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Crítica «Inside Job»

Los mercados financieros del mundo se desploman
16 de septiembre de 2008

Las finanzas tomaron el poder y hundieron el país.
Gylfi Zoega – Presidente del Departamento de Económicas en la Universidad de Islandia

Nuestras calificaciones son opiniones.
Miembro de una Agencia de calificación.

En este mundo globalizado las economías están entrelazadas.
Lee Hsien Loong – Actual Primer Ministro de Singapur

“INSIDE JOB” expone la terrible verdad sobre la crisis económica de 2008.  El derrumbe financiero a nivel mundial, ha supuesto más de 20 billones de dólares en pérdidas y, como resultado, millones de personas han perdido sus casas y empleos.  A través de una extensa investigación y de entrevistas con respetados expertos financieros, políticos y periodistas, expone el auge de una industria deshonesta y desvela las corrosivas relaciones que han corrompido a  los políticos, al reglamento regulador y a los académicos. Para hacerlo más asequible y didáctico sus guionistas Chad Beck y Adam Bolt lo estructura en torno a cinco partes: “¿Cómo hemos llegado hasta aquí?”, “La burbuja: 2001-2007”, “La crisis”, “La responsabilidad” y “¿Dónde estamos ahora?”. El esfuerzo de producción ha debido de ser importante porque han entrevistado a mucha gente para ello han tenido que viajar por todo los Estados Unidos saltando a países como Islandia, Inglaterra, Francia, Singapur o China, todo ello para ofrecernos una visión global del problema.

Charles Ferguson, director del film, obtuvo la licenciatura en matemáticas por la Universidad de California, Berkeley, en 1978 y se doctoró en ciencias políticas en el M.I.T. en 1989.  Tras su doctorado, hizo una investigación postdoctoral en el M.I.T. durante tres años, centrándose en las interacciones entre la alta tecnología, la globalización y la política gubernamental, asesorando a menudo a agencias del gobierno, incluyendo a empleados de la Casa Blanca, al Departamento de Defensa y a los Representantes del Comercio de Estados Unidos.  Este californiano ha reallizado este inteligente, impactante y soberbio documental, que se alzó con el Oscar® al mejor documental este año, y que todos podremos ver a partir de este viernes los cines. Lo destaco porque considero obligatorio su visionado. Es más, acudiré este fin de semana a verlo de nuevo porque me perdí los últimos quince minutos de metraje con el fin de poder llegar al visionado de otro horrible producto del que os hablaré próximamente.


Muchos os diréis por qué ir a ver un largometraje como este, cuando estoy harto de problemas cotidianos y de escuchar lo mismo en todos los medios de comunicación. Pues no, todo eso es ruido para que no te enteres de qué ha ocurrido y lo que está pasando en la actualidad, quienes son los verdaderos culpables de todo. Los bancos llevan años intentando desregularizar los marcos legales para hacerse con el poder político, y siento deciros que lo han conseguido, al ver las decisiones que toma un partido de izquierdas en nuestro país. Obviamente este es el documental que muchos no querrían que viéramos, desde el señor Botín a Rato.

Al salir iba en la moto pensando ¿cómo se ha llegado a levantar este proyecto? ¿cómo ha conseguido ver la luz? Y es más, ¿cómo ha conseguido alzarse con el Oscar? Esto habrá incomodado a determinadas élites económicas y políticas. Así que debemos agradecer a Sony España por haber sido tan valiente de haber comprado el film y haberlo distribuido en nuestro país. Personalmente se lo agradezco porque había muchas cosas que desconocía, y me asombró no me duelen prendas reconocerlo. Si os digo que es indispensable es por algo que no quiero desvelaros, porque os dejará alucinados. No a todos, porque tengo lectores como que están muy al día y leen determinados medios, y esto sólo refrendarán sus posturas. Pero para la gran mayoría el continente será novedoso. Un servidor se quedó de piedra al escuchar determinadas cosas sobre este tsunami económico que nos está azotando, y por lo que veo hoy en las noticias, está asolando a nuestros vecinos lusos. Os prometo que a la salida del cine habréis comprendido la naturaleza esencial de este inmenso fraude y las causas fundamentales de esta gran crisis, sólo comparable a la del 29. Pero también os doy mi palabra que alguna brizna de indignación tendréis porque veréis como ninguno de sus responsables han pisado la cárcel y siguen mangoneando y viviendo a cuerpo de rey en sus inmensas mansiones.

Si os apañáis mal con la lengua de Shakespeare esta vez os recomiendo verlo doblado, porque es una auténtica avalancha de datos y de personas, es muy plural. El trabajo de Matt Damon es muy bueno, sabe darle el tono alejándose de editorializar el contenido. Para finalizar sólo un apunte más, como siempre somos la clase trabajadora los que pagamos el pato, unos más que otros, vemos como nuestros derechos humanos, sociales y laborales se hunden en el fango de la economía y política, es triste pero es cierto, lo debemos de saber, porque cerrar los ojos o esconder la cabeza eso significa ser esclavo de la situación, y evidentemente no te da herramientas para luchar.

Calificación: 9

Sólo os digo: el conocimiento os hará libres. Ahora os dejo con el tema de Peter Gabriel que abre este fantástico documental


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INAUGURACIÓN DE LA 8ª MUESTRA SyFy Y CRÍTICA «DESTINO OCULTO»

Anoche arrancaba la 8ª edición de la muestra SyFy con la platea abarrotada de cine Palafox que coreaba “Leti, Leti” mientras las luces se apagaban lentamente. Acto seguido en la pantalla del cine se proyectaba un divertido mensaje en vídeo realizado por Leticia Dolera, porque este año se encuentra rodando una película en Senegal.

Nos lo contó desde su tumbona con una refrescante bebida en mano, con lo que la platea friki reaccionó automáticamente, que andaba más que expectante a que hablara del film griego “Canino”, que por lo visto el año pasado desató los audiocomentarios más jocosos que más de uno guardó en su memoria SyFy. Pero como ella sabe más que los ratones coloraos, espero a la mitad de su mensaje para meter el citado título con lo que la platea cual resorte saltó con la copla que rima y que por no perder la audiencia infantil no repetiré. Lo que nadie puede negar a estas alturas es que anoche quedó claro que la comunión entre Leti y la comunidad friki es única, tras ocho ediciones se conocen muy bien, hasta el punto que había audiocomentarios como “no ha empezado la película y ya lo he gozado”.

Tras todo el cachondeo dio paso a una amiga de esta casa, hablo de Alexandra Jiménez, intentó torear como pudo al Miura que le cedía con todos los honores la actriz catalana. La comunidad friki le apodó automáticamente como “Leti 2”. Así que tras un par de tiras y aflojas con la platea consiguió contar lo que iba a dar de sí esta muestra que ha batido record de medios acreditados tal y como nos contó David Nuñez, Director General de NBC UNiversal Networks.

Tras las presentaciones dio paso la película. La expectación era máxima ante el nuevo trabajo del tandem integrado por el actor  Matt Damon y del guionista George Nolfi, con el que salta a la dirección. Se titula la película de ciencia ficción “DESTINO OCULTO”.

En esta ciudad hay nueve millones de personas. Nunca vas a encontrarla.
El señor Richardson
No importa lo que sientas, importa lo que está escrito.
El señor Richardson
No puedes huir de tu destino.
El señor Thompson.

Se trata de la adaptación del relato corto «Adjustment Team», que podríamos traducir como “Equipo de ajuste”, del norteamericano escritor de ciencia ficción, Philip K. Dick, autor de las novelas en las que se basan “Blade Runner” o “Desafío Total”. El largometraje nos cuenta la historia del carismático político David Norris que está a punto de ser elegido senador pero no lo consigue. Mientras está preparando su discurso de retirada de la política conoce fortuitamente a una preciosa bailarina de ballet contemporáneo llamada Elise Sellas, una mujer diferente a todas las que ha conocido hasta ahora. Tras ese breve encuentro salta la chipa y se da cuenta de que se está enamorando de ella, pero también descubre que unos extraños hacen todo lo posible para impedirlo. David no tarda en entender que debe luchar contra el mismo Destino, los hombres del Departamento de Ajuste usarán todo su poder, que es considerable, para que David y Elise no compartan su vida. Deberá escoger entre dejar que Elise se vaya y seguir el camino predestinado, o arriesgarlo todo desafiando al Destino para estar con ella.

Lo mejor del film tiene que ver con la técnica, así destaca esos falsos planos secuencia digitales de puerta en puerta, tan atractivos como impactantes en los que el protagonista se teletransporta de un lado para otro por la ciudad de Nueva York. Y argumentalmente durante la primera media hora en la que se plantea una trama política conspiranoica más que interesante, o el increíble monólogo del señor Thompson sobre el libre albedrío. Así que lo que podría haber sido una trama político kafkiana se transforma de repente en todo un acaramelado drama sentimental con pinceladas de género que te deja trastocado y con la miel en la boca, que finaliza en la azotea del “Top of the rocks”, con un desenlace que a más de uno de los espectadores españoles le recordará al de “Abre los ojos” de Alejandro Amenábar o su versión norteamericana “Vanilla Sky” de Cameron Crowe. Encima el reputado guionista no da respuestas convincentes al planteamiento inicial, quedando el espectador un tanto desconcertado. Por cierto, a partir de hoy se puede ver en vuestros cines favoritos.

Calificación: 4

VALOR DE LEY-TRUE GRIT

En este mundo se paga por todo. Nada es gratis.
Mattie Ross

Tienes que aprender que no siempre consigues lo que quieres.
Rooster Cogburn

Quiero partir de la base que no soy fan de los westerns. Que mi cultura se debe a los que he visto en la televisión en mi infancia y adolescencia. Casi todos interpretados por el gran John Wayne. La acción de este film tiene lugar en 1870, en una Norteamérica que acaba de sufrir una Guerra Civil. Mattie Ross, a sus 14 años emprende viaje a Fort Smith, Arkansas, decidida a buscar justicia por la muerte de su padre, tiroteado a sangre fría por Tom Chaney, que huye y se adentra en territorio indio. Decidida a seguir a Chaney y hacer que le ahorquen, Mattie le pide ayuda a un cazarecompensas borrachín de gatillo fácil llamado Rooster Cogburn. Pero Chaney es ya el objetivo del parlanchín ranger de Texas LaBoeuf, quien también se propone capturar al asesino y llevarlo a Texas para cobrar una sustanciosa recompensa, lo que hace que los tres choquen por el camino en busca del cobarde forajido.

A los más mayores del lugar este argumento os sonará y no os equivocáis porque lo habéis visto en la tele más de una vez. Los hermanos Joel y Ethan Coen se atreven a realizar por segunda vez en su carrera una versión de un clásico. Esta vez es de 1969, se trata de un western titulado “Valor de ley” realizado por Henry Hathaway, y obviamente interpretado por el eterno vaquero John Wayne, acompañado por unos jovencísimos Dennis Hopper y Robert Duvall. Ethan y Joel Coen son los encargados de adaptar la novela homónima de Charles Portis, publicada por entregas en el “The Saturday Evening Post” en 1968, sin perder un ápice del humor franco, la atrevida narrativa fílmica y la ruda belleza a la que nos tienen tan acostumbrados. Estoy seguro que esta obra hará que estos hermanos de Minneapolis conecten con un público nuevo y mantengan al que ya le venía venerando, entre los que me incluyo. Consiguen realizar una película enternecedora y ruda a partes iguales, salvo el final, que se nota en exceso que el productor ejecutivo es Steven Spielberg, su mano es más larga de lo que pensamos. Para botón de muestra saco el comodín “Poltergeist” firmada por Tobe Hooper, los más veteranos me comprenderéis. Pasa lo mismo en este caso, pero hay una seria diferencia, los Coen poseen una personalidad marcada y forjada largometraje tras largometraje.  A eso debemos sumar que lo hacen desde el respeto más profundo a las reglas y códigos del western. No intentan en ningún momento modernizarlo, eso lo intentaron otros con productos un tanto fallidos. De ahí que esta obra cobre más valor, porque bien podría haberla firmado el mismísimo Clint Eastwood. Esta película está más cercana a “Silverado” de Lawrence Kasdan que con esa modernez llamada Rápida y mortal” dirigida por Sam Raimi.

La gran plusvalía de este film es su gran reparto, los que se atrevan a verla en versión original podrán disfrutar de la bronca y majestuosa voz de Jeff Bridges, que conecta muy bien con el mundo de los Coen, y eso se nota. Compone de una forma verosímil a un borrachin tosco y tuerto pero con un enorme corazón. No hay fisuras en su interpretación. Le acompaña la joven Hailee Steinfeld, que está maravillosa haciendo de adolescente con más coraje que el alcoyano.Y cierra el triangulo de la discordia, el cada día mejor, Matt Damon. Por cierto me costó reconocerle un poco en los primeros planos donde aparece. Repite a las órdenes de los Coen el excelente Josh Brolin, en el papel de forajido cobarde.

Una vez más, los Coen se han rodeado de su habitual equipo con los que levantan una gran puesta en escena, el director de fotografía Roger Deakins o la preciosa banda sonora de genial Carter Burwell. Y como siempre Ethan y Joel firman bajo el pseudónimo de Roderick Jaynes el montaje del film, que no posee ningún tiempo muerto. Este es un film que merece la pena ser visto. Es entrañable, divertido y tosco. Mucho mejor que su anterior obra “Un tipo serio”.

Calificación: 7

Nota: Este largometraje se estrena el próximo viernes 11

MÁS ALLÁ DE LA VIDA

Desde «Origen» en la videoarena no había una sesión doble, así que con motivo del regreso del «tito Clint» a las pantallas animé a mi estimado Eulez, regente del blog «Las historias Eulerianas«, y ferviente seguidor de la filmografía de este excelente director norteamericano para acudir al pase de prensa que se celebró la pasada semana en los cines Proyecciones de Madrid. Este es el resultado, amigos y lectores, que lo disfrutéis.

Dame la mano.
Marie LeLay

Una vida basada en la muerte no es vida.
Billy

SINOPSIS:
“MÁS ALLÁ DE LA VIDA” como se ha traducido en España “HEREAFTER” el nuevo trabajo del director norteamericano Clint Eastwood, nos cuenta la historia de tres personas que están obsesionadas por la mortalidad de formas diferentes. En primer lugar la de  George, un trabajador manual norteamericano que tiene una conexión especial con la vida después de la muerte. En el otro lado del mundo, Marie, una periodista francesa, tiene una experiencia cercana a la muerte que sacude su concepto sobre la realidad. Y cuando Marcus, un escolar londinense, pierde a la persona que estaba más cercana a él, necesita desesperadamente respuestas. Cada uno de ellos en una senda en búsqueda de la verdad, sus vidas se cruzan, cambiadas para siempre por lo que creen que podría o debería existir en la otra vida.

ARGUMENTO:
Esperadísima la nueva peli del “tito Clint”, como le llama Alfie, que después de la poco eastwoodiana Invictus nos sorprende con una historia sobre la vida después de la muerte. Y sí, como es habitual en Clint, la historia es importante, claro, pero al final es una excusa para hablar de otros temas. Por ejemplo, “Million Dollar Baby” no era (sólo) un película sobre boxeo, “Sin Perdón” no (sólo) era una película del oeste y “Gran Torino” no era (sólo) una historia de un viejo amargado, etc. Esta es una película sobre el “más allá”, pues sí, pero no sólo sobre eso.  Centrémonos, que aquí Alfie impone un orden. Argumento ultraresumido: Matt Damon habla con los muertos y su historia se mezcla con la de otras personas que tienen experiencias de un tipo u otro con el “más allá”. De por medio la catástrofe del tsunami de 2004 y los atentados del metro Londres de 2005.

Clint Eastwood para su regreso ha contado con el guionista Peter Morgan, al que todos recordaréis de películas como “El desafío – Frost contra Nixon” o “The Queen (La Reina)”. Es astuto porque intenta crear un limbo argumental en el que la religión no tenga peso y el espectador se debata sobre la posible existencia de una vida más allá de la muerte. No le interesa en ningún momento explorar cómo sería. El resultado es un híbrido entre “Ghost”, “Sin miedo a la vida” de Peter Weir y “El sexto sentido”, en tanto en cuanto George puede ver y hablar con los muertos, y el personaje de Marie LeLay, tras sobrevivir a la catástrofe queda marcada psicológicamente. Será en esta segunda línea argumental donde explore la idea de la conspiración para ocultar la existencia de un más allá, ya que ese personaje es una periodista que busca respuestas a los grandes interrogantes de siempre. Y la tercera, protagonizada por los gemelos británicos sirve para explorar y jugar con los sentimientos de la platea. De esta forma crean un producto en cierta medida atípico para lo que es la filmografía de este director, pero que funciona como un reloj suizo, ya que sorprende con los mecanismos con los que ponen en marcha la narración, aunque puedan quedar forzados los nexos de unión entre los tres protagonistas reales de la trama. Y por supuesto, juega donde Eastwood es el rey, en crear una trama de suspense. Lo malo, que el final puede no sorprenda nada.

LA SECUENCIA:
Creo que es inevitable destacar una y mil veces la escena inicial del tsunami. Es sencillamente impresionante y te deja clavado para el resto de la peli. La única pega que pondría es que es una escena no muy habitual en las películas de Eastwood y más bien parece que se trate de algo más propio de Spielberg que, por cierto, es productor ejecutivo de la cinta.

Entiendo que se haya quedado mi estimado Eulez con ese fascinante arranque a lo Roland Emmerich, que sorprende a todo aquel que no haya visto el trailer, como me pasó a mí. Pero, destacaré otra de las secuencias que es marca de la casa del “tito Clint”, me refiero a la de la clase de cocina, en la que Matt Damon y Bryce Dallas Howard ponen toda la carne en el asador, se dejan llevar por la batuta de Eastwood y crean un momento tan divertido como sensual, tan fascinante como inquietante, porque no sabes dónde irán a parar, y te mantiene en una cierta tensión.

EL PLANO:
Se lo comenté a Alfie durante la película. Hay un plano en donde se ve a Matt Damon sentado en una silla frente a una mesa mientras suenan unas notas de guitarra (¿o era piano?) Es una escena esencialmente eastwoodiana, llena de tristeza, melancolía y soledad. Poesía hecha cine sin pretensiones. Por cierto, qué gran actuación de Damon que da mucho más el pego como persona triste y solitaria que como el victorioso y triunfador capitán de la selección sudafricana de rugby en Invictus.

Otro de los múltiples planos a destacar del film es en la maniquea secuencia de la doctora, porque claro ya se sabe la bata blanca impone; pero abstrayéndonos de ese pequeño dato, los personajes de la doctora Rousseau y la periodista en paro Marie LeLay los ubica con toda la intención del mundo en un plano general en el que de fondo podemos ver las montañas nevadas. Eso es marca de casa, una vez más. La panificación es brutal y exhaustiva porque eso le lleva a poder manejar los sentimientos del respetable con total soltura y con mucha clase, como es habitual en un director de su talla.

EL PERSONAJE:
Matt Damon se ha especializado últimamente en papeles de machote pero no corre riesgo alguno de encasillamiento. Su actuación como psíquico es sobresaliente, y no por hacer muy bien como que habla con los muertos, sino porque consigue desprender soledad y tristeza por los cuatro costados, muchas veces sin decir una sola palabra, solamente a través de la expresión corporal.

Complicada eleccción, porque obviamente no voy a repetir. Me quedo con el de Marcus, ese niño inquieto, que obligado por las circunstancias tiene que hacerse adulto antes de tiempo. Ahí es donde los gemelos McLaren, Frankie y George, se lucen como actores. Están muy bien, y lloran como los ángeles, nada de taparse sobre el otro actor o usar otro tipo de triquiñuela barata. No. Eastwood dice accción, y estos lloran como la Meryl Streep. Te conmueven hassta la médula. Me estaré volviendo un blandengue, pero se me escapó una lagrimilla. Es que es un gran personaje y Eastwood lo usa como un cirujano, sin la menor contemplanción y con suma elegancia.

LO MEJOR:
Como en las mejores películas de Clint (aunque esta no lo sea), lo mejor son las reflexiones que surgen acerca de las relaciones entre las personas y sobre la influencia de nuestro pasado en nuestra vida. Todo esto está presente en esta película. Otro argumento recurrente de Clint también aparece aquí: esas familias que quieren lo mejor para el protagonista cuando en realidad sólo les mueven motivos egoístas. Pero sin duda lo mejor de la película es la clase de Eastwood al rodar una historia, por recrearse en los encuadres, por pintar Londres y París con tanto gusto, por desarrollar los personajes hasta donde haga falta. Lo mejor es poder ver cine de verdad, del bueno, sin pretensiones y estupideces. Auténtico cine del tito Clint, como parece que solo él sabe hacer.

Clint Eastwood es uno de esos directores que llega puntualmente cada año con un nuevo trabajo bajo el brazo. Es de agradecer, porque es de los pocos grandes que quedan de lo que podríamos denominar la vieja escuela, aunque en este film ya se lanza a los CGI con soltura y clase. Coincido con Eulez en que no pasará a la historia como una de sus mejores obras, pero es mejor que su anterior trabajo. Posee lugares comunes al resto de su filmografía como la soledad de los personajes principales o la angustía existencial en la que viven o como bien dice Eulez, la influencia del pasado en sus vidas. Todo os sonará a ya visto, pero lo bueno es que lo hace con clase. Queda claro que es un maestro de la narrativa, que con cuatro tonterías que genera una inquietud de libro.

LO PEOR:
El argumento central de la historia (el “más allá” y todo eso) no parece ser lo más adecuado para dar credibilidad a una historia. Muchas críticas ha tenido la peli debido a este planteamiento ya que en la misma se da por hecho que el “más allá” existe y que hay una especie de conspiración internacional para ocultarlo. En base a esto algunos sueltan lindezas tales como “Clint chochea” y “Clint ya ve a la parca”. No deberíamos descalificar una buena película solo porque trate de un tema extraño, algo que por cierto no es la primera vez que Eastwood hace. El que se lo quiera tomar en serio el tema de la vida después de la muerte, allá él; y el que no lo quiera hacer, que piense que es ficción. Si nos tragamos pelis sobre superhéroes que salvan a la humanidad gracias a poderes sobrenaturales no se cuál es el problema para aceptar que alguien habla con los muertos durante un rato como excusa para disfrutar de una excelente película. Tal vez otro punto donde falla la cinta sea en su duración, posíblemente demasiado larga y lenta. Y digo tal vez, porque a mí no me lo ha parecido, aunque entendería que aquellos que sean menos fanáticos del cine de Eastwood y disfruten menos con ciertos detalles así lo piensen.

Coincido con mi estimado Eulez en que esta historia se puede resumir, que a mi parecer es un poco larga. Trata crear tanto clima que le excede, y se sobreexpone al público, con lo que puede acabar un poco saturado. Que lo moderno entre los criticos jóvenes es vapulearla, quedando en cierta medida una obra un tanto incomprendida, que vaya por delante, no es maravillosa, pero que este hombre se merece todo el respeto del mundo. Se lo ha ganado con las canas y su sobrado buen hacer. Otra de las cosas que no me ha gustado es que no acaba de creerse la trama central, el lado más paranormal de la historia, y prefiere y se refugia en lo más psicológico. Para eso que hubiera apostado por adentrarse en el mundo de Weir, pero como tiene a Spielberg produciendo detrás, la producción queda un tanto blandita.

CALIFICACIÓN:
8 6

GREEN ZONE-DISTRITO PROTEGIDO

¿Sabes qué es lo que está pasando fuera de la zona verde? Es caos.
Martin Brown

¿Crees que por haber entrado en Bagdad la guerra ha acabado? Se equivocan, esto acaba de empezar.
Mohamed Al Rawi

No eres tu el que decide lo que ocurre aquí.
Freddy

“GREEN ZONE” nos adentra en la realidad iraquí, nos traslada al año 2003. El ejército de coalición abanderado por los estadounidenses acaba de ocupar Bagdad. El subteniente Roy Millar y a su equipo de inspectores les encomiendan la misión de  buscar de armas de destrucción masiva supuestamente almacenadas en diversas localizaciones. Registran escondite tras escondite, a cual más peligroso, pero en vez de letales agentes químicos, nunca encuentran nada. Eso lleva a Miller a sentirse un tanto frustrado y a pensar que hay todo un elaborado plan detrás de todo ello. Rodeado de agentes con objetivos contradictorios, Miller debe abrirse camino entre una maraña de espías en un país desconocido mientras intenta encontrar respuestas que quizá sirvan para salvar a un gobierno o para extender la guerra en una región muy inestable. No tardará en descubrir que, en un momento difícil y en una región explosiva, el arma más difícil de encontrar es la verdad.

Este es el punto de partida de una genial película que supone un reencuentro entre el actor Matt Damon y el director Paul Greengrass, que nos han dado largometrajes tan excitantes y chispeantes como “El mito de Bourne”, “El ultimátum de Bourne”. Este nuevo trabajo supone un híbrido muy curioso porque es como ver “Los tres días del condor” de Pollack o “El último testigo” de Pakula, osea que estamos hablando de un gran thriller mezclado con la marca de la casa Greengrass (montaje vertiginoso, fotografía algo granulada y acción a raudales). Lo mejor es el guión de esta electrizante cinta que lo firma nada más y nada menos que el oscarizadoPaul Greengrass, responsable de “L.A. Confidencial” o “Mystic River”. Que adapta el libro superventas “Vida imperial en la ciudad esmeralda: dentro de la Zona Verde de Bagdad”, escrito por el ex jefe de la oficina del Washington Post en Bagdad, Rajiv Chandrasekaran, por el que ganó el Premio del Club de la Prensa Extranjera, el Premio Ron Ridenhour y Premio el Samuel Johnson, además de ser finalista en los National Book Awards. Un servidor no ha leído el libro pero con ganas ando desde que la he visto. El guión avanza con paso firme, y va mostrando sus cartas poco a poco hasta que puede que os llegue a sorprender el final. Esto sólo ocurrirá si desconocéis lo que pasó en los primeros meses tras la toma de Bagdad.

A Matt Damon se le nota cómodo en este personaje, lo hace muy bien y encaja en la acción.  Sorprende Greg Kinnear, que nos tiene acostumbrados a papeles de comedias y aquí hace un papel que pasará al recuerdo. Está genial. Y el tercer vértice del triángulo es Brendan Gleeson, que el recordaréis de ese otro peliculón llamado “Escondidos en Brujas”, que ya os recomendamos en Videodromo en su momento y que si no la habéis visto bajad a vuestro videoclub a alquilarla.

Greengrass pone tras la cámara a  Barry Ackroyd que realiza un trabajo muy similar al que podéis ver en la oscarizada “En tierra hostil”. Y ya que hablamos de ella, la diferencia esencial es que el filme de Bigelow es un gran cinta de propaganda de guerra, el objetivo es alístate al ejercito, allí encontrarás emociones fuertes y viajarás. Está muy en la línea de “Top Gun”, salvando las distancias, porque es mucho mejor película, y el filme de Scott es un anuncio de televisión alargado. Por eso “En tierra hostil” se ha alzado con el Oscar, y eso lo he mantenido desde que la vi, y los que me rodean pueden corroborarlo que era de los que opinaba que ganaría por ese motivo, y que “Avatar” sería la gran perdedora. Greengrass se mueve en otros lares, toma el género del thiller para contarnos la verdad sobre un hecho histórico. Esta película es más necesaria para todos aquellos seres humanos que piensen que la guerra de Irak fue una guerra necesaria y justificada. Al resto les encantará tanto la gran verosimilitud, esa increíble recreación de Bagdad, la gran banda sonora firmada por John Powell, responsable de la saga Bourne, que te lleva de la mano y no te suelta a lo largo de todo el metraje, hasta la gran labor del director norteamericano que firma la que posiblemente sea su mejor película hasta el momento. Por ese motivo es la película que os recomendamos esta semana.

Calificación: 9

INVICTUS

Esta semana se estrena el nuevo trabajo del prolífico director norteamericano Clint Eastwood, y por ese motivo hoy hacemos una sesión doble. Para mi ha sido un enorme placer, y él lo sabe, contar en este caso con mi estimado Eulez que regenta el blog «Las historias eulerianas« para acudir al cine Proyecciones de Madrid para cubrir el pase de prensa, porque es un gran conocedor de la figura y la filmografía de Easwood.

Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.
Nelson Mandela-Invictus.

SINOPSIS:
El recién elegido Presidente Mandela sabe que, tras el apartheid, su país sigue dividido racial y económicamente.  Con la confianza de que puede reconciliar a su pueblo mediante el lenguaje universal del deporte, Mandela se une al débil equipo sudafricano de rugby cuando, de forma inesperada, consigue llegar a la Final de la Copa del Mundo de Rugby de 1995.

ARGUMENTO:
Eulez: El argumento me ha parecido, sencillamente, una castaña moralista y simplona. En fin, se supone que hay que desarrollar esto ¿verdad? Veamos, la historia y la película están basadas en la novela “El Factor Humano” de John Carlin que trata acerca de como Nelson Mandela (Morgan Freeman) logra, gracias a su influencia, carisma, personalidad y habilidades políticas, que la selección de rugby de Sudáfrica gane la Copa del Mundo que se organizaba en el país africano en 1995. Es decir, se encumbra a Mandela a la categoría de semidios. Tal y como afirma el propio Carlin en una entrevista, acerca de encontrar algo “malo” en la figura de Nelson Mandela: “En esto fracasé: me habría gustado encontrar más datos malos sobre él, pero hasta a la extrema derecha se le cae la baba cuando habla de Mandela”. Es decir, la película muestra a Mandela como (literalmente de Carlin) “la antítesis absoluta de Hitler” porque logró unir a blancos y a negros, que acaban de salir del apartheid. Y lo logró, según el propio Carlin, gracias a que Sudáfrica ganó la Copa del Mundo de rugby. En este sentido se puede decir que Clint Eastwood se limita a mostrar en cine lo que Carlin afirma en su novela. Y no se complica más. No hay ningún tipo de dilema moral en la película, algo tan propio de las películas de Clint. No hay dudas (y apenas sombras) acerca de la figura de Mandela, no hay dudas acerca de la influencia del presidente surafricano en la victoria de los Springboks contra todo pronóstico, no hay dudas acerca de que algo tan banal como un partido de rugby pueda unir a un país que había sufrido durante años una radical y xenófoba segregación racial. Puedo entender que desde el punto de vista literario esta historia sea interesante de contar. Especialmente si, a la vez, se habla de la vida de Mandela, de la situación de la población negra en Sudáfrica, de la situación política, etc. Hay multitud de detalles que probablemente den mucho interés a la novela pero que se pierden en la adaptación cinematográfica. Desde luego, la historia, tal y como está planteada en la película, no encaja con las últimas obras de Eastwood.

Alfie: Es curiosa la aproximación a la realidad sudafricana que plantea en su nuevo trabajo Clint Eastwood. Pero es tan ambicioso el argumento que hace aguas. Anthony Peckham no apuesta por una línea argumental única y desarrolla en paralelo tres historias, desde donde el espectador puede analizar y ver cómo era la sociedad que hereda Mandela.  Personalmente la que más me gustó es la aproximación a la figura del Presidente a través del rugby, pero considero totalmente prescindible la protagonizada por los dos guardaespaldas, así como la de los “intentos” de acabar con la vida del presidente recién electo, por considerarlas reiterativas y efectistas. Otra de las cosas que me ha llamado la atención del argumento es el uso del deporte como propaganda. Es algo que ya descubrieron los antiguos dirigentes romanos, ya sabéis “pan y circo”. Es una pena que para unificar espiritualmente un país haya que darle “pan y circo”, independientemente de que se llama: rugby, futbol, etc. Me fascina ver como todos, y cuando digo todos me da igual que hablemos de Sudáfrica que de España, aparcamos las diferencias ante el deporte.

  

SECUENCIA:
Eulez: La única secuencia que me parece mínimamente llamativa en la película es aquella en la que el capitán de las selección sudafricana (Matt Damon) visita la celda de la cárcel que ocupó Mandela durante veintitrés años. En esa secuencia se superponen escenas de Damon en la celda junto con otras de Mandela cuando estaba encarcelado, como si este fuese un fantasma y estuviese viendo al capitán para darle su apoyo. Da la impresión de que el recuerdo fantasmoso de Mandela no tenía otra cosa en que pensar, mientras picaba piedras, salvo en el capitán de los Springboks del futuro. Por cierto, Morgan Freeman recordaba en esta escena al inolvidable “Red” de “Cadena Perpetua”.

Alfie: Por mi parte me quedo con la secuencia inicial con la que Eastwood arranca el largometraje. Me parece un prodigio de presentación. Es donde se nota la mano de este artesano del séptimo arte. La forma en la que plantea la gran problemática social en torno a la que van a girar las dos horas restantes de metraje. Sólo con un movimiento de cámara, una panorámica, y un picado podemos apreciar las grandes diferencias raciales. Eso por no hablar del uso  de los recursos como esa carretera que separa ambos bandos y le ayuda a plantear la metáfora, o del sonido y la música, que como siempre la compone él mismo, de ahí que antes le calificara de artesano. Es posiblemente lo mejor de toda la película. Es uno de esos comienzos a guardar en la memoria.

PLANO:
Eulez: Alguno de la secuencia anterior. Especialmente en el que aparece el recuerdo fantasmoso, sentado y encorvado por la falta de espacio, leyendo un libro delante de Matt Damon.

Alfie: De quedarme con un plano me quedo con el momento en el que Matt Damon cierra la celda se le ve de espaldas y aprecias lo angosto que es el espacio en el que ha estado encarcelado Nelson Mandela. Es un plano que inspira multitud de sentimientos, desde pena hasta rabia, todo ello porque Clint Eastwood es uno de los pocos maestros que nos quedan y hace maravillas, y sabe como escarbar en el cuore del respatable. Es uno de esos planos sencillos pero a la vez magistrales, que sólo directores como este saben crear.

PERSONAJE:
Eulez:
Ninguno. En serio. Ninguno. Han sido alabadas las interpretaciones de Morgan Freeman y de Matt Damon. Sobre la interpretación que hace Morgan Freeman de Mandela más bien parece una imitación. Veamos, hagamos una clase práctica de interpretación morganiana de Mandela: Estimados lectores de Videodromo, metan las comisuras de sus labios hacia adentro, muérdanse el labio inferior mostrando los dientes, muevan ligeramente la barbilla hacia arriba, inclinando ligeramente la cabeza y desplacen esta despacio pero constantemente arriba y abajo. Para finalizar, y mientras mueven la cabeza, emitan el sonido siguiente: “gñññeeeee”. Ya son Mandela en versión morganiana. Un poco de betún por la cara, en caso de ser blancuchos, y perfecto. Por cierto, me da la impresión de que una de las posibles razones por las que Eastwood haya rodado esta película es para concederle un papel oscarizable por actor principal a su buen amigo Freeman. Lo de Matt Damon es más complicado. Primero hay que pasar varios meses en el gimnasio poniéndose cuadrado. O bien tomar anabolizantes. Por lo demás, el nivel de la actuación de Damon está muy por debajo del de cualquiera de las película de “Bourne». Sobre los secundarios, mejor no hablamos. Irrelevantes como poco, pero eso es seguramente culpa del guión.

Alfie: Pues yo voy a romper una lanza por el personaje de Francois Pienaar interpretado por Matt Damon. Clint Eastwood que es un gran director de actores sabe sacarle lo mejor del actor norteamericano y lo moldea a lo largo de toda la cinta, y podemos apreciar en él una evolución. Puede que sea hasta el momento su mejor personaje y su mejor interpretación. Porque para dar saltos en plan Bourne los da mejor un canguro. Así que discrepo de mi estimado Eulez. A medida que avanza el metraje podemos apreciar como se va distanciando de las posturas racistas, tanto de su familia real como deportiva, y como poco a poco a través de los hechos acaba mostrándoles a todos que otra realidad es posible.

LO MEJOR:
Eulez:
A pesar de lo que pueda decir aquí, la película está bien realizada. Clint domina el arte de dirigir películas y lo que podría ser un pufo insoportable se convierte en algo, al menos, agradable de ver.

Alfie: Como bien dice mi estimado Eulez el filme se deja ver, pero eso no significa que sea bueno. Yo creo que su resultado global es un tanto irregular, pero como no puede ser de otra manera hay momentos llenos de brillantez como la escena del avión, que no os cuento de que va, pero que es realmente inquietante, está magníficamente planteada y funciona con la misma perfección que el mecanismo de un reloj suizo.

LO PEOR:
Eulez: Lo que ya he contado. Además del argumento simplón, y de las interpretaciones básicas de Damon y Freeman, habría que añadir que el resto de personajes no aportan absolutamente nada, que no se profundiza ni en la figura de Mandela ni en la situación del país, etc, etc. Que en definitiva, la película es muy aburrida y totalmente previsible. La escena del partido de rugby de la final se hace insufrible por larguísima: además de las obligadas escenas deportivas de los musculados y testosterónicos jugadores, nos encontramos con interminables planos, una y otra vez, de gente con la boca abierta y los ojos llenos de emoción delante del televisor como si fuesen subnormales. Mención aparte las escenas del estadio donde se celebra la final, en donde el público asistente solo sabe  cantar lo de “Olé, olé, olé” y moverse como si se tratasen de las figuras de cualquier simulador deportivo por ordenador. Aunque supongo que aquellos que sean apasionados  del rugby lo encontrarán todo emocionante y magnífico. Ah! También les gustará a aquellos que todavía se emocionen con las aventuras épico-deportivas de “Oliver y Benji”.

Alfie: Lo tengo claro que lo peor es que Clint Easwood no se haya cogido el guión de Peckham y lo haya pulido un poquito, porque para contar tanto en tan poco y conseguir que no se le mueva la lentilla al respetable mientras visiona el metraje es un enorme reto. Que obviamente no consigue superar con este “INVICTUS”. Hacía mucho que no hacía un largometraje tan mediocre, y que posee tufillo a telefilme de cuatro de la tarde desde el minuto quince hasta el final, convirtiendo lo que podía haber sido un gran biografía en un pastelón, porque Clint Eastwood se rinde por completo ante las dos figuras, la deportiva y al política, y no les saca ni un defecto. Y qué queréis que os diga, alguno tendrían porque humanos son.

CALIFICACIÓN:
Eulez: y por ser generoso. Me parece la peor película de Eastwood de la última década. Desde “Cowboys del Espacio” el director norteamericano no había hecho nada tan obviable.

Alfie:

WILL HUNTING Y EL PARQUE PÚBLICO DE BOSTON

Dedicado a mi estimado Redrum.

Si vais a Boston y hacéis el recorrido de la libertad (Freedom trail), acabaréis tarde o temprano en el Jardín Público y en el Boston Common. Son dos parques que están separados tan sólo por una calle (Charles Street), por eso muchos lo consideran como un único parque. El Boston Common posee una extensión de 9 hectáreas. En 1634 la ciudad de Boston adquirió este parque, de su primer colono William Blackstone, y sirvió durante dos siglos como parque público, campamento militar y lugar de ejecuciones públicas. Las tropas británicas acamparon aquí entre 1775 y 1776, durante la ocupación. En el siglo XIX, se convirtió en lugar de ocio y esparcimiento, carácter que hoy conserva. Mientras que el Jardín público, posee 10 hectáreas, tiene un trazado más regular. A partir de 1830 se desecaron las marismas del río Charles y en 1837 el filántropo Horace Gray solicitó esos terrenos para crear lo que sería el primer jardín botánico público en los Estados Unidos. La construcción se inició rápidamente, en 1859 se terminó de construir el lago y la valla de hierro forjado que podéis ver en la foto y que rodea todo el perímetro se finalizó en 1862. Se elaboraron muchos trazados de jardín antes de decidirse, en 1869, por el estilo inglés de George F. Meacham que podemos disfrutar hoy en día si uno puede desplazarse hasta esta ciudad. Fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1987. Pero de este enorme parque quiero centrar vuestra atención en el lago del parque público, ante él Robin Williams declama uno de sus mejores monólogos recitados en el cine, y fue de la mano del director norteamericano, Gus Van Sant, y de los actores-guionistas, Matt Damon y Ben Affleck, hablo de la oscarizada, “El indomable Will Hunting”.

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El Indomable Will Hunting

EL SOPLÓN

Amigos, hoy os dejo con la opinión de la firma invitada de Victor Guybrush. Yo he visto el film también y no se merece una sesión doble,  que esa idea nos rondaba la cabeza, pero como suscribo cada palabra que pone, no tiene el menor sentido hacerlo, porque es mala como la carne de vampiro, es dura, se hace eterna, y no hay por dónde coger esta nueva entrega de la famillia Soderbergh, porque os recuerdo que el film está producido por su amiguito George Clooney. Lo único rescatable de este demencial producto es Scott Bakula, actor eminentemente catódico, pero que aquí compone un personaje entrañable, te da pena constantemente, y no me extraña que se le agote la paciencia, a mi a los 30 minutos de visionado. Los títulos de crédito son absolutamente kitsch porque pertenecen a otra década, así que queda absolutamente anacrónico y el personaje de Matt Damon se parece a Austin Powers como un huevo a una gallina, si es a eso a lo que trataba de jugar el director. Para finalizar tan sólo dar un apunte más, Monsieur Copépodo se quedó frito llegado el ecuador de la película, y los espectadores no hacían más que salir y entrar de la sala. Fue harto insufrible y la gente estaba aburrida hasta la médula, allá vosotros si vais a ver esta inmensa tomadura de pelo.

MALA

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Después del fracaso de “The Girlfriend’s Experience”, el díptico de “El Ché” y dejando de lado la interminable saga de “Ocean’s”, Steven Soderbergh apuesta por la comedia negra en esta cinta basada en hechos reales que narra la historia de Mark Whitacre, el ex-directivo que a finales de los noventa fue condenado a diez años y medio de cárcel por defraudar 9 millones de dólares a su empresa. Whitacre,  interpretado por Matt Damon, se nos presenta como un tipo de mediana edad, con gafotas y bigotón, que disfruta de una vida desahogada y tranquila junto a su familia en una estupenda casa en Decatur, Illinois y que trabaja en una de las mayores compañías agrícolas del mundo, la ADM, que tiene en el maíz una de sus principales negocios.

 

Le falta el zapatófono

Le falta el zapatófono

La historia comienza cuando nuestro protagonista informa a sus superiores de un posible sabotaje que está haciendo perder millones a la compañía. Cuando el FBI empieza a investigar el asunto Whitacre les confiesa que no existe tal sabotaje y que el verdadero delito que afecta a la ADM es que los ejecutivos de la compañía, entre los que se encuentra él mismo, pactan los precios de sus productos con la competencia. El FBI le propone trabajar como una suerte de agente doble, micrófono oculto incluido, y es entonces cuando se convierte en «¡EL SOPLÓN! y pasa a colaborar con el FBI grabando conversaciones y reuniones con el fin de recabar las pruebas suficientes para inculpar a sus jefes y hacerles cumplir la ley.

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La premisa es interesante y Matt Damon, el elemento central de la historia, cumple a la perfección soportando todo el peso de la narración, al igual que el resto del reparto, entre los que destaca el agente del FBI Brian Shepard interpretado por Scott Bakula. Pero el resultado final no convence. Y cuando digo que no convence digo que a mí no me convence, porque las puntuaciones de la IMDB (más de 7) y Rotten Tomatoes (75%) dejan claro que está gustando y mucho en los Estados Unidos.

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Si el giro de guión que convierte a Whitacre en colaborador del FBI engañando a su propia empresa os parece interesante, olvidadlo, porque es solo el principio del fin: es el primero de innumerables engaños que nuestro protagonista urde para no destapar sus verdaderas intenciones, volviendo locos a FBI, abogados, familia y espectadores.

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En ningún momento podemos estar seguros de si lo que nos cuenta el soplón es cierto o si volverá a cambiar su versión de los hechos. Y es en esto en lo que se basa al cien por cien la película, y este exceso es el que termina por dilapidarla. ¿Realmente intenta colaborar con el FBI porque se siente mal rompiendo la ley o es que quiere quitar de en medio a sus superiores y hacerse con su puesto? ¿Es tan tonto como parece o se lo hace y es en realidad una mente privilegiada que va a dejar a todos con un palmo de narices y a huir con un buen puñado de millones de su empresa? Estas preguntas, en principio interesantes, dejarán de interesar antes de que la película llegue a su ecuador.

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A pesar de que la historia tiene gancho el guión es aburrido. A la media hora de cinta sabes con certeza que lo que acaba de contarle Whitacre a los agentes del FBI o a sus superiores es mentira y que en los próximos cinco minutos contará otra historia diferente que volverá a engañarles y a sacar de quicio al personal. Y se hace eterno, pesado y acaba saturando sin remedio, porque la película no sale de ahí. A base de darle vueltas al mismo concepto el asunto se vuelve predecible y poco interesante.

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La fotografía es estupenda, eso sí. Los tonos ocres que reinan durante todo el metraje crean una atmósfera en la que es difícil no sentirse a gusto, a pesar de estar deseando que destapen la mentira al pesado de Whitacre de una vez por todas. No se puede decir lo mismo de la banda sonora, cansina a más no poder, a la que solo le falta un golpe de batería cuando el protagonista deja con un palmo de narices, por enésima vez, al resto de personajes. Sí, al volver a cambiar su historia.

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Es imposible no recordar películas como ATRÁPAME SI PUEDES o QUEMAR DESPUÉS DE LEER durante la proyección de “¡El soplón!”, pero la cinta de Soderbergh no llega al nivel de éstas ni en sueños. Ni es una buena comedia, ni una buena historia de espionaje. Tal vez sea una buena adaptación del libro de Kurt Eichenwald en el que retrata la historia real de Mark Whitacre, pero esta vez Soderbergh no ha dado lo mejor de sí mismo y ni se acerca a sus trabajos más interesantes.