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Crítica «El código Da Vinci»


Ha llegado, por fin a Berzosa del Campo, el flins ese que tu querías que viera, “EL CÓDIGO DA VINCI”. Aquí se ha estrenado sin novedades, eso si, no ha ido ni el cura ni las monjitas del convento, pero estaba abarrotado el cine. Anque yo creo que estos americanos tan un poco locos. No hay quien se la crea, pero me ha gustao, poque el libro me lo regalaron para mi cumpleaños y me pareció un tostón, como las novelas de Estefanía, esas de tiros, no hay nada, ¡que buenas eran!.
Mi sobrino se empeña en que les cuente siempre de que va la película, en primer lugar. Pos es un tio mu listo, de esos que parecen haber ido a la Complutense que se dedica a descifrar dibujitos. Que se encuentra con una francesa en París en un museo mu famoso po que han matado a un amigo suyo. Este, que estaba un poco atolondrado en sus últimos momentos, porque mira que desnudarse mientras se muere to pa que to el mundo le vea sus inmundicias, es uno de esos que en la ciudad llamáis exhibicionista, pero debía tar fatá po que se pinta cosas en el pecho con su sangre y le escribe quien es el asesino, con tinta invisible. Pos asin empieza el Código.
Esta me recuerda mucho a esa del matemático, porque el Hanks pone la misma cara lelo que el Crou, el que hizo de romano. Ahora que me enrecuerdo, la hizo el mismo director, y se nota. También sale esa gabacha que tanto te gusta, la Amelia, la de los pollos, que buena ta la jodía, que ojazos, y como conduce, es una fiera, va marcha atrás durante cinco o diez minutos. Además, no se lo digas a nadie, pero a mi me da que es más lista que el Hanks, que parecía no esterarse de que iba la historia.
Los malos son un cura que parecía que se le había caído un cubo de harina y de mirada un tanto extraña, que sacaba el látigo y el cilicio, sin que fuera semana santa, a mi me da que era un poco raro el crío, y desde luego parecía pasárselo mu bien. Luego un obispo de esos del Opus, es que como son y un tercer malo, tan malo que repite en el papel, poke a mi me da que es el mismo que el de flins ese de niños raros, que son mu fuertes, y reparten muchos mamporros, si, hombre, XMEN. Pos lo hace mu bien. El mejor de toos.
La música y los efectos especiales que güenos, como me han gustao, salían los planetas, las letras, que espectacular. En fin se despide tu Tío Bartolo, que te quiere más que la Amelia al queso.

EN PANTALLA GRANDE

Como era de imaginar, La Criosette, ayer abucheo la adaptación cinematográfica del famoso Código Da Vinci, así que si tienes 6 euros y te quieres flagelar la neurona ante un Tom Hanks que parece un zombie, pagar mañana viernes la entrada y problema resuelto.
Pero en el subsconciente del público quedan adaptaciones a la gran pantalla, que incluso algunas consiguen llegar a ser películas de culto, como en el caso de, «EL SILENCIO DE LOS CORDEROS» escrito por Thomas Harris, a pesar de quedarse bastantes cosas en el tintero, Hopkins se hace con un personaje dándole carne y hueso, para pasar a la posteridad de la iconografía cinéfila.

El siguiente peso pesado es Connery que dió vida a Guillermo de Baskerville en «EL NOMBRE DE LA ROSA», en una adaptación que sorprendió a la mayoría de los lectores de ese gran libro de Umberto Eco, pero le vió filón a lo de las adaptaciones de best sellers y no le fue tan bien con la adaptación de Philip Noyce hizo de «LA CASA RUSIA» sobre un relato de John Le Carre.

Una de las novelas que supuso una revelación dentro de la literatura contemporánea norteamericana fue «AMERICAN PSYCHO» del niño rebelde neoyorkino, Brett Easton Ellis, que fue llevada a la gran pantalla por una de las reinas indies del cine norteamericano Mary Harron, en medio de una vorágine de noticas, que si Patrick Bateman tendría las facciones de Leonardo di Caprio, noticias que le ponían a más de uno los pelos de punta, pero su directora fue lista y fue Christian Bale quien se llevó el gato al agua.

Otra de las adaptaciones literarias que pasarán a la posteridad como obra de culto es «EL SEÑOR DE LOS ANILLOS», que lo consiguieron a la segunda, dado que hubo un intento en el campo de la animación por Ralph Bakshi en 1978, pero hubo que esperar a que Peter Jackson se metiera hasta las orejas en la obra magna de Tolkien, para adaptar la trilogía completa con gran éxito de crítica y público.
Diferente es el caso de la adaptación del particular universo que Frank Herbert describía en «DUNE», que pasó de mano en mano por medio Hollywood hasta que fue Lynch, quien tuvo el coraje sufiente para hacerse con el proyecto y llevarlo a buen puerto. Pero en un principio la crítica y público no la respaldaron, tuvo que ser como siempre el tiempo, que pone las cosas en su sitio, al convertirse en la película de vídeo más vendida, pasando a entrar en el reino de las películas de culto, a tal punto, que la productora hizo una versión extendida, de la que Lynch no quiere saber nada.

Igual suerte corrió la adaptación del clásico contemporáneo «Sueñan los androides con ovejas eléctricas» del esquizo Philip K Dick, bajo el título «BLADE RUNNER» , que tuvo que esperar a que una legión de fans la convirtieran en película de culto.