno, creo que me acabo de poner tremendista pero es una pena que un gran actor desaparezca. Puede que en nuestro fuero interno eso nos haga sentirnos un poco más mayores. Es una pena que el cáncer de pulmón se lo haya llevado, ahora sólo nos quedan sus grandes películas como “Dos hombres y un destino” o “El golpe” que me hicieron vibrar en la butaca. Eso por no hablar de su increíble escena carcelaria en “La leyenda del indomable”, es que no sabéis como me repugnan los huevos cocidos, y verle comer la friolera de cincuenta, si mi memoria no me falla, o eran cien, no sé que me parece más desagradable, pero era impresionante su actuación. Llenaba la pantalla grande. Yo si fuera actor me hubiera acojonado actuar con el en un mismo plano, porque pensaría que me iba a comer, como le pasaba a Tom Cruise en “El color del dinero”. Nada más aterrizar en estas tierras, concretamente la segunda vez que entré en el supermercado “Big Y” No pude resistirme a comprar una botella de aliño para la ensalada marca Paul Newman. Me gustan más sus películas que aliños, pero creo que guardaré como fetiche cinematográfico la botella. No he llegado como Julia a comerme sus galletitas, pero creo que voy a salir corriendo en busca de ellas, puede que después de comer, porque en este momento son las diez de la mañana para mí.

Todas estas palabras me llevan a pensar que estamos continuamente perdiendo cosas y ganando otras. Estamos elaborando pequeños lutos continuamente. Sin ir más lejos, ayer cambiamos de coche una vez más. Así que el Ford verde quedó atrás. Ahora tenemos un KIA SPECTRA gris con matrícula de Virginia. Como iréis apreciando los coches van bajando de gama poco a poco. No me siento esclavo del coche, eso los que me conocen bien saben que yo lo utilizo para que me lleve y me traiga, pero no estoy constantemente encima de él. Concretamente me siento más cómodo con este que es de gama más baja que los previos. No hace tantos ruiditos, alertándote de que si no llevas el cinturón puesto, que si te has dejado la puerta abierta, que si el maletero esta abierto. En fin, tontunas de esas que para lo único que sirven es para subir el precio del coche.

Todos os estaréis preguntando que a dónde habremos ido este fin de semana, pues la contestación es rápida, a ningún lado, porque el cielo se abrió el jueves y se cerró esta mañana y de paso ha salido una brizna de sol, pero no creo que resista mucho. Aquí cuando llueve, llueve de verdad, es como si se abriera una enorme ducha gigante encima de nosotros a todo trapo, con gotas de agua gordas como truenos, que como te pille de lleno te cala hasta los calzoncillos. Luego, hay otra posición de lluvia que son gotas muy finas es suave, parece que no pasa nada, que puedes andar sin mojarte, pero como te despistes al llegar a casa te tienes que meter en la secadora. Lo chocante es que tú ves a la gente por el campus con pantalón corto, camisetas sin mangas o de manga corta y chancletas de goma. Aquí es cuando a uno se le gripa el cerebro. La verdad es que no hace frío, es una lluvia calida, pero es que te cala hasta los calcetines.

Así es como uno comprende el motivo por el que todas las casas tienen el citado electrodoméstico, es más importante que un lavavajillas. Aquí no hay ser humano que consiga secar una colada si no es gracias a ese gran invento de la humanidad. Hasta las toallas que usamos a diario para secarnos tras la ducha acaban oliendo al tercer día a humedad, porque no le da tiempo a secarse. Así que como dice mi suegra: “a lavar las toallas con agua bien caliente”. Además, con estas lluvias no me extraña que tengan estos vergeles, porque hay que regar estos bosques, y obviamente carecen de sistema de riego, así que la naturaleza hace lo suyo que es llover con fuerza y con ganas. Así que creo que la lluvia se va a convertir desde este momento en todo un clásico del otoño de la costa este.

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EN LOS LÍMITES DE LA REALIDAD

Este post se lo dedico a SuperSantiEgo y a Rufo por sus formidables y divertidos post sobre tecnología y cacharritos. Lo que vais a leer a continuación son hechos verídicos acontecidos entre el miércoles y jueves de esta semana

Estando en Madrid me dije: “voy a comprar un cable de Ethernet para conectarnos al modem” La primera sorpresa al llegar a nuestra nueva morada fue que el modem podría funcionar con el cable de Ethernet o con un cable de USB. ¿Y qué dice la ley de Murphy para estos casos? Pues que nuestros portátiles sólo reconocen cuando lo conectas por USB. Ya sabéis cosas de los cacharritos tecnológicos. Esto nos genera un problema hay que conectarse a la red por turnos. Entonces se me encendió la bombilla y me dije: Alfie por qué no vas al Staples y compras un ladrón para la toma de USB y así podemos navegar todos.

Dicho y hecho cogí el coche y me fui a un pueblecito cercano llamado Mansfield donde hay un centro comercial con un Staples, se me olvidaba comentaros que esta tienda es como una suerte de enorme papelería con todo tipo de artilugios a cual más rocambolesco mezclado con Media Markt. Así que entré todo dispuesto y le pregunté al señor de la caja, al que llamaremos Ben. Fue en ese mismo instante cuando me hice consciente de qué desconocía el nombre en inglés del aparatejo que necesitaba. Así que saqué mis conocimientos renovados de inglés gracias a Mrs. Sally White y traté de hacerme entender dibujándole al buen hombre lo que buscaba. Cuando acabé de hablar, Ben cogió un micrófono y llamó a alguien. Acto seguido apareció una chica joven a la que llamaremos Mary, porque aquí todas las mujeres se llaman Mary o eso se dice en España. Solícita me preguntó que si me podía ayudar en algo. Le contesté que si, y comencé con toda mi retahíla con dibujo incorporado. Sally no hacía más que asentir con la cabeza. Cuando finalicé mi exposición, es decir cinco minutos extenuantes o eso me parecieron, se quedó pensativa y me dijo que le acompañara.

Allá que fuimos al pasillo tres donde me cogió un chisme y me dijo: “esto es lo que usted necesita y esto otro también”. Así acabé con un cable de alta velocidad y algo que tenía una entrada de USB y dos salidas para cables de alta velocidad, y habiendo pagado 80 dólares USA por la broma, pero yo más contento que unas castañuelas me despedí súper agradecido de Mary, y regresé al dulce hogar para probar el nuevo artilugio.

Encendí el ordenador desempaqueté el invento y mira tu por donde que veo un CD-ROM, y me dije, pues esto creo que habrá que meterlo en el lector, Dicho y hecho, lo metí, se inició sólo, viva el autorun, y lo cargué. Me dije llegados a este punto, hice un primer intento para ver si funcionaba. Allí no rulaba nada. Así que pensé en la ley de Murphy de la informática, que su apartado décimo quinto es claro sobre estos asuntos. Una vez que has instalado un nuevo programa hay que reiniciar, al ver que no me lo pedía lo hice yo por mi cuenta. Tras el reinicio, lo pruebo intento navegar y que si quieres arroz Catalina, allí no funcionaba nada. En ese momento me llevó el lado oscuro de la fuerza empecé a realizar dobles clicks de forma compulsiva con el botón derecho, hasta que por azar toque con el botón izquierdo del ratón el icono del cacharrito. Mira tu por donde que me salta una ventanica que pone Switch, y como comprenderéis le dije que si. Así que empezó a andar aquello y yo feliz como una perdiz.

Ayer tras cenar decidimos probar la navegación en paralelo, mira tu por donde que cuando fui a encender el cacharro se apagaba en el otro ordenador y viceversa. Síntesis que seguimos navegando por turnos porque el jodio “Thief USB harbour” como creo que se llama el jodio chisme, it does’n works, vamos que no funciona como nosotros queremos porque dice algo así: “Device is busy for another host” Traducción: ¿qué diantres es eso de navegar dos a la vez? Aquí se navega en fila india y punto.

Así que una vez más la tecnología puede con el homo sapiens, y al final acabamos haciendo lo que ella quiere, no lo que nosotros queremos. Por cierto, a estas alturas de la partida solo sé que en la portada del CD-ROM pone que el cacharrito se llama USB Peripherical Switch, y lo hay también para cuatro ordenadores, en esos casos me los imagino a todos pidiéndose la vez como en el mercado, y claro imperando el buen rollito porque si no la navegación se puede convertir en una auténtica batalla campal o asesinándose unos a otros. Nosotros que somos más civilizados nos pedimos la vez, ¿has terminado de comentar Darling? Es por si puedo encender el ladrón este.

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EXPRESSO, PLEASE.

Ahora me quedan post tamaño XL como lo es todo aquí, te pides una hamburguesa y te traen una vaca, te pides una Coca Cola pequeña y te traen un cubo de playa pequeño lleno de la chispa de la vida, que te pides una ensalada, pues te traen una lechuga, e imaginaros porque lo habéis visto cien mil veces en las películas que se piden un café y les ponen un barreño de lo que podríamos calificar como infusión de cafeína, que cada uno traduzca esto como quiera.

No hay nada como tomarte un café después de la comida, aunque comas poco en cantidad parece que has hecho toda una gran comilona. Así que después de cada comida intentamos tomarnos un café. El primer sitio que descubrimos en el campus para comer es el edificio de la UCONN-COOP, ¿qué es os preguntaréis? y es normal, pues es como una mezcla de lugar de encuentro con venta de merchandising de la universidad, papelería, y todo con una pequeña cafetería. Aquí hay unas mesas para que los alumnos puedan comer.

El segundo sitio que descubrimos fue la cafetería de físicas, que en la entrada hay como un pequeño parque con unas bancadas de madera. Así que los días de sol íbamos a físicas y los días de lluvia al COOP. Lo bueno es que la cafetería de físicas tenía máquina de expreso pero todos los días podíamos leer en un cartel que estaba rota, así que lo intentamos durante una semana, pero se ve que el técnico está de vacaciones, así que cual aves migratorias buscamos otro lugar donde comer, porque el ambiente era muy soso, la cafetería carecía de cualquier atisbo de bullicio, vamos que era un muermo de lugar y el barreño de café con vainilla era vomitivo.

Así caímos en el tercer lugar donde se puede comer. Es el edificio de la UNION STUDENT que está justo enfrente de los edificios dedicados a las instalaciones deportivas, vamos donde voy a nadar. Digo que se puede comer porque como podéis ver en la foto tiene un inmenso comedor para albergar a cientos de estudiantes, con una zona exterior para disfrutar del solecito los días que hace bueno.

Otra cosa que me llama poderosamente la atención es que ningún estudiante se trae la comida de casa, aquí todo el mundo compra la “comida” bien sea hamburguesa, trozo de pizza, shusie, ensalada, pero nadie cocina aquí. Para eso está el Wendys, Subway o el pequeño supermercado que hay en el comedor. Ya algún mal pensado estará pensando “si, no hay hoteles en el sur de Italia”, pues si, aquí todo el mundo compra la comida, claro, excepto nosotros, que sacamos con orgullo nuestros tupperware llenos de revuelto con jamón york y queso, o lo que toque ese día. Hay otros alumnos que prefieren la rapidez y justo detrás del edificio de biológicas hay un a camioneta de esas tán típicas que vende perritos calientes, hamburguesas, etc. Pero como solución lo veo incómodo porque eso de comer mientras andas es un poco lamentable, por no poner otro adjetivo.

El comedor como podéis ver es todo lo contrario al de físicas, el bullicio es constante, hay televisiones que no se oyen pero que puedes leer lo que dicen los presentadores. La luz entra a raudales por los enormes ventanales, y la hora punta del lugar es las doce la mañana, momento en el que para aquí hasta el Tato para comer, ya sabéis el famoso lunch. No entra un alma, y hay que estar avispado para encontrar una mesa libre. Después de comer sacamos nuestra pieza de fruta, concepto que aquí es prácticamente desconocido porque en ninguna mesa ves a nadie comerse una manzana o una pera.

Y claro llegamos al momento del café, cómo nos pudimos sorprender cuando vimos que en el comedor había una máquina de expreso y funcionaba. Se nos saltaban las lágrimas de la emoción. Así como os podéis imaginar al final, venimos a comer a diario al Union Student. Eso sí, no sé como lo hacen pero consiguen hacer los cafés expresos sin crema, parece igualmente una infusión, misterios sin resolver.

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BUENAS INTENCIONES

Todos tenemos buenos deseos cuando finaliza el año o al regresar de las vacaciones, de ahí el auge de los coleccionables en el mes de septiembre, sobre todo si son de idiomas. Hable usted alemán en tan sólo seis meses. ¡Dios! Yo llevo toda una vida dedicado a ello, desde que tenía cuatro años, y aún hoy me atranco. Así que yo este año, como tengo superado el nivel Muzzy, o eso creo yo, en vez de apuntarme a los cursos de inglés de Vaughan Systems (bien sean televisivos o en forma de ondas herzianas), me he liado la manta a la cabeza y me he desplazado hasta la Universidad de Connecticut para apuntarme a un curso de inglés llamado “Comunicating on campus”, las clases son dos días en semana, imaginaros cuáles y acertaréis (martes y jueves, para los vagos) de seis y media a ocho de la tarde.

Acudo al aula 304 religiosamente y con vehemencia, tras cultivar mi cuerpo con una hora de natación. Es más ansío que lleguen esos días para ir a ver a mi profesora que se llama Sally White. Lo bueno que tienen sus clases es que son dinámicas, además posee un gran sentido del humor, enormes cantidades de paciencia y un oído fino para entender nuestros acentos Cherokee llenos de buenas intenciones. Lo mejor es que hablamos por los codos y además nos enseña cosas muy curiosas relacionadas con aspectos sociológicos y culturales del país, que es con lo que chocas frontalmente nada más bajar del avión, por no decir antes de subir. Porque no deja de ser un ejercicio de cerrar un poco el chip europeo y cañí para como dicen los Depeche Mode: “try walking in my shoes” o lo que es lo mismo intentar ponerte en mis zapatos. Otra cosa que me gustan de sus clases es que me de caña con la pronunciación, mira que es difícil quedarte con la copla, ya sabéis me gusta flagelarme intelectualmente.

Nuestra clase es como una asamblea de la ONU porque acudimos la señorita Meng procedente de Japón, Fátima que ha llagado de Turquía, Benedick de Münich y un chico procedente de Colombia del que ahora no recuerdo su nombre. Mrs. Sally White habla alemán, español, y lo que me dejó fascinado, conoce el lenguaje de los sordomudos. Sin hablar mucho del tema nos dimos cuenta que para cada idioma hay un signo, porque nos dijo a Meng y a mi como se decía te quiero y le dijimos que en nuestros países el gesto es diferente. Lo que me ha quedado claro de la clase de hoy es que nada tiene que ver el inglés de la Reina Madre con el del otro lado del Atlántico. Son diferentes en expresiones, pronunciación, y eso lo hace más divertido todo. Vamos me imagino la cara de estupefacción que tendría la señorita White al escuchar a un andaluz diciendo: “¡Pissa!, ¿qué haces?” O un gallego: “¡Pero riquiño! ¿Qué faces?” Cuando realmente ambos dicen: “Chico ¿qué haces?” Como dicen por aquí: “Awsome” que traducido a la lengua de Cervantes significa “fascinante”.

En fin, que ahora entiendo cuando llega un actor o actriz norteamericano y dice que ha tenido que aprender tal acento o quitarse aquel otro. No sé cómo lo hace pero entiendo a las mil maravillas a Mrs White y me pongo a escuchar la radio y se convierte en todo un ejercicio mental. Vamos que entendí mejor a Vin Diesel el otro día en el cine viendo Babylon AD que a KC hoy dando las noticias en la radio.

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DE MOTELES Y PROTESTAS

La cinematografía norteamericana está plagada de moteles. Lugares que pueden ser tan idílicos como escalofriantes, que se lo cuenten a Marion Crane interpretada tanto por Janet Leigh como por Anne Heche. Esas habitaciones han generado escenas tan míticas como la del polvo entre Brat Pitt y Geena Davis en “Thelma y Louise”, donde el arranque de pasión destrozaba todo el mobiliario o los que se echaban Lula y Sailor en “Corazón salvaje”. También, han inspirado otras tan tristes como las de “Memento”, ¿quién no recuerda a Leonard emborrachándose en la habitación?; y otras tan inquietantes como las de “No es país para viejos” en la que los hermanos Cohen nos ponían los pelos de punta con el dichoso maletín lleno de dinero. En todas esas escenas hay toda una serie de tópicos: la ducha, la televisión, la biblia en la mesilla, el cadaver escondido en el armario, el aparcamiento en frente de la habitación, las paredes de papel de fumar en las que se oye todo, y por supuesto en típico cartel de vacancy, traducción que hay habitaciones libre o no.
Mis lectores que se lo merecen todo, ¿o no?, tienen que visitar uno aunque sea virtualmente, así que me hospedé en el motel “East Harbour” regentado por la típica americana gordita, teñida de rubio acastañado, bajita de un metro y medio como mucho, y que vamos a convenir llamarla Gertrudis. Pues bien, la recepción está en un edificio aparte y allí Getru hacía su vida diaría, al igual que pasaba en el motel Bates sólo que la casa era más pequeña y no estaba en lo alto de uan colina y carecía de todo tinte gótico. Al decirnos que la habitación por una noche eran con impuestos 110$ le dijimos que era un poco caro para estar a las afueras de Provincetwon, y lo único que pudimos obtener de Gertru fueron unas delicadas palabras: “venga, dadme la tarjeta”. Esta mujer si que sabe tratar a los clientes.
Ansiaba el momento de entrar en la habitación para buscar la biblia y, ¡Ah! no hay mesilla de noche al uso, no hay cajoncito, no hay bibllia. Pero bueno, me daban ganas de volver a la recepción y decirla: ¡Pero Gertru! ¿Y la biblia? ¿Cómo voy a rezar sin ella antes de dormir? Eso sí un despertador de numeritos digitales rojos tan típico. Por eso yo dormi en el lado contrario, ¿sabéis por qué? Pues sencillo, recordad, la mayoría de escenas donde sale el jodio despertador con numeritos rojos es para darte un susto de muerte o porque vas a estar develado toda la noche.
La televisión es muy moderna, coge ciento un mil canales y en todos puedes ver la misma basura, y hablandode basura, pudimos ver el canal FOX que es tan sensacionalista como dicen en “Los Simpsons”, con deciros que la noticia que vi era sobre u asesinato, pues bien, el reportero nos llevó hasta el sitio donde habían disparado al gentil ciudadano, que creo que era un bombero, y nos mostró en cámara todos los detalles que pudo y más.
¿Qué decir del cuarto de baño? Pues que se puede rodar desde una escena de sexo guarro a la típica escena de que te clavo un cuchillo en la espalda. ¡Ojo! Pero si no oyes entrar al asesino es que estás como una tapia porque la solución habitacional mide en total 20 metros cuadrados.
Desde la cama puedes ver pasar los coches, incluso puedes vigilar el tuyo, tan sólo has de correr los visillos, que no sé de qué material están hechos porque dejan pasar la luz desde que amanece. Tengo una amiga que lo pasaría fatal, ¿a que si, Julia? Y menos mal que no estamos en Alaska, porque creo que se me iría tanto la cabeza como a Pacino en “Insomnio”. Lo que me encantó es el armario, romperlo es muy difícil, porque no tiene puertas entre otras cosas. Es la simplicidad en diseño.
Los que limpian la habiatación te dejan un sobre con su nombre para que le pongas gentilmente unos dólares de propina, es que este país funciona a base de tips, como se le llama por aquí, porque los empresarios deben ser unos ratas, pagan pronto pero mal.

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EL CABO DEL BACALAO

Tranquilos, que no es tan obvio como parece, que no vamos a hablar de “EL CABO DEL MIEDO” en ninguna de sus dos versiones, véase el remake Martin Scorsese o el original de J. Lee Thompson, no. Este fin de semana hemos cogido el coche y como en una road movie cualquiera nos hemos desplazado hasta Cape Cod, que se podría traducir como “El cabo del bacalao”. Lo primero que llama la atención es que la música norteamericana parece ser siempre la banda sonora perfecta para esa película en la que te sientes inmerso, mientras haces millas como si estuvieras poseído por el diablo.

Como los estadounidenses no tienen problemas de espacio las autopistas son de tres carriles bien hermosos para cada sentido, separados por una medianería en la que bien podrían caber dos carriles más. Aquí como en Europa hay algo sagrado, ¿qué puede ser tan sagrado? Pues amigos míos, los famosos impuestos. Las grandes empresas para deducir su cuota de pago, lo que hacen es que pagan parte de la construcción, así a lo largo la cuneta podemos ver carteles pequeños en los que se puede leer: “HP Networks ha pagado las próximas tres millas”, por ejemplo. Las limitaciones de velocidad en la autopista son de 60 a 65 millas por hora, en carreteras pequeñas son de 30, 40 o 50 millas por hora, y las señales de 25 se encuentran más curvas muy malas o en núcleos urbanos. Si te pillan trasgrediendo el límite de velocidad te dan lo que llaman los lugareños un ticket, traducción, una jodía multa.

También os preguntaréis, ¿con esas carreteras tan enormes no tendrán atascos? Y la respuesta es afirmativo, tienen atascos, pero no como os lo imagináis. Nunca se llega a parar el tráfico. Sólo lo hemos visto de momento en los peajes, porque si amigos míos, aquí las que no están esponsorizadas son de peaje, eso si, muy barato. Por ejemplo, hacer un recorrido equivalente a Madrid-Burgos puede costarte un dólar y 40 centavos. Vamos que no tiene nada que ver con los peajes de la Costa Brava, y mis lectores catalanes saben de lo que hablo.

Su importancia histórica del cabo reside en que el primer documento redactado por los peregrinos que cruzaron el Atlántico a bordo del Mayflower fue firmado el 11 de noviembre de 1620 en las costas de lo que hoy en día es Provincetown, situado en Cape Cod, y se conoce como el Pacto del Mayflower, muchos lo consideran el fundamento de la Constitución de los Estados Unidos de América.

Hemos visitado cuatro lugares del cabo, la reserva natural de Wellfleet y los pueblos costeros de Truro, Brewster y Provincetown, de los que dejo fotos colgadas hoy en el flickr para deleite vuestro. Cerca de Barcelona hay un pueblecito llamado Sitges, donde próximamente tendrá lugar el festival de cine fantástico, también conocido como festival internacional de Barcelona, porque amplió hace unos años sus secciones, abarcando más géneros, aunque el plato fuerte del lugar es la ciencia ficción, fantasía y terror. Pues bien, Provincetown es muy parecido. Físicamente, la torre High Pole Hills centraliza las vistas de todo el pueblo, en su base está el monumento que conmemora la llegada de los peregrino. En cambio la vida social está marcada en gran medida por la comunidad homosexual. El respeto y la tolerancia se respiran por cada esquina del lugar. Es muy auténtico. Se puede ver caminando por la calle dados la mano a dos gays o a dos lesbianas. Llegan a ser estampas muy tiernas.


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