UN NUEVO LENGUAJE

Jaime Rosales es uno de los pocos directores que puede jactarse de haber estrenado dos veces su película, ese fue el caso de “La soledad” que se estrenó como esta en octubre pasó totalmente inadvertida y tras recibir tres Premios Goyas 2007 a la Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión, consiguió volver a la palestra de la cartelera. Ahora, tras el paso por la Sección Oficial del Festival Internacional de Cine de San Sebastián llegará a los cines de toda España el próximo viernes 3 de octubre su nuevo film “TIRO EN LA CABEZA”.

Vuelve a participar Ion Arretxe como actor principal para contarnos la historia de Ion que es un tipo aparentemente normal. Se levanta por la mañana, desayuna, arregla sus cosas, se reúne con unos abogados. Una noche en una fiesta conoce a una chica. Pasan la noche juntos en el apartamento de ella. Su vida transcurre sin sobresaltos. Una llamada en una cabina de teléfonos; un encuentro con un amigo; pequeñas situaciones cotidianas sin importancia. Un día se sube en un coche con otras dos personas. Cruzan la frontera a Francia. Pasan la noche en casa de un matrimonio. A la mañana siguiente, tras un encuentro fortuito en una cafetería de carretera matan a dos guardias civiles vestidos de paisano.

Jaime Rosales para hablar del problema vasco ha buscado una nueva forma de expresión narrativa muy cercana al cine experimental, los que vayáis a verla os sorprenderá seguro, y como la película sea como este pequeño avance con una música muy cercana al cine de Darren Aranofsky o al de Shane Carrough traerá cola, pulsad y fijaos que bueno es el trailer.

TRAILER “TIRO EN LA CABEZA”

EL ORÍGEN DE LA PELÍCULA

Jaime Rosales: El 1 de diciembre de 2007 tres miembros de la banda terrorista ETA mataron a dos policías en Francia tras un encuentro fortuito. Yo estaba escribiendo otro proyecto cuando esta noticia me cogió por sorpresa. En un primer momento fue algo muy desconcertante. Desconcertante por lo evitable y lo terrible a la vez. Esa estupefacción inicial se transformó, de repente, en una película muy clara, muy rotunda. Una semana después tenía escrito el guión; un mes después estaba rodando; y tres meses después tenía la película acabada.

BUSCANDO UN NUEVO ESTILO
J. R.: Esta película no ha sido una película que haya entrado en mi cabeza, poco a poco, y que, poco a poco, haya ido avanzando en su elaboración. Ha sido una película reacción. Toda la película ha sido realizada dentro de una sensación de urgencia. Tuve muy claro el estilo y la forma de trabajar desde el primer momento. La manera de rodar no ha tenido nada que ver con mis trabajos anteriores. Se parecía más a la manera de trabajar empleada en los documentales de animales. El equipo técnico -9 personas en total- teníamos que encontrar la manera de pasar inadvertidos mientras filmábamos. Teníamos que lograr que los actores –no profesionales-, así como la gente real que los rodeaba en los espacios del rodaje, se olvidaran o no percibieran nuestra presencia. Nunca, o casi nunca, los actores sabían cuando la cámara estaba rodando. La elección de lentes de larga focal nos permitía alejarnos mucho del círculo de acción y pasar bastante desapercibidos, a pesar de haber rodado en 35mm. Además, produce una imagen muy plana que me parece muy atractiva estéticamente.

ENTRE LA REALIDAD Y LA FICCIÓN
J. R.: Desde el punto de vista del guión, esta película trabaja sobre dos estructuras dramáticas muy diferentes. Por un lado, retrata, desde la ficción, la vida cotidiana de un tipo normal. Nos muestra como vive, como se relaciona, como pasa su tiempo libre. Por otro, nos muestra el encadenamiento de una serie de sucesos, basados en unos hechos reales, que llevan a esa persona -de apariencia y vida normal- a acometer un acto de violencia extrema dentro de un contexto político concreto. No sé muy bien qué cuenta la película o de qué trata. Tal vez dentro de un tiempo, con cierta distancia, empezaré a vislumbrar lo que cuenta. Lo único que sé es que lo me mueve a realizar una película es siempre lo mismo: la necesidad por entender al ser humano; la posibilidad de explorar el lenguaje del cine buscando nuevos caminos. En este sentido, la ausencia de diálogos en la película ha revelado ser un recurso fascinante. ¿De qué hablan? ¿Qué relaciones tienen entre sí los personajes que aparecen? ¿Qué les empuja a hacer las cosas que hacen? El resultado es una película muy elíptica, con muchos huecos que rellenar. Se trata de un tipo de cine muy participativo para el espectador. Esta manera de rodar –con teleobjetivos, a gran distancia y sin diálogos- genera un tipo de percepción sobre la realidad muy distinta a la que estamos acostumbrados en el cine. Creo que es una película cuyos fundamentos nos devuelven a las bases del cine mudo y, paradójicamente, es, a la vez, muy sonora. Espero que al espectador le resulte una película estimulante.

UNA NECESIDAD IMPERIOSA
J. R.: Llegado a este punto, tengo que hablar del problema vasco. Me cuesta entender cómo la lucha por defender ideas diferentes puede desembocar en un conflicto armado. He intentado hacer una película, alejada de toda ideología, para intentar comprender algo de todo esto. Una película que mostrara de forma directa los efectos de la violencia sobre las personas involucradas en un conflicto político. De un lado, tenemos un hombre normal. Un hombre con familia y amigos, y con afectos humanos que podríamos describir como normales. Del otro lado, dos guardia civiles. Ese hombre de apariencia normal se convierte de un chispazo en un terrorista asesino. Mata a otro ser humano al encontrarse en una situación imprevista y que, por razones de ideología política, supone una amenaza para él en ese momento. Ese hombre normal se transforma. Se convierte en otra cosa. No sé si a partir de ese momento sigue siendo un hombre. Se parece más a un animal, a una bestia irracional. Al igual que un animal perseguido, acaba huyendo en el bosque. Poco a poco regresará a su condición de hombre y abandonará la bestia irracional que le llevó a cometer el crimen. Pero, desgraciadamente, ha emprendido un camino de difícil retorno y su destino no alberga mucho optimismo. Seguramente acabará apresado algún día. Se le privará la libertad de la que gozaba antes de entrar en esa espiral de locura. Los dos guardias civiles son dos chavales de veinte años. Mientras se encuentran en el ejercicio de su trabajo cotidiano, son asesinados de forma brutal y absurda en un parking de carretera. Son dos chavales como otros dos chavales cualesquiera de su misma edad. Hablan, seguramente, de las mismas cosas y desean, seguramente, las mismas cosas: vivir, disfrutar de la vida, comprarse un coche nuevo, ligar con una chica. Un encuentro fortuito acaba con todas sus ilusiones. Las consecuencias de todo esto no se ven en la película, pero no son difíciles de adivinar: familias destrozadas en ambos bandos y una sociedad enfrentada ideológicamente que no consigue vivir en paz. Todo esto no es bueno para nadie. Todos salimos perdiendo: terroristas, víctimas y ciudadanos. ¿Por qué continuar entonces con este sin sentido? Creo que es posible encontrar una salida definitiva a la violencia. Creo que es posible pensar en un País Vasco que viva en paz y en armonía. Todos podemos contribuir a encontrar una solución pacífica desde el ámbito en el que nos toca. Como ciudadano y como artista pienso que la única manera de resolver el problema es desde la razón y la moderación. Son necesarias personas moderadas con ideas moderadas. Si todos, desde la convicción absoluta de nuestra verdad, queremos imponer nuestras ideas al otro sin escuchar lo que el otro puede sentir o pensar, el conflicto seguirá atascado. Aún a riesgo de que se me tilde de ingenuo, creo que hay que pensar en positivo; hay que tener fe en el ser humano; hay que buscar nuevas ideas que nos permitan avanzar. A veces es necesario ser ingenuo para solucionar las cosas. Hay que huir del cinismo que todo lo ve imposible. Tampoco soy partidario de simplificar las cosas. Una simplificación excesiva puede ser peligrosa; hay parámetros de la realidad que no deben perderse de vista. Tampoco hay que tener miedo de llamar a las cosas por su nombre. Pero por muy compleja que pueda parecer la solución, por muy alambicada que parezca la salida, siempre hay que tener esperanza. La Humanidad está repleta de ejemplos de enfrentamientos terribles que han encontrado solución. Sin ir más lejos, Francia y Alemania, después de dos guerras mundiales en menos de cincuenta años, con millones de muertos de por medio y daños materiales incalculables, son, hoy en día, dos naciones amigas motores esenciales en la construcción de un mismo proyecto europeo.

LA REALIDAD VASCA
J. R.: Las circunstancias actuales en relación al conflicto vasco no son ni peores ni mejores que en otras épocas. Creo, firmemente, que las circunstancias para construir la paz son siempre favorables. Porque las circunstancias las creamos nosotros con nuestra voluntad y con nuestros actos. Y siempre que haya buena voluntad las circunstancias son y serán favorables. Yo creo que hay buena voluntad. Creo que la gente quiere resolver los problemas y no crearlos. Mi deseo es que esta película aporte un poco de moderación y cordura dentro de un amplio espacio de reflexión. Y paz, sobretodo, me gustaría que desde el estímulo de la conciencia y la modestia de los medios con los que ha sido realizada, aportara algo de paz.


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10 Respuestas a “UN NUEVO LENGUAJE

  1. Yo con Rosales es que no puedo, y que conste que adoro el cine experimental y el de autor, pero con este personaje no puedo. La Soledad me provocó sonoras carcajadas de incredulidad y de ésta me espero tanto o tan poco como de aquella.
    Quizás se deba a mi formación clásica del cine, pero los experimentos con gaseosa mejor, el cine está para narrar, no para mirar desde el púlpito a la audiencia. Ni este señor, ni el ya olvidado Dogma (gracias a Dios) son santo de mi devoción (que es lo único que valida estas propuestas, la devoción más enfermiza, bajo mi punto de vista).
    Saludos!

  2. Perdón..se me ha olvidado con tanto lio, XXDD..en cualquier caso, el artículo es estupendo
    Saludos..again

  3. Parece un giro muy interesante, la verdad. Es magnífico narrar algo sin decirnos desde el minuto uno «este tipo es terrorista malo que te cagas, ¡eh!, pero malomalo». Porque el terrorista también va al cuarto de baño, come hasta hincharse, tiene relaciones sexuales o se la menea. Lamentablemente hacen muchas más cosas a parte de pudrirse en las cárceles…

  4. Para narrar historias, Iván, ya está la literatura. ¿Por qué limitarse a hacer lo mismo con el cine si podemos añadirle experimentos ligados con el propio medio (la imagen, el sonido)?

    Y siento decir que tu sentencia sobre la “devoción enfermiza” (sic) me parece muy irrespetuosa para con el público que sí goza de estas propuestas. Tú que tanto aludes al disfrute racional de las películas deberías entender mejor que la mayoría que en su propuesta teórica se encuentra lo interesante de cierto cine (hablo del Dogma, aunque a mí también me parezca un juguete roto desde su concepción).

    Sobre lo de mirar desde el púlpito al público… Cuando se alude a la pedantería (o cualquiera de sus sinónimos) para describir a una película o a un autor siempre se me presenta el mismo interrogante: es un problema de la soberbia de los creadores o es un sentimiento infantiloide de inferioridad por parte de cierto público? Ante la duda, mejor no señalar, que cuando señalas con un dedo, los otros le apuntan a uno.

    Por cierto, Rosales me cae como el culo. Pero me baso en un prejuicio así que tampoco le doy demasiada importancia.

  5. Bueno, mis lectores, tranquilidad que reine la paz y el talante.
    No puedo estar más de acuerdo con mis estimados Doctor Zombi y Miss Jordan, y contradecir un poco a mi estimado Iván. Bienvenidas sean las nuevas fórmulas de contar historias, siempre y cuando digan algo, y que lo expresado sea coherente, no un mero artificio, entonces estariamos ante algo que podríamos catalogar como kitchs. Esa nueva forma de expresión debe transmitir un sentimiento, una idea, no debe ser algo carente de contenido. tendremos que esperar para saber hasta que punto es un artificio o un nuevo lenguaje.
    tengo uan pregunta para mi estimado Iván ¿te gusta Aranofsky o Carrough? ¿eres amante de “pi” o “primer”?

  6. Pues fíjate que a mí me pasa en ocasiones lo que argumenta Iván. Acuérdate de Primer, y lo mal que me sentó no entender absolutamente nada de nada la primera vez que la vi. La segunda, gracias a ir de vuestra mano, pintó mejor y ya me encanta la película. Así que entiendo perfectamente la postura de Iván, que además, dicho sea de paso, la ha hecho desde el más profundo respeto.
    Pero en cambio, soy un puto fanático de David Lynch. Y a éste sí que se le podría acusar de puro artificio por el artificio y de carencia de contenido. Pero me da igual. A mí me pone el alma al borde del abismo muchas veces. Y eso ya es más que suficiente, ¿no?

  7. Nunca he puesto en duda que no nos trate con respeto mi estimado Iván, al revés siempre es muy cordial y respetuoso con su ideas. LO decía un poco de coña lo de tranquilidad, era uan bromita, y como tal hay qeu leerla.
    Al grano, el cine Doctor Zombi es algo para sentir, es lo que usted dice de llevarte al borde del abismo, pues eso es lo que debe hacer cualquier película sea de la nacionalidad que sea. Es encomiable que Jaime Rosales lo intente, ya sólo por ese esfuerzo merece la pena gastarse los eurillos en ir a ver esta propuesta nueva, que peude gustar o no, eso dependerá de mil factores, como si hass tenido un beun día, estas en predisposición de ver cosas nuevas, si no estas triste o depre. Ya usted sabe, esas cosillas que aprece que no pero influyen.

  8. Es un tema complejo, sin duda. Rosales puede haberlo hecho bien y hay que darle un voto de confianza, aunque no lo tiene nada fácil.

    Por cierto, Alfredo, ha comentado ud. en mi blog (post de DE NIRO Y PACINO) y me ha confundido con Ivan (supongo que el artífice del gran “reducto cinéfilo). Un saludo a ambos!!!

  9. Las nuevas fórmulas sirven para enriquecer un arte y no despojarlo de su verdadero sentido. Rosales mira al público desde un púlpito básicamente porque narra (¿?) desde la intención de la superioridad, aquella que presupone en la reformulación y alejamiento de toda lógica narrativa un cuestionamiento de las propias reglas para sentirse parte de algo único. Cuando el arte se convierte en una demostración de ensalzamiento individual del creador, hablando de si mismo a través de sus personajes (repito, de si mismo, no de sus propios personajes), y aleccionando mediante ese discurso.
    Y lo de pedantería nunca suelo usarlo Mónica, de verdad, tu sabes que yo odio ciertos términos, podría llamarlo snob, falso progre, etc, pero no sería yo mismo el que habla. Por mi parte, e igual peco de exceso de confianza, jaja, pero no me siento en inferioridad con respecto a su mirada de la deconstrucción gratuita de un relato. Rosales no es Goddard.
    Y lo de devoción enfermiza es lo mío con el cine asiático, no pasa nada, jeje, o con cierto cine filipino y tailandés en concreto, que de tan malo asusta, pero mi devoción sigue en pie, aunque el análisis de otra persona pudiera encasillarme en un calificativo lógico a todas luces.
    Y lo digo de buen rollo eh, que me encantan los debates con chicha e inteligencia como se dan aquí.
    Un abrazo a todos

  10. Pues si amigos que luego no se diga que en la Videoarena no hablamos de temas profundos o que el cine es una cuestión superficial. Me encanta. gracias a todos

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