DE MATRÍCULAS Y REFLEJOS

Aquí las matrículas pertencen a las personas, así cada uno las puede personalizar pudiendo leer nicks y cosas de lo más ridículo, pero hay algo que todas tienen en común que son los mensajes en función del estado en el que estén matriculados, por ejemplo en el que yo vivo ahora es Connecticut y la leyenda es: “El estado de la Constitución.” Esto se debe a que los oficiales de Connecticut tuvieron un papel esencial en la aprobación del “gran Compromiso” realizado en la Convención Constitucional de 1787, que dio al Congreso de los Estados Unidos su formato actual. Otro ejemplo es el de New Hampshire que posee el apodo de “El estado de granito”, pues hace referencia a su geología y a su tradicional autosuficiencia, aquí las matrículas de los vehículos tienen escrito el lema del estado: “Vive libre o muere”. Que bien podría ser el lema de Jack Bauer, el superespía de la serie “24”, que siempre le tocan unos turnos de trabajo un tanto complicados. Ya sabéis que este perosnaje está interpretado por Kiefer Sutherland, al igual que la película de la que hoy os voy a hablar y que se llama “REFLEJOS”. Se estrenará e al alcoholismo y desató la ira que le alejó de su esposa e hijos, teniendo que pernoctar n España el próximo 3 de octubre, aunque un día antes se podrá ve en la sesión inaugural del festival de Sitges’08.

Alexander Aja, que ya nos puso los pelos de punta con su magnífica revisión del clásico “Las colinas tienen ojos” en este caso regresa con lo que parecer ser una terrorífica historia de un complicado ex policía que debe salvar a su familia de una terrible fuerza maligna que utiliza los espejos para introducirse en su propia casa. Ben Carson ha tenido días mejores. Ha pasado casi un año desde que el inestable detective fuera suspendido de su trabajo en el Departamento de Policía de Nueva York tras haber disparado fatalmente a otro policía que trabajaba de incógnito, un accidente que no sólo le costó su empleo, sino que le llevó al alcoholismo y desató la ira que le alejó de su esposa e hijos, teniendo que pernoctar ahora en el sofá de su hermana, en Queens. Ansioso por superarlo y reunirse de nuevo con su familia, Carson se emplea como vigilante nocturno en las calcinadas ruinas de los almacenes Mayflower. Lo que una vez fue símbolo de prosperidad y opulencia ahora va deteriorándose en la oscuridad, igual que se va corrompiendo un barco fantasma, devastado por un gigantesco fuego que se cobró muchas vidas inocentes. Mientras Carson patrulla por los espeluznantes y chamuscados restos de los almacenes Mayflower, advierte algo siniestro en los fastuosos espejos que adornan sus paredes. En su inmenso cristal se reflejan unas imágenes terroríficas que inquietan profundamente a Carson. Además de proyectar terribles imágenes del pasado, parece que los espejos también manipulan la realidad. Al ver cómo es torturado su propio reflejo, Carson experimenta el efecto físico de las lesiones que está viendo. Inesperadamente, el desorientado ex policía ha de enfrentarse a sus propios demonios y a los que ha provocado su reflejo, los cuales le atormentan produciéndole convulsiones, haciéndole sangrar repentinamente y casi le ahogan. Pero una amenaza mucho más peligrosa emerge dentro de los espejos y sus reflejos que se traslada a su vida cotidiana. Mientras investiga la misteriosa desaparición del guarda de seguridad de los almacenes Mayflower y la posible conexión con sus fantasmagóricas visiones, Carson se da cuenta de que una malévola fuerza sobrenatural está usando los reflejos como puerta de entrada para aterrorizarle a él y a su familia. Si quiere salvar a su mujer y a sus hijos de una muerte horrible, Carson tiene necesariamente que descubrir la verdad que se esconde tras los espejos, y convencer a Amy de que le ayude a combatir la fuerza maligna más poderosa a la que se haya enfrentado nunca.

Desde los cuentos tradicionales a los cuentos de hadas, desde la superstición a la religión, las leyendas relacionadas con los espejos siempre han tenido que ver con el mundo oscuro. Los romanos otorgaban a los espejos el poder de reflejar el alma del individuo y de afectar a su bienestar. Esto, unido a su creencia de que la vida se renueva cada siete años, derivó en la vieja leyenda de que el que rompe un espejo tiene por delante siete años de mala suerte. En el cine y la literatura, el espejo actúa como símbolo de vanidad, como temerario método para acceder a la verdad o como medio para viajar a otra época y lugar. La religión judía conmina a que todos los espejos de una casa sean tapados ante la muerte de un ser querido, por temor a que el fallecido se sienta confundido por la superficialidad de la belleza y del mundo material. Pero estos edificantes cuentos contra el narcisismo y la mala suerte palidecen en comparación con el fenómeno más comúnmente asociado a los espejos: la muerte. Recordad la película dirigida en 1992 por Bernard Rose y basada en un relato del inquietante Clive Barker, obviamente hablo de “Candyman”. “Los espejos nos desafían de forma natural a mirar dentro de nosotros mismos”, observa Kiefer Sutherland. “Es complicado contemplarse uno mismo. No tiene nada que ver con lo atractivo que puedas ser. A nivel físico, pero también a nivel espiritual, es difícil mirarte en un espejo. Dependiendo de lo que veas, te puedes asustar mucho”.

Alexander Aja vuelve a realizar un remake, en este caso de la de la película estrenada en el año 2003 en Corea del Sur llamada “El otro lado del espejo”. La productora Alexandra Milchan se dio cuenta de su potencial para llevar a cabo un sólido thriller psicológico, al estilo de la película “El resplandor”. “Además de la estética de terror ya planteada en el filme original, en las leyendas sobre espejos hay algo universal y extraordinariamente interesante que proporciona una buena base para una producción dramática de calidad”, dice Milchan, que se puso en contacto con el director y guionista Alexandre Aja de “Las colinas tienen ojos” y “Alta tensión” para que aportara al proyecto su audaz estilo y su visceral forma de contar. “Buscaba un proyecto que me permitiera explorar el miedo de una manera diferente”, dice Alexander Aja. “Todo el mundo tiene alguna relación con su reflejo”, observa. “Es algo sobre lo que verdaderamente no pensamos pero que está ahí. A algunas personas les gusta mirarse al espejo; otras lo odian. Los espejos pueden mostrarnos nuestros traumas y la verdad que se esconde en nuestro subconsciente y que simplemente está esperando a ser descubierta”. Habiendo explorado con anterioridad los límites del sadismo en la naturaleza humana, Aja disfrutó la oportunidad de investigar el mundo sobrenatural. “El concepto era realmente original, y yo quería crear una historia a su alrededor que enfrentara al público consigo mismo y sus miedos de una forma que nunca hubieran imaginado”, dice.

“Todo se está descomponiendo a su alrededor”, dice Aja de Ben Carson, un detective del departamento de Policía de Nueva York que ha sido suspendido por disparar fatal y accidentalmente a otro oficial de policía encubierto. “Ha perdido su trabajo. Ha perdido a su familia. Ha perdido su alma”. Consumido por la culpa y la ira, Carson ha provocado además el alejamiento de su mujer e hijos debido a su alcoholismo y a su inestable temperamento. “Se encuentra en el peor momento de su vida”, comenta Sutherland del desorientado policía, que ha estado apartado de su familia durante meses, durmiendo en el sofá de su hermana y manteniéndose sobrio a duras penas. “Ha estado evitando el pasado, eludiendo enfrentarse a sí mismo y a sus errores, no como policía, sino como esposo y padre”, añade Milchan.

Fue la mezcla de terror con una buena manufactura y un auténtico drama familiar lo que atrajo a Sutherland. “Alex me contó una bonita historia”, recuerda el actor ganador de un Emmy y un Globo de Oro, que primero se reunió con Aja para discutir el proyecto tras finalizar una larga noche de rodaje de la exitosa serie de Fox TV “24”. “El género de terror siempre me ha interesado, pero lo que me atrajo de esta historia es que trata de una familia que está buscando desesperadamente la manera de volver a reunirse. Habla de segundas oportunidades. En esta situación tan extrema, un hombre se encuentra a sí mismo y se reencuentra con su familia. Cuando las cosas van peor, él saca lo mejor de sí mismo. Y eso fue lo que me sedujo”. Basándose en esa breve reunión que mantuvo con Aja, y antes incluso de ver “Las colinas tienen ojos”, Sutherland estuvo de acuerdo en hacer la película. “Yo soy un jugador”, dice. “Me gusta jugar a las cartas, apostaría a qué perro llega primero a la esquina, y en aquella reunión con Alex tuve una sensación verdaderamente intensa de que juntos íbamos a hacer algo muy especial. Tuve fe, y estoy muy satisfecho de no haberme equivocado”.


“REFLEJOS” utiliza el poder que prodigamos a nuestra imagen como una forma de descubrir los miedos de nuestro subconsciente. “Puedes obcecarte en tu propio concepto de ti mismo y ver cosas en el reflejo de tu imagen que los demás no ven, cosas que realmente no existen”, indica Paula Patton a la que vimos en “Hitch: Especialista en ligues” o “Déjà Vu”, que en este film interpreta a Amy, la descontenta esposa de Ben. “Como una chica anoréxica que ve a una persona gorda en el espejo, cuando en realidad su imagen refleja a una persona extremadamente delgada. Se refiere a la capacidad que tiene nuestra mente para crear la imagen que deseamos ver, por lo que los espejos nunca son un fiel reflejo de nosotros mismos”.


Finalmente, Aja pretendía que esta película fuera tanto provocadora como entretenida. “Espero que esta película tenga un gran efecto psicológico sobre el público”, dice Aja. “Quiero que se pregunten: ‘¿Podré mirarme de nuevo al espejo?, ¿o tendré demasiado miedo?’ La próxima vez que vean su imagen reflejada pueden tener la extraña sensación de que no están solos”. Ahora os dejo con el trailer y juzgad por vosotros mismos.

TRAILER “REFLEJOS”

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5 Respuestas a “DE MATRÍCULAS Y REFLEJOS

  1. No he querido leer el texto porque espero verla en Sitges pero no puedo evitar preguntarme para cuándo Aja volverá a sorprendernos con una película que no sea remake. El tema empieza a oler un poco.

    Saludos desde Barcelona a la lejana Connecticut!

  2. Veo en Aja una gran promesa que debe reafirmarse a corto plazo, veremos que nos depara este filme, de momento la consistencia de “Las colinas tienen ojos” le avalan (después de su interesante debut, aunque bastante tramposo e ilógico en algunas resoluciones pero bueno). Le tengo muchas ganas a ésta, y no la podré ver en Sitges, pero no importa, tarde o temprano caerá.
    Saludos

  3. Ya sabes que yo no suelo hacer spoiler mi estimada Monica, pero veo totalmente aceptable no continuar leyendo, por eso ofrezco así la noticia, espero tus crónicas de Sitges como agua de mayo.
    Mi estimado Ivan, los tres coincidimos que este chico apuntaba, que es interesante lo qeu hace pero que todavía todos creemos que dará mucho que hablar.

  4. Aviso, el film original era un pestiño… A ver qué otras opciones nos deja el Festival de Sitges, y sino siempre nos queda el de terror de Sants.

    ¡1 saludo!

  5. Pingback: MATRÍCULAS « VIDEODROMO

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