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SEXO EN NUEVA YORK 2

Amigos y fans de la mítica serie de televisión “Sexo en Nueva York”, esta semana estáis de suerte porque se estrena en nuestro país la segunda entrega de la franquicia cinematográfica. Con motivo de la festividad del Corpus Christi en Madrid, Sevilla, Granada y Toledo se adelantará el evento al jueves 3 de junio. El resto de ciudades mantendrán la fecha de estreno en el viernes 4 de junio. Como en la primera parte, Michael Patrick King, vuelve a dirigir y guionizar las nuevas aventuras de las chicas más famosas de la Gran Manzana. Os recuerdo para los más despistados que la serie de televisión fue creada por Darren Star, basándose en los personajes de la novela de Candace Bushnell.  La película está protagonizada en sus principales papeles por Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, Kristin Davis y Cynthia Nixon, con John Corbett y Chris Noth, que se vuelven a meter en la piel de estos famosos personajes televisivos. Nadie mejor que nuestra colaboradora Cantal Ceña, por sus amplios conocimientos en el campo de la moda y por ser fan del producto catódico, para acudir al pase de prensa y cubrir este evento cinematográfico que no deja de tener cierta dosis de diversión, moda y amistad.

 

La experiencia que he vivido con Sexo en Nueva York 2 ha sido la misma que leyendo un número de la revista Vogue. Las dos tienen una portada inmejorable, atractiva, que te entra por los ojos y te hace desear conocer el contenido. De hecho, creo que todas (y todos, que los hay) las fans de Sexo en Nueva York, desde que nos enteramos de que había una segunda parte estábamos como locas por verla. El nivel estaba alto, la primera película no defraudó. Así que cuando veía los carteles en las marquesinas o el trailer en You Tube, ya me ponía nerviosa. Bien, pues este “nuevo número”, con Sarah Jessica Parker en la portada ya está en la calle. Y al verlo, me ha pasado lo mismo que me pasa con Vogue: un precioso y perfecto escaparate de glamour, belleza, tendencias y hasta viajes con el que deleitar a la vista, pero un texto (en este caso un argumento) flojo y con poca chicha.

 

Para los que no leéis Vogue, os pondré otro ejemplo. Ha sido como ver una película porno: el argumento es malo, pero merece la pena verla por otros motivos…

Los veinte primeros minutos son buenos. Diálogos rápidos y divertidos, situaciones cómicas con actuación estelar de Liza Minnelli incluida (no tiene desperdicio). Además, según van a apareciendo personajes en escena, la voz en off de Carrie, al más puro estilo de la serie, va contando al espectador cómo conoció a cada una de ellas (me ha parecido curioso, porque esto nunca se ha llegado a contar…) Incluso hay guiños a la serie original. Una prueba para saber si sois verdaderas fans de Sexo en Nueva York: Carrie repite un vestido que ya llevó en alguno de los capítulos, ¿cuál será? Se admiten apuestas. No os quiero picar, pero yo y mis compañeras de fila lo hemos sabido en cuanto lo hemos visto.

Pero según avanza el film se va perdiendo esa chispa y da paso a una historia que no tiene ni pies ni cabeza y que resulta poco interesante, además de poco creíble (dentro de lo increíble…). La película empieza con la boda del gran amigo de Carrie, Standfor Baltch. Carrie y Mr Big llevan dos años de feliz matrimonio, Charlotte ha conseguido formar la familia que siempre había soñado, Miranda ha recuperado la estabilidad y el amor en su matrimonio con Steve y Samantha sigue con su desenfrenada vida sexual de siempre. Pero cada una se da cuenta de que a lo mejor lo que siempre han querido y que ahora tienen no es tan bonito como debería ser. Por eso, todas aceptan entusiasmadas la propuesta de Samantha para irse de viaje a todo lujo por Abu Dhabi.

Aunque a partir de ese momento, el argumento y el guión empiezan a flojear bastante, reconozco que hay un par de escenas dignas de ver. Las dos tienen como protagonistas a Samantha y a un hombre… y hasta aquí puedo leer. Eso sí, como os había dicho, muchas veces los textos de una revista de moda pasan a un segundo lugar, porque lo que realmente quieres ver cuando la abres, es lujo, gente guapa y, sobre todo, MODA. Y de eso hay de sobra. Nunca he disfrutado más con unas escenas tan bonitas y espectaculares, tanto, que parecían producciones hechas por el mismísimo Patrick Demarchelier. Cada escena, podría ser una foto de Vogue a doble página. Un verdadero placer para la vista. Eso sí, no deja de sorprender que para montar en camello o pasear por un zoco alguien se ponga unos zapatos de Christian Louboutin con un tacón de 12 centímetros o una falda de seda hasta el suelo. Pero, haciendo referencia a un capítulo de la serie: “Esto es Vogue”. Y aquí, en cuanto a moda se refiere, todo vale.

El estilismo más espectacular, como siempre ideado por la grandísima Patricia Field. Además, este film cuenta con un atractivo más para todas las amantes de la moda, muchos de los accesorios y prendas de la película se pueden comprar en su página web http://www.patriciafield.com/ Un capítulo aparte merecen los “cameos”. Miley Cyrus y Penélope Cruz. Me sabe mal criticar la actuación de la española, así que sólo diré que la pequeña Hannah Montana ha salido victoriosa de esta batalla.

En definitiva, un producto 100% aspiracional, un regalo con un packaging de lujo que te entra por los ojos aunque su contenido no termine de convencer.

Calificación: 6

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EL ESCRITOR

Esta semana para destacar el estreno del nuevo trabajo del realizador polaco Roman Polanski me he llevado al cine a Mrs Watflech. ¿Quién es? os preguntareís, por expreso deseo de ella prefiere mantenerse en el economato, pero ya sabéis todo blogroll esconde una gran mujer, y el mío esconde a más de una, así que buscar y hayareís porque que regenta un blog muy interesante. Su análisis del filme es muy certero y muy bueno, así que desde aquí mis palabras de elogio hacía ella por su gran labor crítica, así que no voy mantener más la intriga y aquí da comienzo la sesión doble dedicada a…

 

Es como estar casada con Napoleón en Santa Elena
Ruth Lang

Mientras tenga un soplo de vida, lucharé contra el terrorismo
Adam Lang

SINOPSIS:
Un escritor es contratado para escribir la “autobiografía” de Adam Lang, ex primer ministro británico. Pero no es el primero: el escritor que comenzó el trabajo murió en extrañas circunstancias. Lo que al principio parece una gran oportunidad económica, deriva en una peligrosa investigación, cuando descubra información comprometedora que puede suponer un escándalo político internacional. El escritor ya no está a salvo.

ARGUMENTO:
Mrs. Watflech:
Reconozco que no fue el argumento lo que me llamó la atención a la hora de estrenarme con mi amigo Alfie en una de las sesiones dobles de Videodromo, más bien todo lo contrario. Un escritor es contratado como negro para terminar las memorias del ex primer ministro británico Adam Lang, ya que su predecesor muere antes de finalizarlas. A partir de aquí, el escritor se va encontrando con una serie de datos que le llevan a pensar que su antecesor no murió accidentalmente, encontró algo que ahora él pretende descubrir. Así leído, parece la típica película de suspense encuadrada en un marco político de actualidad, como es la guerra de Irak, en la que el escritor descubrirá, a lo largo del metraje, el oscuro pasado del primer ministro. ¡Puf! Otro thriller político, con algo de suspense y final predecible. ¡Pero no! De hecho, nada más llegar a la residencia del ex primer ministro, este es acusado de haber consentido torturas durante la guerra de Irak, motivo por el que va a ser juzgado por el Tribunal de la Haya de Derechos Humanos. ¿Qué fue, entonces, lo que descubrió McAra, su predecesor, y que le llevó a la muerte? Alrededor del eje central de la trama, el secreto que se esconde detrás de la figura de Lang, la película refleja bien la hipocresía que rodea a la Política, lo que se esconde detrás de un dirigente, la artificialidad que precede a esa imagen de verosimilitud que transmiten, en fin, la Política como la representación de un papel que vaya usted a saber quién ha escrito… Y ello, en un ambiente donde todo el mundo parece esconder algo y donde el espectador es capaz de respirar la desconfianza que emana de ese submundo en el que todo está tan calculado, desde un discurso hasta un viaje, pero ¿con qué fin? Asimismo, muestra la forma de vida que lleva un líder de este tipo; una finca enorme en una isla, rodeada de seguridad, una gran casa llena de secretarias, asistentes, guardaespaldas, vigilantes y el servicio es el lugar donde viven el ex primer ministro y su sufrida mujer, Ruth, aislados del mundanal ruido (¿cómo van a saber lo que cuesta un café?). Un paraje que ayuda a esculpir ese ambiente de irrealidad, nos convierte en intrusos, torpes e inseguros (como al protagonista), y contribuye a crear la incómoda atmósfera por la que se desenvuelve el escritor. Eso sí, aprovecha para regalarlos una hermosa fotografía. A pesar del argumento, no olvidemos que quien dirige es Roman Polansky, un dato tan importante para apetecerme acudir a la sesión matinal como la compañía de la que disfruté (viaje en moto incluido).

Alfie: Roman Polanski, por fin, abandona a su inseparable Gérard Brach con el que ha hecho películas un tanto irregulares con ligeras esencias de Hitchcock como es el caso del thriller “Frenético” o dramas tan inverosímiles como “Lunas de hiel”, para poner en pie “The ghost writer”. Para ello se ha lanzado al vacío y ha adaptado el gran éxito de ventas “El poder en la sombra”, escrita por Robert Harris, que también ha participado con el director y guionista del filme en la adaptación del libro a la gran pantalla. El argumento puede sonar a manido, a visto en más de una ocasión. Estamos ante el típico caso de largometraje que en manos de otro director hubiera sido lo peor de la tierra y por supuesto, inaguantable. Lo ha explicado muy bien Mrs. Watflecht, lo que comienza siendo el típico thriller de aromas políticos se transforma en la mano de Polansky en toda una inquietante obra donde nada es lo que parece, nadie es quien dice ser, ni hacen lo que dicen que van a hacer. Es una historia de engaño y traición tanto en el terreno sexual, político o literario. Así pues estamos ante un caso muy cercano a su famosa cinta “Chinatown” firmada por el director checo en 1974. Pero argumentalmente hay más, esta película es heredera de “Defence of the realm” de David Drury. Me encantó también el cinismo en torno a los grandes best seller que se escriben de la noche a la mañana y que aparecen como setas en la Feria del Libro. Maravillosos los diálogos mordaces en boca del negro y del editor.

LA SECUENCIA:
Mrs. Watflech: Indudablemente, la secuencia final. Sin querer revelar nada, la última escena, con esos planos tan cortos, llenos de ritmo y un acompañamiento musical que no podría ser mejor; te va atrapando en un in crescendo y, cuando crees que has llegado al clímax (pero aún no te has recompuesto), Polansky te sacude más hacia arriba, como el maestro que puede llegar a ser, y ya sí, tras el indiscutible subidón, te regala un plano final para que puedas ir descendiendo a un nivel normal de tensión, poco a poco, como una pluma que cae lentamente o como un cigarro después de. El desenlace (o cómo acaba la historia), sin ser nada del otro mundo, está rodado de tal forma que consigue dejarte con la boca abierta, con una sonrisa de plenitud, una onomatopeya, ¡ouau!, pero, también, un cierto aire de desamparo…

Alfie: Sinceramente, parece que estoy copiando a Mrs Watflecht pero también me quedo con ese genial final. Posee la garra y el tempo del final de “Sospechosos habituales” de Bryan Singer. Es formidable la resolución, con homenaje a Stanley Kubrick incluido, no digo el título porque eso es dar más de una pista, es casi un spoiler.

EL PLANO:
Mrs. Watflech:
A parte del plano final, del que os he hablado antes, me gustó mucho cuando el protagonista escapa del ferry al comprobar que le están persiguiendo. El plano refleja muy bien su soledad ante una situación que le viene grande. Es de noche, la estación está vacía, el asfalto húmedo, ni un coche, nadie. Llama, agitado, a su editor y salta el contestador. Se ven luces al fondo, allí habrá gente, pero él está solo.

Alfie: Reconozco que el plano elegido por Mrs Watflech es el mejor, pero a la misma altura está el plano inicial del cadáver de McAra a la deriva en la playa. Ese plano general es muy bueno, con ese día gris, lo dice todo. La soledad del escritor negro, que encima no se le ve la cara, es el sin nombre, al que nunca se le reconocerán los méritos.

EL PERSONAJE:
Mrs. Watflech:
 Definitivamente, él, el escritor, interpretado por Ewan McGregor. Transmite perfectamente la imagen de alguien, no solo ajeno al intríngulis del mundo político, sino indiferente, también, a cualquier ideología (le contratan por eso, precisamente); es torpe, inocente y natural con cada uno de sus gestos, lo que contrasta con ese ambiente que es puro teatro. Consigue que empaticemos con él y que, cuando él vaya, sintamos, como él también, que el resto está ya de vuelta.

Alfie: En primer lugar es injusto tener que elegir uno, porque todos son personajes muy curiosos y están muy bien perfilados. Además, no quiero repetir así que me decanto por Adam Lang. Ese político, perfecto representante de la casta política actual, que no deja de ser una marioneta de los poderes fácticos. Nunca elabora un discurso por si mismo, que hace lo que le mandan. Intenta obtener la frasse adecuada para aparecer en portada. Está maravillosamente interpretado por Pierce Brosnan, que a un servidor le recordó mucho a los dobleces interpretativos desarrollados por el actor en el filme “El sastre de Panamá”. Hay que reconocer que este tipo de papeles los desarrolla son sobriedad y altanería. Pensándolo bien, no consigo encontrar otro actor que le viniera bien este papel.

LO MEJOR:
Mrs. Watflech: ¿Lo mejor de la peli? La peli en sí; cómo consigue, con un argumento tan poco tentador, por lo menos para mí, que me haya gustado tanto y que yo, que soy muy dada a divagar en cuanto puedo, no desconectara en ningún momento. Me gusta cómo, al margen de la trama, aprovecha para hacer una sucinta reflexión sobre el poder, la política y sus líderes. Además, es una película con un gran sentido del humor, donde destacan los irónicos diálogos entre Amelia (la asistente) y el escritor, que proporcionan un inteligente toque de humor negro. Y esa música, tan sugerente, que te envuelve y te deja atrapada en la pantalla, la guinda del pastel.

Alfie: Todo, desde la maravillosa galería de actores secundarios encabezados por el incombustible Eli Wallach, el genial Tom Wilkinson, el siempre estupendo Timothy Hutton, la siempre taciturna Olivia Williams, recordad su papel en “El sexto sentido”, y hasta están bien el irreconocible James Belushi, que da vida al editor John Maddox para vayáis sobre aviso o la ninfómana neoyorquina Kim Cattrall. Pasando por la fotografía de Pawel Edelman que sabe sacarle todo el jugo a los paisajes de Cape Cod o a los de la isla de Nantucket, con esa paleta de grises que pone los pelos de punta. Eso por no hablar de la banda sonora que firma Alexandre Desplat, del que ya hablamos en otra ocasión en Videodromo, con motivo de trabajo para ilustrar la biografía de Coco Chanel. Eso sin olvidarnos de lo Kubrick y Hitchcockniano que le ha quedado este trabajo al señor Polanski, madre mía. Nada más hay que ver esos dos personajes femeninos enfrentados, la mujer y la amante, la morena y la rubia, ambas sostienen a Adam Lang, le necesitan pero le odian a partes iguales. La lucidez y la inteligencia con la que este director filma y monta el guión. Hasta la dirección artística es genial, esa arquitectura fría de hormigçion que esconde al político, y donde se escribirán las memorias.  Hacía muchísimo tiempo que no salía tan entusiasmado de ver una GRAN PELÍCULA. ¡Díos! Esto es CINE. Así que pecado si no acudís a verla.

LO PEOR:
Mrs. Watflech: Peccata minuta: la sospecha inicial del protagonista surge de manera algo forzada; ante un hecho que debiera resultarle casual (te roban un paquete que llevas bajo el brazo, ¿y?), el escritor muestra una suspicacia poco creíble al principio de la trama. Me chirrió.

Alfie: Madre mía, parezco un lorito, pero es cierto, yo le voy a quitar un punto al señor Polanski por ese comienzo tan forzado, ese robo tras salir de ser contratado por Maddox. Pero no pasa nada, dos minutos después estaréis montados en el ferry que os llevará hasta los paisajes de Nantucket y se os habrá olvidado y estaréis subidos en una montaña rusa emocional que nos parará hasta el último grisáceo fotograma.

CALIFICACIÓN:
Mrs. Watflech: 8

Alfie: 9