VINCERE

Esta semana de inicio de hastío estival poblada de tonterías perrunas y humor muy casposo quiero destacar un largometraje que se convirtió en una de las sorpresas del último Festival de Cannes, “VINCERE” ha sido además recientemente la película más galardonada del año en Italia en los Premios Donatello. Su victoria en hasta 8 categorías (Mejor Director, Mejor Fotografía, Mejor Vestuario, Mejor Dirección Artística, Mejor Montaje, Mejor Maquillaje, Mejor Peluquería y Mejores Efectos Especiales) junto con las sensacionales críticas a nivel internacional que coinciden tanto en el espléndido trabajo de Marco Bellocchio como en el de sus intérpretes protagonistas (Giovanna Mezzogiorno y Filippo Timi), la confirman ya como una de las películas independientes de la temporada. Sé que se estrenó la semana pasada, pero Mr. Lombreeze estaba de vacaciones así que hemos esperado siete días más y por fin podréis leer esta sesión doble, que para mí ha sido todo un honor compartir Word con este bloguero inteligente y que posee muy buen gusto, por eso estar en su blogroll es un alto honor. Tras las presentaciones ha llegado el momento de meternos en harina, así que aquí da comienzo esta sesión doble.

No podemos vencer, sin acción.
Benito Mussolini

¡Viva la Republica!  ¡Viva el socialismo!
Benito Mussolini

La Revolución es una idea aprobada con bayoneta.
Benito Mussolini.

SINOPSIS:

Hay un secreto en la vida de Mussolini. Una mujer y un hijo, Benito Albino, que nació, fue reconocido y después negado. El secreto tiene un nombre: Ida Dalser. Es una página oscura de la historia ignorada en la biografía oficial del Duce. Cuando Ida se encuentra con Mussolini en Milán, éste es editor de Avanti! y un socialista ferviente que planea guiar a las masas hacia un futuro anticlerical, antimonárquico y socialmente emancipado. Ida ya había tenido un fugaz encuentro con él en Trento, y había quedado fascinada. Ella cree realmente en él y en sus ideas. Para financiar Il Popolo d’Italia, un periódico que él ha fundado y núcleo del futuro Partido Fascista, Ida vende todo lo que tiene. Al estallar la Primera Guerra Mundial, Benito Mussolini se alista en el ejército y desaparece. Cuando Ida vuelve a encontrarle está en un hospital militar cuidado por Rachele, con la que se acaba de casar. Ida arremete furiosamente contra su rival, exigiendo sus derechos como verdadera esposa de Mussolini y madre de su hijo. Es expulsada por la fuerza.

ARGUMENTO:

Sorprendente. Un episodio oscuro de la oscura biografía del dictador Benito Mussolini recientemente descubierto gracias a las investigaciones de dos periodistas norteamericanos de origen italiano. Un tenebroso ejemplo de lo que puede significar vivir bajo una dictadura, tanto peor si es de corte personalista, caudillista. Otro necesario recordatorio de cuan cerca estamos en el tiempo de la barbarie que supuso el triunfo político en la Vieja (¿y sabia?) Europa de personajes tan siniestros como Hitler, Stalin, Franco o Mussolini. Una gran catástrofe histórica que, -como pasa en el cine de catástrofes de barcos que se hunden o rascacielos flameantes-, adquiere un tono trágico cuando se baja al detalle del sufrimiento personal de los desdichados que tienen que sufrirla. La biografía de la protagonista, Ida Dalser, amante y madre de un bastardo de Mussolini, nos sirve para intentar comprender qué sucedió en nuestro amado continente para que se permitiera el ascenso al poder de estos energúmenos. Al guión, obra del director Marco Bellochio y de una colaborada habitual en su películas, Daniela Ceselli, se le puede poner, si acaso, un “pero”, que no es otro que la necesidad que tiene el espectador que se sienta a ver Vincere de poseer un mínimo conocimiento de Historia del s. XX para alcanzar a comprender con más claridad el entorno en el que se mueven los personajes.

Es fascinante el argumento. Estamos ante todo un dramón historicista, me siento muy tentado de escribirlo en mayúsculas. Esta amarga historia de amor esconde toda una lección de historia de Italia contemporánea, del nacimiento de uno de sus momentos más oscuros de la vieja Europa, que parece que nunca aprende. De cómo las palabras comenzaron a perder significados, de cómo el socialismo se transformó en fascismo. A pesar de que había leído hace cosa de un mes un post escrito por Mr Lombreeze sobre esta película me sorprendió el argumento. No me la imaginaba así. Bellochio consigue transformar el género biopic. No estamos ante una biografía al uso, es mucho más. Me sorprendió mucho los paralelismos argumentales que establece entre las figuras de Ida y Benito con la Virgen María y Jesús.

SECUENCIA

Hay varias que me gustan mucho, pero creo que me voy a quedar con la que yo considero que es muy definitoria de los dos personajes principales de la película: Benito Mussolini e Ida Dalser. Es la escena en la que ambos amantes, sentados al atardecer en un banco de un parque, hacen sendas declaraciones de intenciones de dos maneras significativamente opuestas. Mientras el joven Mussolini, (enardecido por un debate en la sede del partido socialista italiano sobre la conveniencia de la intervención de Italia en la Primera Guerra Mundial), expone vehementemente a Ida Dalser, (o, en realidad, a un invisible anfiteatro lleno de futuros seguidores), la misión para la que él cree que está llamado. Una misión cuyos logros superarán incluso a los de Napoleón (!). Ida Dalser, por su parte, asiste callada al torrente de toda esta incontenible verborrea propia de un iluminado. Silente, ella escucha las palabras de su amado Benito y todavía encuentra tiempo para percatarse de que Benito M. lleva el cordón de un zapato desabrochado por lo que se inclina a abrochárselo. El fervor político es ruidoso, abrupto. El amoroso es suave, casi un susurro. Dos manifestaciones febriles opuestas, pero igual de intensas. Ambos personajes tienen algo en común: están apasionadamente enamorados de Mussolini; Benito de la figura del futuro Duce que va tomando forma en su mente, mientras que Ida lo está del hombre, del ardiente amante. La fotografía nocturna de esta secuencia es bellísima y los rostros de los dos actores son dos lecciones de interpretación.

El film está plagado de grandes secuencias. Por mi parte os destaco la que para mí resume el espíritu del largometraje. Ese momento en el que el hijo bastardo del presidente italiano está imitando a su padre y está en un lugar que no quiero desvelar porque forma parte del final de metraje y no me lo esperaba. Resume tanto el tono como la gran interpretación del actor Filippo Timi que hace dos personajes. Para mí ha sido todo un descubriendo todo el elenco del reparto pero Timi y Mezzogiorno están formidables.

EL PLANO
 Tengo que señalar tres que me gustaron mucho. El primero es ése en el que Mussolini asiste a un duelo de honor con el fondo de unas altas chimeneas humeantes pertenecientes a una fábrica de alguna industria pesada. Además de la belleza de su composición posee todo el simbolismo del cambio de siglo en el que conviven costumbres arcaicas con la modernidad que suponen las nuevas fábricas de comienzos del siglo XX. El segundo plano es el plano general que muestra el hospital en el que está convaleciente Benito Mussolini, (herido en la Primera Guerra Mundial), mientras proyectan, en el techo, para distracción de los enfermos, una película sobre la Pasión de Jesucristo. La composición del plano es estupenda. El tercer plano es aquel en que vemos a la protagonista, Ida Dalser, encaramada por la noche en la verja de un manicomio mientras nieva. Un plano forzadamente hiperrealista que, además de ser precioso, se puede entender como una metáfora del estado mental de Ida.

 No me extraña nada que mi compañero de esta sesión doble haya destacado tres planos, es que se pueden destacar muchos más. Destaco el plano en el que podemos apreciar el arte de las vanguardias, tanto en la pintura como de la cartelería. Es una composición fotografiada en blanco y negro y lo sobre pone con aviones dibujados en blanco típicos de las cartelerías de propaganda de la II Guerra Mundial, y en la imagen de fondo podemos apreciar las industrias tan típicas de las pinturas del constructivismo ruso. Con ello denota el tono de izquierdas del film. Pero lo mejor es que toda esta composición de imagen le pone de fondo la música de Philip Glass. Impresionante.

EL PERSONAJE:
Sería injusto no reconocer el papelón que hace el actor italiano Filippo Timi interpretando a Mussolini, pero me parece evidente que Vincere es la película de la actriz Giovanna Mezzogiorno, (guapísima, por cierto). Es la película de Ida Dalser que, al final del film mira a la cámara sin decir una palabra. Mira al espectador de una forma sorprendente y seguro que interpretable por cada uno de nosotros de maneras puede que muy diferentes.  A mí lo que su personaje me dijo al mirarme a los ojos fue algo así como: “¿ves el horror que es vivir bajo una dictadura?, ¿sientes el miedo que se instala en el hombre cuando pierde su libertad?, pero yo no me rendí, nunca me rendí: el amor es más fuerte que el miedo, aunque ambos sentimientos caminan por un sendero que bordea el precipicio de la locura”.

No quiero repetirme, y sería fácil que los dos destacáramos al personaje interpretado por Filippo Timi, me refiero a Mussolini. Por ese motivo, también me quedo con el personaje de Ida Dalser, es el eje vertebrador de la película. Ya sabéis que toda heroína debe tener un malvado de altura. Esa es la relación entre Dalser y Mussolini. Es un personaje que despierta en el espectador una enorme sensación de impotencia, porque quieres ayudarla en todo momento. Mezzogiorno compone un personaje sumamente conmovedor, uno de esos que una actriz mataría por interpretarlo. Y lo mejor es que sabe darle en compañía de Bellochio del tono justo, no caen en lo lacrimógeno, pero te cogerán el corazón y te lo exprimirán.

LO MEJOR
Muchas cosas son buenas en este bellísimo trabajo de Marco Bellocchio. Las actuaciones, el diseño de producción y los dos tonos narrativos de la película que en su primera parte inserta muchos planos y secuencias de estilo documental, (además de imágenes de archivo) y que, en su segunda mitad, se transforma en un auténtico melodrama de ópera, reflejando así, de manera muy acertada, las dos intenciones argumentales: la introducción histórica para contar el nacimiento y auge del fascismo italiano y la tragedia personal de Ida Dalser, víctima, por partida doble de un dictador que la mantuvo encarcelada física y espiritualmente. En esta segunda parte, el aria más hermosa de la soprano de esta ópera de Marco Bellocchio es el momento en el que la cámara nos muestra, en primer plano, el desconsolado rostro de Giovanna Mezzogiorno cuando su personaje, Ida Dalser, asiste impotente a un examen siquiátrico que no es sino una nueva condena y un desalmado teatro de la Ciencia al servicio del Estado. Como buen melómano que soy tengo que destacar la excelente banda sonora de Carlo Crivelli cuyo tema principal podría haber sido parte de una obertura o preludio de una ópera de Verdi o Puccini. Crivelli homenajea también la música impresionista de Ravel e incluso los experimentos futuristas de Russolo o Pratella. Sobresaliente para el brillante prólogo y epílogo que nos cuenta el famoso episodio del desafío que supuso la demostración práctica de Mussolini de la no existencia de Dios. (“Dios, si existes, mátame en cinco minutos”).

Me ha parecido una maravilla de largometraje. Un film imprescindible. Son 128 minutos intensos, donde no hay descanso para la retina ni para el tímpano. Uno a veces tiene la sensación de que Bellochio ha creado una ópera, la vida de Ida Dalser bien podría haber protagonizado un desgarrador dramón operístico. Todas las referencias a las vanguardias artísticas (futurismo, constructivismo, dadaísmo), pero en un tour de force, Bellochio además le imprime en algunos momentos una patina de expresionismo alemán al metraje, y donde el espectador encontrará múltiples referencias y homenajes al cine mudo, destacando el que hace a Charles Chaplin y su famosa película “El chico”. Pero hay más, Bellochio construye imágenes de gran potencia y contundencia como el bombardeo en la galería mientras Ida Dalser va con el carrito y su hijo, todo un homenaje a Einsestein. Por todo ello, estamos ante una de las propuestas más sugerentes de la cartelera y de obligado visionado, como siempre en pantalla grande, porque ya sé que se ha estrenado con un reducido número de copias, pero allá donde la pongan os recomendamos que vayáis a verla en pantalla grande porque está pensada para ese formato. Es una película que os dejará tirados en la butaca, es una experiencia real que hay que disfrutarla.

LO PEOR:
Me cuesta encontrarle fallos importantes a esta película, pero hay una segunda escena de sexo que encuentro reiterativa y señalaría que el final no deja demasiado claro cómo terminaron sus días Ida Dalser y su bastardo Benito Albino Dalser – Mussolini.

 Lo siento pero disiento de mi compañero de crítica, creo que queda claro el destino de todos los personajes. A mi la película se me pasó en un suspiro, posee mucha tensión dramática, no tiene nada malo. Eso creo que es lo mejor que se puede decir para destacar este largometraje. Estamos ante CINE, sí con mayúsculas. Sin temor a equivocarme estamos ante una de las mejores películas italianas del año.

CALIFICACIÓN:
 Por el momento, sigue siendo la mejor película que yo he visto en 2010. Así que para ella va este 9.

 Con “Canino”que ya la he visto de nuevo, es de lo mejorcito de este año, sin dudarlo. Así que se merece un 9.

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9 Respuestas a “VINCERE

  1. Caray dan ganas de salir corriendo a comprar la entrada del cine. Ya os contare cuando la vea, mientras un saludo gorso y felicidades a los 2 por este post tan bien construido.

  2. Alfie-Lombreeze, les felicito por este post. No he visto la película pero me han entrado unas ganas bárbaras. No podía ser de otra forma con vuestras palabras.

  3. Lo primero dar la bienvenida oficial a esta santa casa a mi estimado compañero de fatigas de Cineuá, Marcos Callau. He de reconocer que ha merecido la pena la espera por poder hacer una sesión doble con Mr. Lombreeze, y sobre todo que haya sido con un peliculón de los que hacen época. Así que bienvenido una vez más al Videodromo.
    Mi estimada cinéfila con lo sentida que suele ser usted con determinados temas le sugiero una cajita de pañuelitos de papel porque todavía un servidor le resuenan los tímpanos del berinche que se pilló usted con “Frances”. Esto va del mismo palo.

  4. Excelente colaboración!!! Qué dos cracks! La verdad es que si coinciden, Vincere se convierte en un must see.

    1 saludo!

  5. Yo estoy desencantado de los presuntos bombazos del cine italiano reciente (no me gustaron ni “Il divo”, ni “Gomorra” ni “Romanzo criminale” ni “Baarìa” ni nada por el estilo), ni tampoco me ha entusiasmado “Yo soy el amor”, así que pasé de ésta. Quizá vuelva sobre mis pasos después de leeros.
    Saludos.

  6. Muchas gracias mi estimado Redrum, la verdad es que ha sido un placer. Y sí, es un must see tnato para usted como para 39 escalones. Venga, que la película merece la pena, de veras mi estimado 39 escalones. Mire voy a hacer un trato con usted, si no le gusta le devuelvo yo el dinero de la entrada cuando le vea.

  7. No creo que nadie que disfrute del cine se arrepienta de ver este peliculón.
    Un placer colaborar con ud. amigo Alfie. Y a su disposición quedo para planes futuros.

  8. El placer ha sido todo mío, de veras, y espero que podamos repetir de nuevo mi estimado Mr Lombreeze

  9. Pingback: LAS CARTAS DE IDA DALSER Y BENITO MUSSOLINI « VIDEODROMO

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