Fernando Savater en el Congreso Bond

En el cuarto día de la XXXII Mostra de Valencia llegó con puntualidad británica el espía más famoso del universo y el único con licencia para matar, me refiero al James Bond, que durante los próximos tres días se le va a celebrar el Congreso Internacional de James Bond: BOND ante el espejo. Alfredo Lujan fue el encargado de presentarlo, así como la primera ponencia titulada “El Hombre tranquilo” impartida por el filósofo y autor Fernando Savater. Y una vez más, para todos los que no os habéis podido desplazar hasta la Casa de Correos en la plaza del Ayuntamiento os dejo con un resumen de su curiosa visión de la cosmología bondiana.

“El Hombre tranquilo” por Fernando Savater.

El título de la ponencia es obvio porque es intranquilo profesionalmente. La principal novedad en la figura de este espía es la introducción de la velocidad, me refiero más al Bond cinematográfico. Introduce la celeridad en el mundo del espionaje, pero si os fijáis en la realidad espía poco. La postilla “Licencia para matar” lo dice todo, es un ejecutor. Y eso lo hace con todo un despliegue de artilugios. Le dura todo poco, se me te en la cama con una mujer y acaban matándola antes de que haga nada con ella. Es un personaje de paso.

Cabe preguntarse ¿por qué nos gusta tanto sus películas? Tengo un amigo que vivía en Suiza. Allí fue donde leí mi primera novela de este personaje. Mi primer Bond fue narrativo, que es totalmente distinto al cinematográfico. El Bond de las novelas es más dramático, más trágico, con una especie de estoicismo. En algunas novelas, inclusive, acaba aceptando la muerte. Bond tenía una novedad, era el primer héroe aventurero, pero no era un personaje romántico, que actúa por desprendimiento, con generosidad y caballerosidad. Todo lo contrario, es cínico, brutal, es antiromántico. Hoy no nos sorprende, pero en su momento, fue un héroe que despertaba dudas morales. Era un personaje inmoral. Es el primer protagonista o el primer héroe que admirabamos por sus ventajas pero no por sus virtudes. Es decir, vive rodeado de lujo, con capacidad para usar artilugios complicados y rodeado de mujeres. Pero lo que es no, su cinismo o humor negro, por ejemplo. La identificación con el héroe es por las ventajas y no por carácter.

Los gadgets que usaba ahora están a nuestra disposición. Por otra parte, el Bond cinematográfico aparece en plena guerra fría pero sin el lenguaje propio del momento. Son historias con características que muestran la extravagancia del poder. No quieren el poder para cosas comprensibles, es para obtener cosas extrañas o vacuas. El único poder que les atrae es el poder por las cosas extrañas, como los grandes Césares, de la antigua Roma, o como los niños pequeños. Los malos de Bond son como niños y no están dentro de las luchas geoestratégicas de la época.

James Bond a pesar de que se va transformado, envejece mal. La novedad se ha perdido, su cinismo está a la orden del día. Se ha convertido en algo corriente. No sentimos ninguna nostalgia hacia la época de la Guerra Fría, a diferencia de Sherlock Colmes y el mundo victoriano, por ejemplo. El mundo de Bond no lo es. Queremos traer sus habilidades a nuestra época. El cambio más evidente que ha sufrido son los protagonistas, los actores que lo han encarnado. Hasta llegar al más desconcertante que es Daniel Craig que se mimetiza con los espías rusos, actúa igual. El humor dentro de la saga Bond es una constante. Se debe a que Brocolli poseía un gran sentido del humor. Siempre hay un punto que hace que no te lo tomes demasiado en serio. La propia brutalidad se contrapone con el humor y hace que nos quedemos con la conciencia tranquila.

Me surge la duda qué puede pensar, hoy en día, un veinteañero sobre lo qué nos atraía del personaje. Bond es un héroe acaparador, que chupa plano, que se queda con todas las chicas de la película, es el héroe del consumo virulento. Lo consume todo, alcohol, mujeres, gadgets, coches, ese el mundo que queríamos todos en aquel momento. Ese es el mundo que tenemos hoy en día. No tengo ni idea de cual será el mundo futuro de James Bond y si al final morirá, y terminará por desaparecer o qué transformaciones sufrirá. Todos en la actualidad somos más malos que él.

Ahora un largometraje Bond es garantía de espectacularidad, pero no porque el personaje funcione. A pesar de que son películas taquilleras, es una más. Antes eran un suceso. Se hablaba de ello como un gran evento. Sinceramente, creo que no le queda mucho.

Mi James Bond favorito es Sean Connery y me encantó la película de “Agente 007 contra el doctor No”. La salida de Ursula Andress en bikini de la playa. La gente ya no sabe porqué se llamaba así a la prenda.,  su nombre se debe al atolón de bikini y no a que sea una prenda que consta de dos partes, la de arriba y la de abajo. Una de las películas más redondas es “Desde Rusia con amor”.

Me cuesta decir que Bond esté muerto. Creo que su fórmula está acabada, pero no en su espectacularidad. Una película Bond antes era inconfundible, hoy hay cincuenta tan espectaculares como ellas.

El espíritu Bond era un precursor, así lo vimos en su momento, era un preludio al mundo actual, de la postura despiadada del éxito a cualquier precio. Y eso ahora lo vemos en cualquier sitio que miremos. Si aparece alguien romántico siempre sospecharemos de él, nadie se cree que eso sea espontáneo o que se pueda actuar de forma altruista.

La figura de Bond es profética y también es verdad que se ha quedado en los actores. La mujer Bond ha contribuido a tapar la figura de Bond como héroe. Puede que haya salido ganando, ha pasado de ser un objeto a ser un reflejo de la mujer moderna. Chocaba y rompía con la heroína del momento.

En la actualidad, Bond cinematográficamente hablando tiene que luchar contra los héroes de cómic, que se han hecho con la producción industrial. Se ha buscado y se han hecho críticas a Hergé  por los argumentos de Tintín. Es curioso que Hergé  tenía un amigo colaboracionista y que atropella el mundo de las convenciones. Ahora solo quedan dos salidas: el cómic, el superhéroe, o bien volvemos a los espías de John Le Carré. Es decir, o te vas a superhéroe o te quedas en la gama humana, porque con los CGI puedes hacer lo que quieras y antes nos sorprendía todo. En cambio, ahora estamos hartos de los excesos, y nos pasa lo que le pasaba a Cecil B de Mille que opinaba que para él la película debe comenzar en un terremoto e ir para arriba.

Hay dos tipos de personajes, los de carácter y los de destino. Los de carácter son los que siempre hacen lo mismo, como por ejemplo Sherlock Holmes, pero los de destino tienen una trayectoria, es decir, tiene un principio, un transito y un desenlace. Bond es de destino. Por eso lo difícil es mantenerle vigente en esas virtudes y defectos.

En un seminario que coincidí con Umberto Ecco daba la casualidad que saltó la noticia que  Sean Connery encarnará a Guillermo de Baskerville cuando llevaron al cine “El nombre de la rosa”. Al autor de la novela, en aquel momento, le parecía una provocación. A él le pareció un horror que fuera Connery el personaje principal. Bond será eterno en la medida de que alguien piense en él.

La novela introduce en la vida burguesa el romance, el concepto de aventura, y que ahora no posee el mismo significado de antaño. La novela moderna nos cuenta como nos adaptamos a la sociedad actual. Antes era más una tradición, hoy no lo tengo claro. Antes la expectativa era importante, hoy me temo que no tanto. Para los aficionados puede que sí. Hoy la industria cinematográfica  te puede dar más cosas.

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