LA HERENCIA VALDEMAR

El pasado viernes se estrenó una de las películas españolas más ambiciosas, hasta el punto que es tan larga que consta de dos partes. En ella aparece nuestro desaparecido Paul Naschy, que como todos bien sabéis es más famoso fuera de nuestras fronteras que por nuestra patria. Mi estimado lector Enrique Dueñas, que es todo un experto en la obra de Lovercraft, le envié a cubrir el pase de prensa y la rueda. El largometraje comienza con la desaparición de Luisa Llorente, una reconocida experta en la valoración de mansiones antiguas, tras recibir el encargo de ir a tasar la legendaria y misteriosa mansión Valdemar. Pero no es la única,  otro tasador llamado Orquicia – compañero de Luisa- también desapareció cuando le enviaron a valorar el contenido de la mansión Valdemar. Por ese motivo, Maximilian, presidente de la compañía INMOBERANCE para la que trabajan ambos, contrata los servicios del detective Nicolás Tramel para que los encuentre. Y nada más llegar a la mansión el detective emprende un viaje al pasado en el que le acompaña la arrogante Doctora Cerviá, presidenta de la fundación Valdemar, quien le pone en antecedentes del caso y relata la tragedia de Lázaro y Leonor Valdemar, el matrimonio que habitaba la casa de la leyenda allá por el año de 1880. Pero la tragedia de esa pareja de vida aparentemente normal fue consecuencia de unos hechos espeluznantes relacionados con la celebración del llamado Rito de Dunwich, una puerta al conocimiento y a la realización de toda pretensión humana y el detective Kramer tendrá que desentrañar el inquietante pasado para intentar resolver el no menos escalofriante presente.

 

“LA HERENCIA VALDEMAR” se trata de un montón de ideas mediocres puestas en fila india, obteniendo así un cóctel errático y reiterativo en el cual no ocurre NADA relevante durante dos horas. ¿Esto es en serio una película? Si acaso el prólogo alargado de un mal telefilme. Absolutamente todo lo que nos cuenta “La herencia Valdemar” podía haberse resumido a cinco minutos, como es fácil de averiguar para el espectador medio, que encontrará escenas que repiten las mismas piezas de información. Al saber que estamos ante un producto dividido en dos partes, lo lógico sería encontrarse con la primera mitad, no con el episodio piloto para una mala serie de Fox.

Se ha remarcado que estamos ante una cinta de “terror clásico” pero creo que conviene hacer un matiz. No es “terror” sino “intento de drama victoriano”. Nótese el énfasis en la palabra “intento”, por favor. En ningún momento encontramos tensión ni inquietud de ningún tipo, algo que se trabaja mediante la atmósfera, eso que el cine de terror clásico manejaba a las mil maravillas. Por otra parte, la falta de química entre la pareja protagonista, destruye cualquier aproximación al romance que ocupa la mayor parte del metraje. La gratuita aparición de unos cuantos personajes históricos anglosajones ayuda a elevar el nivel de delirio, sobre todo al oír su acento castizo.

El guión resulta atroz pero eso podía haber sido atenuado con una buena dirección. Por desgracia, la dirección es aún peor. La realización, carente de personalidad, demuestra ya no inexperiencia sino desinterés. La cámara NUNCA enseña lo que queremos ver, ni uno solo de los escasos “sustos” consigue sobresaltarnos, los elementos sobrenaturales son mostrados sin habilidad y aunque el director de fotografía realiza un trabajo correcto, hay claramente demasiada luz en la mayor parte de las imágenes, restando cualquier misterio a los acontecimientos.

Los actores hacen lo que pueden y algunos de los intérpretes incluso sorprenden por la naturalidad con la que se defienden de unos diálogos completamente lamentables. Quiero destacar la labor de Francisco Maestre y el desaparecido Paul Nachy,  Sin embargo, la mayor parte de los personajes no se libran de llevar a cabo actitudes caricaturescas que hacen poco por la (ya escasa) verosimilitud de la ficción propuesta. Frases lapidarias subrayadas innecesariamente por miradas o efectos sonoros, comportamientos más propios de dibujos animados que de un largometraje de horror (véase la sutileza de los “espías”)…

Se percibe además un conocimiento absolutamente SUPERFICIAL de la obra del escritor de Providence. Para empezar, el mero hecho de llamar a la ceremonia arcana “El rito de Dunwich” carece de sentido, ya que Dunwich es, únicamente, una localidad arrasada por una abominación semihumana. El único monstruo de la película, “El devorador”, se utiliza como excusa para hacer aparecer un muerto viviente que guarda un siniestro parecido con el Skeletor de Frank Langella. Tener a tu alcance una cosmogonía tan compleja y utilizarla como excusa para sacar un puñetero zombie demuestra claras carencias de ingenio.

En la rueda de prensa, cuando se le preguntó por qué no adaptar un relato concreto, el director respondió que eso es casi imposible por la falta de diálogos y el exceso de líneas descriptivas. Su ejemplo era el de una mujer con un candelabro que tarda una eternidad en cruzar una habitación… Obviamente, este hombre no sabe lo que está diciendo: en los libros de Lovecraft NO hay mujeres y candelabros (entiéndase esto como una referencia a la literatura gótica clásica). Y si por algo se caracterizan sus textos no es tanto por el número de descripciones como por lo estrambóticas que son estas aunque, ¿lo interesante de un medio visual no es, precisamente, dar tu propia visión de la palabra escrita?

Al parecer, no se ha buscado fidelidad al argumento, sino al “tono” de las obras. Pues bien, ya que hablamos de “tono”, habría que aclarar que el de esta película no puede ser más lejano al de cualquiera de los relatos originales. Todas las escenas se centran en una trama amorosa (cuando Lovecraft JAMÁS incluía este tipo de temas en sus escritos), los extraños Dioses astrales no producen más inquietud que un Belcebú cualesquiera y no se hace el menor intento de recrear la desasosegante demencia que experimentan los protagonistas al acercarse al Mal, locura que muchas veces nos hace plantearnos si su narración es fiable.

Lo peor de todo es que “La herencia Valdemar” aburre. Al menos los primeros cuarenta minutos contienen tal cantidad de tópicos y frases ridículas que es fácil hallar la risa. La sensación que queda es que con una edición más inteligente podrían haberse reducido dos películas malas y largas como un día sin pan, a un solo filme aceptable de duración media. Es decir, que sobran horas de metraje. ¿Existen películas peores? Sí. Pero eso no exime a este triste experimento.

Todos estos fallos son comunes al hablar de un director novel y sería injusto ignorar que se nota mucho esfuerzo. Aunque, llamadme mala persona, pero dudo sobremanera que tras este comienzo (fallido a todos los niveles), nos encontremos un centenar de piezas maestras. Me gustaría poder decir que admiro la valentía de los productores, apoyando un producto que no cuenta con subvenciones, o que me alegra ver como el fantástico sigue haciéndose un hueco en este país. Pero no puedo. No con este resultado final. Una vez finalizada la película, hay un pequeño “teaser” con lo que nos encontraremos en la secuela. Vemos nada menos que al Gran Cthulhu en todo su digital esplendor. Nuestro villano favorito por primera vez en la gran pantalla. ¿Por qué Cthulhu y no otro Primigenio más adecuado al universo presentado? Obviamente, por que es el más famoso. Y por que la gente que ha hecho la película conoce a estos personajes por el juego de rol de Chaosium y no como entidades pertenecientes a la obra de un genio del terror. Además, se promete un nuevo cameo: en la película aparecerá físicamente el mismísimo H.P. Lovecraft. Al parecer, interpretado por un gallego de pintoresco acento. Perdón… ¿alguien ha llamado al circo volador de los Monty Pyhton?

Aclaro que sí recomendaría el visionado de esta segunda parte (se espera su estreno en otoño) aunque sólo sea para comprobar si, verdaderamente, se cuenta una maldita historia. En fin, aquí tenemos otro despropósito más que engrosa la larga y triste lista de chorradas supuestamente basadas en Lovecraft. Curiosamente, en España somos auténticos expertos: primero fue Juan Piquer Simón con “La mansión de Cthulhu”, más adelante Stara Gordon con “Dagon” (con la última interpretación de Paco Rabal) y ahora tenemos esta “Herencia Valdemar” que, aunque renuncia al gore y carece del ritmo de sus predecesoras, conserva el resto de elementos característicos de este divertido subgénero.

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10 Respuestas a “LA HERENCIA VALDEMAR

  1. Jopé, qué bajón, con lo que prometía la introducción y el chasco que se lleva uno con la crítica… Gracias, en cualquier caso, por la advertencia.
    Saludos.

  2. Vaya chasco Mari Luz, yo que me las prometia felices, en fin pilarin que le vamos hacer pa cagal la

  3. En cuanto ví los anuncios por la tele, lo dije: Ya van a desgraciarnos a Lovecraft.
    En fin, gracias por tu crítica, ese sufrimiento que me ahorro.

  4. Gracias por vuestro comentario. La rueda de prensa la tengo ahí muerta de risa, por eso de que tengo los medios técnicos algo cascados y una falta total de tiempo. A ver si puedo colgarla pronto (aunque advierto que nadie dice NADA relevante, como pasa en la peli).

    ¡A videodromear por el mundo!

  5. Estoy en desacuerdo con la crítica (siempre desde el respeto) pero creo que la película es mucho más de lo que Enrique Dueñas nos cuenta. La puesta en escena es muy buena y la historia pese a que queda abierta de forma abrupta si que engancha. La película se me hizo corta. En definitiva que me gustó 7/10

  6. Pues a mi me pasa cmo a Jezabel, que tenía ghanas de verla, pensaba que se podía haber hecho algo más interesante, pero tras leer a Kike como que me guardo los euros, y si la veo será compartiendo con algún internauta, pero creo que ni alquilándola.

  7. Lo triste es que el filme ha sido un fracaso comercial tan brutal (y en mi opinión, merecido) que es posible que la segunda parte nunca se estrene… y esa sí podía ser interesante, aunque sólo fuera por ver a Cthulhu cargándose galicia.

  8. Si hubiese leído esta crítica antes de ir al cine me hubiese ahorrado las pelas… Cierto es que yo no sería tan dura, pero mucha razón no le falta… Menuda forma de cortar la peli!!! va a pagar por la segunda parte su madre!!!

  9. Lo siento mi estimada Aluravil. Bueno, por lo menos ya nos ha conocido. Ahora a ver En tierra hostil o Celda 211, por ejemplo.

  10. Pingback: LA SOMBRA PROHIBIDA | VIDEODROMO

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