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Crítica “Scream 4”

Esta vez es el asesino el que rueda la película.
Gale Weathers.

¿Cuál es tu película favorita de terror?
Ghostface

La primera regla de los remakes es que no cambies el final.
Sidney Prescott

Sidney Prescott, ahora autora de un libro de autoayuda, regresa a casa, en Woodsboro, última etapa de la gira promocional de la obra. Una vez allí, vuelve a encontrarse con el sheriff Dewey  y  Gale Weathers, que se han casado, y también con su prima Jill, y su tía Kate. Desafortunadamente, la reaparición de Sidney comporta que también regrese  Cara de fantasma, poniendo en peligro a Sidney, Gale, y Dewey, junto con Jill, sus amigos, y toda la ciudad de Woodsboro.

Como todos bien sabéis, “Scream” nace en la década de los 90 cuando los grandes estudios intentaban mantener vivas a sus rentables criaturas como Jason, Freddy o Michael Myers. Asesinos crueles y despiadados de las franquicias Viernes 13, Pesadilla en Elm Street  o Halloween, que llegaron a conocer hasta siete partes, algunas de ellas. A ello hay que sumar la oleada de versiones de clásicos del terror que vivíamos en aquel momento. En este contexto hace ya quince años Kevin Williamson escribía el origen de esta serie. El maestro, Wes Craven, se encargaba de realizarla. Lo brillante de su primera parte era que ambos jugaban con los estereotipos y clichés del género. Paralelamente, los realizadores  generaban otra franquicia que la parodiaba, me refiero obviamente a “Scary Movie”. Ahora con “Scream 4” se aprecian que seguimos viviendo el mismo problema cinematográfico, así que lleva a sus autores a intentar darle una vuelta de tuerca su propia criatura, generando un peligroso experimento cinematográfico en el que tratan de hacer comedia escalofriante, transformado en ironía todo lo que era astucia e irreverencia. En eso consiste el nuevo enfoque escrito por Kevin Williamson.

Así lo mejor del film tiene lugar en la secuencia de apertura del largometraje que funciona como el juego de las muñecas rusas, jugando con toda una serie de claves que no os revelaré, pero que sorprenden al espectador. Además, intenta ahondar en la filmoteca en busca de los orígenes de todos estos asesinos en serie, y lo encuentra. Así “El fotógrafo del pánico”, dirigida por Michael Powell en 1960, se convierte en el verdadero motor de todo este subgénero del terror. Así las referencias explicitas e implícitas se convierten en el eje argumental del film, el observador observado. Así en términos cinéfilos sube el listón pero no es capaz de mantenerlo, ya que caen en sus propios estereotipos y efectismos, y  comienza un descenso en caída libre que ni Craven es capaz de parar.

Carece de la menor lógica jugar a reírse de uno mismo, máxime si existe otra franquicia como “Scary Movie”. Todo sea dicho las diferencias son abismales, porque Williamson es más satírico e mordaz, mientras que Keenen Ivory Wayans es más chabacano y burdo. Así que a pesar de ser el mismo juego son dos ligas diferentes. Por eso os decía que era un experimento peligroso. El segundo problema que el veo al guión de esta recarga es que en un intento de sorprendernos con giros de guión algunos personajes caen en el terrible territorio de la incoherencia, y otros carecen de propósito dentro de la trama quedando totalmente desperdiciados, así la aparición del actor que lo encarna es meramente testimonial y parece más una aparición estelar, al quedar totalmente eclipsados. Ese es el caso de David Arquette y Courteney Cox, que son engullidos por completo por las jóvenes figuras como Rory Culkin, Anna Paquin, Adam Brody o Kristen Bell. Sorprende la aparición de la gran actriz Mary McDonnell haciendo de tía de la protagonista, y la que mantiene el nivel es Neve Campbell, verdadera protagonista de la saga.

Calificación: 4

TWELVE

De las muertes de Martin Luther King y John Fitzgerald Kennedy hemos creado un símbolo de libertad.
White Mike

No soy una zorra. Pero tengo muchos novios, porque cada chico es interesante por una cosa diferente.
Sara

La mitad de tus amigas van al psiquiatra y la otra mitad deberían ir.
La madre de Jessica

Joel Schumacher, director de películas de culto ochenteras como “Jóvenes ocultos” o “St. Elmo, punto de encuentro”, y que sorprendió a propios y extraños con la maravillosa “Un toque de infidelidad”, que desde aquí os recomiendo un visionado urgente en caso de que no la hayaís visto, regresa este viernes con “TWELVE”. Otra rareza en una filmografía marcada por la comercialidad más absoluta. Para los espectadores que nos sean norteamericanos os parecerá muy curiosa porque se adentra en uno de los momentos más desconocidos, el Spring Break. Viene a ser como nuestra Semana Santa pero muy desmadrada, son las vacaciones de primavera en el ámbito universitario y que obviamente carece del menor cariz religioso. Es un momento donde los alumnos de la universidad se desmelenan al máximo. La historia nos lleva al Upper East Side de Manhattan donde vive la élite de los estudiantes. Poseen tiempo libre y dinero para quemar. Allí trafica White Mike, el camello de los privilegiados, que acaba de perder a su madre y lucha con su inhabilidad para expresar su amor por Molly. En ese momento tan delicado de su vida, su primo es brutalmente asesinado y su mejor amigo es arrestado por el crimen.

Este es el argumento del guión escrito por Jordan Melamed basado en la novela homónima de Nick McDonell, que viene a ser el Brett Easton Ellis de la generación de jóvenes marcados por el 11S. Schumacher con su cámara realiza un retrato social de la nueva Norteamérica, se adentra y disecciona a una generación de jóvenes, marcados por el hedonismo, el dinero, el poder, el deporte, los estudios, la falta de comunicación y “los excesos controlados”. En este demoledor relato podréis ver la gran hipocresía que puebla la vida de esos jóvenes, marcada por superficiales relaciones interpersonales, de la que ya os he hablado en la sección “Made in USA”.

Estamos ante un guión un tanto atípico porque posee una fuerte herencia literaria ya que hay un narrador omnisciente, interpretado por su actor fetiche Kiefer Sutherland. Este nos conecta con los sentimientos y deseos más profundos de los personajes, y  gracias a su grave e hipnótica voz nos guiará por los diversos submundos de esa gran metrópoli que es Nueva York. Por este motivo os recomiendo una vez más su visionado en versión original subtitulada al castellano. Es poderosa la voz de Kiefer, los valientes tendréis premio.

Como es  habitual en el cine de este realizador hace un uso instrumentalizado de las canciones que pueblan la banda sonora, integrándola como una parte de la narración, al igual que pasara en el adaptación de Marek Kanievska del clásico de Ellis, “Golpe al sueño americano”. Esta es una obra muy interesante, alejada de parámetros de comercialidad, conceptualmente muy literaria, y que a mi personalmente me ha encantado, me ha parecido tan realista como fascinante. Así que este es el primero de los dos largometrajes que os recomiendo esta semana.

Calificación: 7

Y como hace Kike os dejo con un Bonus Track, para provocaros un ataque de nostalgia.