EL CABO DEL BACALAO

Tranquilos, que no es tan obvio como parece, que no vamos a hablar de “EL CABO DEL MIEDO” en ninguna de sus dos versiones, véase el remake Martin Scorsese o el original de J. Lee Thompson, no. Este fin de semana hemos cogido el coche y como en una road movie cualquiera nos hemos desplazado hasta Cape Cod, que se podría traducir como “El cabo del bacalao”. Lo primero que llama la atención es que la música norteamericana parece ser siempre la banda sonora perfecta para esa película en la que te sientes inmerso, mientras haces millas como si estuvieras poseído por el diablo.

Como los estadounidenses no tienen problemas de espacio las autopistas son de tres carriles bien hermosos para cada sentido, separados por una medianería en la que bien podrían caber dos carriles más. Aquí como en Europa hay algo sagrado, ¿qué puede ser tan sagrado? Pues amigos míos, los famosos impuestos. Las grandes empresas para deducir su cuota de pago, lo que hacen es que pagan parte de la construcción, así a lo largo la cuneta podemos ver carteles pequeños en los que se puede leer: “HP Networks ha pagado las próximas tres millas”, por ejemplo. Las limitaciones de velocidad en la autopista son de 60 a 65 millas por hora, en carreteras pequeñas son de 30, 40 o 50 millas por hora, y las señales de 25 se encuentran más curvas muy malas o en núcleos urbanos. Si te pillan trasgrediendo el límite de velocidad te dan lo que llaman los lugareños un ticket, traducción, una jodía multa.

También os preguntaréis, ¿con esas carreteras tan enormes no tendrán atascos? Y la respuesta es afirmativo, tienen atascos, pero no como os lo imagináis. Nunca se llega a parar el tráfico. Sólo lo hemos visto de momento en los peajes, porque si amigos míos, aquí las que no están esponsorizadas son de peaje, eso si, muy barato. Por ejemplo, hacer un recorrido equivalente a Madrid-Burgos puede costarte un dólar y 40 centavos. Vamos que no tiene nada que ver con los peajes de la Costa Brava, y mis lectores catalanes saben de lo que hablo.

Su importancia histórica del cabo reside en que el primer documento redactado por los peregrinos que cruzaron el Atlántico a bordo del Mayflower fue firmado el 11 de noviembre de 1620 en las costas de lo que hoy en día es Provincetown, situado en Cape Cod, y se conoce como el Pacto del Mayflower, muchos lo consideran el fundamento de la Constitución de los Estados Unidos de América.

Hemos visitado cuatro lugares del cabo, la reserva natural de Wellfleet y los pueblos costeros de Truro, Brewster y Provincetown, de los que dejo fotos colgadas hoy en el flickr para deleite vuestro. Cerca de Barcelona hay un pueblecito llamado Sitges, donde próximamente tendrá lugar el festival de cine fantástico, también conocido como festival internacional de Barcelona, porque amplió hace unos años sus secciones, abarcando más géneros, aunque el plato fuerte del lugar es la ciencia ficción, fantasía y terror. Pues bien, Provincetown es muy parecido. Físicamente, la torre High Pole Hills centraliza las vistas de todo el pueblo, en su base está el monumento que conmemora la llegada de los peregrino. En cambio la vida social está marcada en gran medida por la comunidad homosexual. El respeto y la tolerancia se respiran por cada esquina del lugar. Es muy auténtico. Se puede ver caminando por la calle dados la mano a dos gays o a dos lesbianas. Llegan a ser estampas muy tiernas.


Pues bien, llegados es este punto sólo puedo decir que la película de la que vamos a hablar hoy bien podría haberse programado dentro del Festival de Sitges, se llama “BABYLON A.D.” , es de ciencia ficción y fantasía mezclado todo con unos ciertos toques de misticismo barato. El film está dirigido por el actor y director francés Mathieu Kassovitz, que en este caso se encarga de co escribir y poner en pie las aventuras de Toorop, todo un curioso personaje encarnado por Vin Diesel, que ha librado numerosas batallas y ha sobrevivido a las guerras que asolan el planeta desde principios del siglo XXI. La mafia que reina en Europa del Este le confía a este mercenario una delicada misión: escoltar desde Rusia hasta Nueva York a una joven misteriosa llamada Aurora, para ponerla en manos de una orden religiosa muy poderosa. Así arranca este thriller de tintes noir a caballo entre una road movie, fantasía apocalíptica y ciencia ficción. Muy cercana en espíritu a “Until the end of the world” del cineasta germano Win Wenders, a “El quinto elemento” de su compatriota Luc Besson o a “Blade Runner” del señor Scott. Es un híbrido de esos tres films. Pero Kassovitz parece no sentirse totalmente cómodo porque no hace suya la historia, es como si fuéramos en un coche que va a dando tirones, la acción se desarrolla a golpe de escena de acción. A veces llegan a ser muy cómicas porque te las ves venir, y encima tiene ese punto de inverosímil, que en algunos momentos uno se llegaba a preguntar ¿pero esto a que viene ahora? Aún así, se nota que el largometraje está dirigido por un europeo y tiene momentos muy buenos, como la escena del submarino que retrata un futuro escalofriante.

Del reparto sólo puedo decir que en cuanto se van de pantalla Gérard Depardieu, Charlotte Rampling o Lambert Wilson desaparece la magia. Mélanie Thierry viene a ser como un clon de Milla Jovovich, y casi hasta la prefiero a ella, a mi que no me den sucedáneos baratos. Y que decir del gran Vin Diesel, que físicamente es enorme, pero carece de registros como actor y eso se nota sobre todo en ciertos momentos que debe dar al talla y el chico hace lo que puede, vamos que ya lo decía mi madre: “al olmo no hay que pedirle piedras”. Como síntesis sólo puedo deciros que aburrirse, uno no se aburre, pero que si vas con unos colegas y os hacéis unos audio comentarios jocosos el visionado gana puntos.

Ahora os dejo con una entrevista realizada por la productora al cineasta francés, para que luego no digais que se os da más por menos.

¿Cuándo descubrió la novela de Maurice Dantec, Babylon Babies?

Mathieu Kassovitz: Fue en 2002. Siempre he preferido la anticipación a la ciencia ficción. Babylon Babies es conocida por ser una gran novela de anticipación, por eso la leí. La leí en una o dos noches. Y pensé que se podría hacer una buena película… ¡de seis horas con un presupuesto de 500 millones de euros!

¿Entonces por qué abordar este libro “inadaptable”?

M. K.: Precisamente, que Babylon Babies sea considerada como inadaptable la convierte en un reto interesante. Cada persona que lee un libro, lo lee de manera distinta. Leemos las mismas palabras, pero nuestra cabeza funciona de forma diferente. En el cine, todos vemos lo mismo, por lo tanto mi labor consistía en imponer mi visión del libro. El reto era pasar las 600 páginas del libro a 1h30 de película. Por eso tuve que prescindir enseguida de algunas cosas. Eso explica sobre todo el cambio del título por BABYLON: durante la escritura del guión, se fue volviendo cada vez más una película “inspirada por”, que una verdadera adaptación del libro. Ideamos escenas, sistematizamos, creamos montones de artilugios… Aunque utilizamos el recorrido y la historia de base de Marie, la joven misteriosa que escolta Toorop, cambiamos al personaje: concebí a una chica diseñada por ordenador, que posee todo el conocimiento del universo, pero que es esquizofrénica porque desconoce la fuente de ese conocimiento que le devora el cerebro. También le cambiamos el nombre por Aurora: Marie era demasiado simple. Además modifiqué los antecedentes de Toorop. En el libro de Dantec es un chico que a los 17 años decide ir a Kosovo. Yo le convertí en un niño soldado, víctima de todas las guerras desde hacía treinta años. Por otro lado, hay pasajes del libro que son inexplicables en cine. Por ejemplo, en el libro cuando llegan a Montreal permanecen escondidos durante seis meses! No es lógico. Lo lógico es que cuando Toorop llegue a su destino, Nueva York en la película, entregue a la chica. De esta manera condensamos 6 meses en 3 minutos.

¿Por qué el título BABYLON?

M. K.: BABYLON significa la era de Babilonia, la ciudad de todos los pecados. Por otro lado, para los americanos, Babylon Babies podía tener un doble significado: “babies” significa bebés, pero también significa chicas guapas. Y la palabra “bebés” en el título me molestaba: daba demasiada información sobre lo que transporta Aurora.

¿Cuál fue la reacción de Dantec ante estos cambios?

M. K.: En este sentido fue muy abierto. Me dijo: “Tú coge mi obra y haz lo que quieras. Si estoy de acuerdo en darte los derechos a ti es porque me gusta tu punto de vista y tus películas. Y confío totalmente en ti”. Vio que yo respetaba la filosofía del libro, el tema, la historia a grandes rasgos y más bien se mostró interesado por todos los cambios que realizamos mi coguionista, Eric Besnard, y yo. Ahora espero que vea la película terminada y que me diga lo mismo.

Sus tres primeras películas fueron guiones originales. Dos de sus tres últimas películas son adaptaciones. ¿Qué es lo que cambia?

M. K.: Nunca me lo he planteado de esa manera. Mi primera película, Métisse, estaba inspirada en la vida que llevaba en aquella época y también en Nola Darling de Spike Lee. Mi segunda película, El odio, se inspira en Scorsese. Todo lo que he hecho ha estado inspirado por cosas que he visto. El interés de una película reside en el resultado final, no en el guión. Cuando leo a Stephen King, ¡me entran ganas de adaptar todos sus libros! Jean-Christophe Grangé, autor de Los ríos de color púrpura, tiene mucho talento ya que tiene la capacidad de inventar historias que yo soy incapaz de imaginar en cine. No tengo ningún problema en inspirarme en una novela. A partir del momento que la adapto, se convierte en mía. Cuando leo y logro pasar de las 10 primeras páginas, por lo general se convierte en un libro que me apetece adaptar (risas).

Desde la lectura del libro hasta el rodaje, pasaron cinco años… ¿El montaje financiero resultó difícil?

M. K.: Sí, resultó muy difícil porque los norteamericanos son muy duros negociando. Al principio del proyecto estaba Christophe Rossignon, el productor de mis tres primeras películas. En los comienzos, Éric Besnard y yo escribimos un guión presupuestado en 90 millones de dólares. Entonces Christophe me dijo: “Mathieu no puedo lanzarme en este proyecto porque no creo en él”. Así que nos separamos y me fui a Estados Unidos para producir Gothika. Me di cuenta que para realizar Babylon necesitaba una estrella americana y que debía hacer una película que conquistara la taquilla americana. Joel Silver, productor de Matrix, me propuso hacer Gothika con Halle Berry, la actriz que acababa de recibir el Oscar®, Penélope Cruz y Robert Downey Jr. Funcionó y eso me permitió imponer la estructura de producción de Babylon sin necesidad de ir con mi guión a Hollywood para venderlo a un estudio. Era imprescindible conseguir una coproducción europea para que los americanos compraran la película. Nuestro objetivo era conseguir un presupuesto reducido de 60 millones de dólares: 30 procedentes de Europa y 30 de Estados Unidos.

¿En Hollywood se asustaron con el argumento?

M. K.: No, porque se disimulaba tras numerosas imágenes y escenas de acción importantes y tras una historia con sentido. Abordamos el tema de la religión con los americanos desde el principio, ya que estábamos de acuerdo en eludir bastantes aspectos. Una de mis referencias cinematográficas para esta película fue Blade Runner. No tanto en la forma sino en el fondo. La primera impresión que tenemos cuando vemos Blade Runner es que se trata de una película de ciencia ficción y de acción. Pero en el fondo habla de Dios, de nuestra existencia en el planeta, de la creación… Spielberg hizo lo mismo con E.T., que es una película sobre racismo. Yo tenía ganas de hacer una película de género, de acción, una película de hombres, dura… que representara a la sociedad en la que vivimos. No quería insistir demasiado en el tema religioso, así que debía mantenerme en la acción. Hemos convertido a los religiosos en una secta. Que cada crítica, cada espectador vea lo que hay en el fondo.

¿Cómo eligió al actor para interpretar Toorop?

M. K.: Enseguida supe a quien quería: Vin Diesel. ¡Y no tenía por qué coincidir con la elección de los estudios! Realmente insistí para que fuera él. Lo había visto en varias películas, me parecía buen actor, me gustaba su personalidad y aparte se había dado a conocer a través de Steven Spielberg en Salvar al soldado Ryan. Luego le vi en El informador, donde interpretaba a un broker. Además actualmente Diesel es el cachas por excelencia de Estados Unidos, no hay otro, en todo caso menor de 60 años. Por último, también me interesaba su lado “torpón”, quería la imagen de ese tipo que se encuentra al final de la película siendo padre de dos hijos del siglo XXII.

¿Cómo surgió la idea de contar con Mélanie Thierry?

M. K.: Yo conocía a Mélanie como modelo. La vi cuando actuaba en Le vieux juif blonde, una obra de teatro en la que interpretaba a dos personajes diferentes durante hora y media. Estaba radiante. Pensé “¡Ya está, esta es Aurora!” Necesitaba a una chica que representara la pureza. Se podría creer que Mélanie fue creada por un ordenador: tiene una cara perfecta, una mirada magnífica, prácticamente parece de otro mundo. Además es muy buena actriz. Hice algunos ensayos con ella en casa, con una pequeña cámara de vídeo. Lloré, fue emocionante y eso me terminó de convencer de que era Aurora. Por otra parte, para mí era importante contar con un elemento francés en la película. Al principio los americanos se negaron. Cuando se dieron cuenta de que Aurora tenía que ser interpretada por alguien desconocido, les pareció bien que fuera ella. El único problema que pusieron fue su acento francés. Así que Mélanie tuvo que trabajar diferentes acentos, ya que le pedí que mezclara varios acentos en una misma frase para evitar que se identificara su origen y reforzar la universalidad del personaje. Ella le pilló el tranquillo desde el principio y al final la aceptaron.

Para protegerla en la pantalla usted eligió a Michelle Yeoh…

M. K.: Yo sabía que al lado de la pureza blanca representada por Mélanie, necesitaba una belleza asiática. ¡Y Michelle es la mujer más bella del mundo! (risas) Ella forma parte de la historia del cine. Al principio había escrito el papel de una verdadera monja, gordita, mordaz… pero la película que yo quería hacer era una película de acción con una monja luchadora. Así que necesitaba a una actriz luchadora. Chicas con ese registro hay pocas, mujeres de verdad no hay ninguna. Michelle trabajó con Jackie Chan y para mí era un placer verla en escena. Su presencia me permitió hacer de ese trío un grupo más luchador e incluir a Mélanie en la acción. Por otro lado, una vez que Michelle aceptó fue más fácil imponer a actores franceses de talla internacional. La idea de que Gérard Depardieu interpretara a Gorsky le gustaba a todo el mundo, y tenía ganas de contactar con él. Era una oportunidad increíble ya que necesitaba un icono para interpretar al malo principal de la película. Y Depardieu se ha metido a fondo en el papel. Después pensé en el malo de Matrix, Lambert Wilson. Antes de Matrix le consideraba un playboy del cine francés al que nunca le hubiera propuesto este papel. Cuando me enteré que había aparecido en la película de Marc Caro, supe que el papel era para él. Trabajamos mucho su personaje para darle vida a su parte “súper héroe” de los años 80, sin que resultara ridículo a pesar de ser más grande que el resto. Realmente es un personaje de “Métal Hurlant”. De hecho, esta revista de cómics de ciencia ficción de los años 80 es una de mis referencias para esta película. Para mi Babylon es un concentrado de “Métal Hurlant”.

También está Charlotte Rampling en el cásting…

M. K.: En este caso también necesitaba a una mala carismática, un símbolo, una mujer que alimentara todos los fantasmas y odios de los hombres y mujeres con los que se cruzaba. Me hacía falta una mujer con esa mirada, a quien no supieras si confiarle a tus hijos y de la que se podría decir que aún viste como en Portero de noche. Por eso tenía ganas de contar con Charlotte Rampling.

¿Cómo fue el desarrollo del rodaje?

M. K.: Fue un rodaje muy duro que duró desde diciembre de 2006 a abril de 2007. Y sí, hubo problemas en el plató. Es imposible llevar a cabo una película como ésta sin dificultades. Para realizar Babylon sin sudor y lágrimas se necesitaría un presupuesto de 150 millones de euros, sin los cuales, hay que pelearse. ¡Y nos peleamos! Era una película de guerrilla. Eso no es fácil. Aunque nunca he hecho una película fácil (risas). Y cuando surgen problemas como que no nieva, eso plantea serios problemas. De allí que llegaran hasta Francia los rumores sobre los problemas del rodaje.

¿Y con Vin Diesel fue todo bien?

M. K.: Vin Diesel y yo tuvimos que reajustar nuestra forma de trabajar, la suya y la mía, la historia, el personaje… Pero es un problema que puedes encontrar en mayor o menor medida con todos los actores. Por más que se le dedique tiempo antes del rodaje, una vez en el plató, el ritmo de 15 a 16 horas de trabajo por día cambia las cosas. Se vive todo de manera diferente, te enzarzas… Hay personas con las que empiezas a trabajar, y al cabo de algunas semanas te dices: “¡Mierda, no funciona!” Y buscas a otra persona. A los actores no los puedes despedir del escenario. De allí nace la relación amor/odio con ellos. Inevitablemente hay una parte de amor porque Vin ha dado mucho a la cámara, hasta el punto de que considero que es su mejor película como actor. Por otra parte es una estrella americana acostumbrada a que le traten como tal. Y yo trato a las personas como seres humanos.

En Babylon encontramos muchas de sus inquietudes como ciudadano y como artista. ¿Se considera un cineasta comprometido?

M. K.: Haga lo que haga siempre tendrá un fondo político. Porque es la base de cualquier película buena. Es la importancia que se le da al tema lo que le da fuerza a la película. Intento emocionar a la gente con historias potentes.

La película está dedica a sus hijas…

M. K.: Empecé a trabajar en esta película hace 6 años. Mi hija mayor tiene 6 años. Y tengo una hija que acaba de nacer. Mi mujer estaba embarazada durante el rodaje, es una película realizada en torno a mis hijas y que, por lo tanto, habla de educación. Como dice Toorop al final de la película: “Salvemos el planeta, niño por niño”.

¿Es fácil imaginar cómo será el futuro visualmente?

M. K.: La idea era hacer una película de anticipación y no de ciencia ficción. Las aeronaves, el papel electromagnético capaz de difundir una imagen, ya existe (aunque sea en estado de prototipo). Hay que preguntarse cómo representar el futuro sin ser futurista, sin enseñar coches que vuelan, sino más bien a qué se parecerá un Smart eléctrico en 10 años.

¿Acaso el joven realizador de cortometrajes que era usted se imaginó que algún día dirigiría una película como ésta?

M. K.: Cuando era un joven realizador de cortometrajes, evidentemente no. Mi problema era llegar a realizar un largometraje. Una vez realizado, el problema era llegar a hacer el segundo. Pero estoy contento porque he conseguido realizar lo que emprendí hace 10 años. Existir más allá de las fronteras me permite abordar temas diferentes, y ser más libre. Me ahogaría en el cine francés puro y duro. Pero sobre todo estoy contento de trabajar.

¿Está satisfecho con el resultado en Babylon?

M. K.: Estoy satisfecho. Una vez más era una película de guerrilla, una película de batalla. Esa energía invertida en el rodaje, la encuentro en la película. Se la enseñaré a Dantec. Me preocupa mucho su reacción, aunque sé que le gustó el guión. Y también me preocupa la reacción de todos los seguidores del libro. Aunque deben saber que no se trata de una adaptación pura y dura, que nos fuimos lejos… En cambio pienso que la película llevará a los espectadores al libro. Entonces podrán descubrir la versión completa, lo que Dantec quería decir. Babylon es una visión personal de su libro. Dos versiones que comparten un mismo espíritu.

TRAILER “BABYLON A.D.”

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12 Respuestas a “EL CABO DEL BACALAO

  1. Me gusta mucho este nuevo aire que le estas dando al blog con las entradas de EEUU. Me recuerda mucho al tío de los Fragels que escribía postales a su sobrino sobre el mundo esterior. Estoy deborando esas postales.
    Un abrazote.

  2. JAJAJAJAJJAJAJA. Muchas gracias Gon.

  3. Alfie te he intentado escribir varias veces pero no sé que COÑ… pasa que siempre se me cuelga al enviar el comentario! Sólo decir lo mismo que Gon, me gusta mucho tu “Diario” y… qué envidia me das!!

    Un saludo!

  4. Hermosas fotografías, interesantísimas historias de un caballero del rey Arturo en la corte de los yankis, impresionante artículo mastodóntico, como nos tiene ya (mal)acostumbrados, monsieur Alfie, pero ni gota de lo que también he echado en falta en el artículo de Mr. Copépodo: ¡Ni gotica acerca de Jessica Fletcher, ciudadana ejemplar y de pro de Cape Cod!
    Ayayay…

  5. Ay, madre, que me he vuelto loco, ¡QUE ERA CABOT COVE!
    A sus pies…
    Pero vamos, que debe andar por ahí, ¿no?

  6. Interesante si señor…sobretodo la primera parte del post…lo de la peli me ha interesado menos, básicamente porque esta peli no la voy a ver…
    saludos señor!!!

  7. Mi estimado Marchelo: siento que mi blog te trate tan mal cuando no te lo mereces. Gracias por su piropo, ya que anima a uno a continuar a delante porque no es fácil.
    Mi estimado Doctor Zombi: Que Miss Fletcher vivía en Cabot Cope, pero vamos eso está a la vuelta de la esquina, si está tan cerca como la pequeña y tranquila población de Potters Bluff, que coo buen aficionado al género sabrá de que hablo. Para el resto hablo de la genial película de zombis “Muertos y enterrados”, escalofriante y muy recomendable.
    Mi estimado Angel: la verdad es que la película es un tanto irregular, parece como si los directivos de la productora dijeran, ¡Uy! esto flaquea, me aburro, por favor que alguien le diga la señor Kassovitz que ruede una escena de acción con trineos y que la ponga aquí mismo, ya veréis como mola. Y por cierto, gracias por su palabras de ánimo.

  8. Por lo que más quieras, si vas a Potters Bluff, no te pongas a hacer fotitos como un desgraciado, que allí esas cosas no gustan ni un poquito.
    Y ya puestos, ¿por qué no ir a la isla de Nantucket? Quisiera haber nacido hace ciento y pico años en ese lugar y haber muerto en una tempestad horrible en el océano abordo de un barco ballenero con la sola compañía de un arponero maorí y el viento en las velas.

    (PD: de pequeño mi héroe era Spencer Tracy partido en dos por un cable en plan niña de la ladera del Nevado del Ruiz).

  9. JAJAJAJJAJA, mi estimado doctor Zombi, he de contarle que ya emprezamos a tener material buscado para defendernos de los ahbitantes de tan enrtañable pueblecito costero. Y si, no s epreocupe que no haré muchas fotillos si voy por allí, es más procuraré no parar con el coche.

  10. Qué morramen tienen estos indios occidentales. Esa esbelta torre está plagiada de Florencia:

  11. mi estimada Jennifer, feo ¿qué?

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